¿Alguna vez usted ha visto a un gato montado en un árbol y que se niega a bajar? Si, al principio hay mucha expectativa, se espera mucho del gato y finalmente se muere la gente de aburrimiento esperando que al animal se le de la gana de bajarse.
Bueno así mismo sucede con esta película que se ha estrenado en nuestro país para cubrir las expectativas de la película colombiana de navidad, con resultados muy poco alentadores, a decir verdad.
Al igual que el cuento de gato, la película comenzó con una enorme expectativa. No en vano RCN le invirtió una millonada en publicidad, pero no pasa mucho tiempo desde que uno entra a la sala de cine para darse cuenta que realmente «más era la bulla».
La historia escrita por Claudia García (no debe confundirse con la hermana de Dana García, aunque nada de raro tendría) es bastante plana, lenta y llena de detalles innecesarios; no se le niega que pueda tener un par de momentos interesantes pero estos tardan lo que tarda una bolsa de dulces en la puerta de una escuela.
Los personajes no tienen ningún desarrollo, son aburridos y les falta personalidad, algo en realidad sorprendente dado que el director Mario Ribero (Betty, La Fea; Los Reyes; Chepe Fortuna) es un experto en sacar lo mejor de sus actores y darle vida a sus personajes, pero aquí sin duda falló. Pero la culpa es del guión, la historia NO es una comedia, NO es un drama, NO es una tragedia, y al final no se sabe ni que es lo que es. Teniendo en cuenta que es una película de navidad, tiene escenas demasiado adultas, no por nada la pusieron para mayores de 7 años, aunque en realidad yo la hubiese puesto para mayores de 12.
Los escenarios son bastante aburridos, los normales en las películas colombianas que no ven más allá de las narices de Bogotá. Ni Consuelo Luzardo, ni Paola Turbay tienen sus mejores actuaciones, aunque se les da un punto por el esfuerzo. Ricardo Leguizamo, que yo no se de donde sacan que es buen actor, lo hace mucho peor, y el maquillaje (¡y la calva!) que le pusieron que se nota falso pues tampoco ayuda demasiado.
Esta es una de esas películas que hacen que el público se espante cuando le hablan de películas colombianas, pero la razón es que la publicidad que le hacen a estas películas de medio pelo es exagerada, demasiada comparada con la publicidad que le han dado a otras cintas de mejor calidad. Eso destruye la credibilidad del público y hará que la mayoría lo piense dos veces antes de entrar a verse una película colombiana, mucho más si es para la época de Navidad.
El resultado del encuentro por la semifinal del torneo finalización disputado anoche en Barranquilla entre Junior y Millonarios, demuestra que en este país donde la injusticia está a la orden del día por cuenta de jueces y magistrados corruptos y podridos, al menos en el fútbol hay algo de justicia.
Luego de un marcador adverso en el partido de ida, en Bogotá, donde Millonarios logró un importante 3-0 a su favor, en el partido de vuelta Junior logró marcar los 3 goles que necesitaba para empatar la serie y en los lanzamientos desde el punto penal, Junior finalmente se impuso 5-4 y se quedó con el primer cupo a la final.
Y es que no importa cuantos chanchullos, enredos y confabulaciones armen en Bogotá para proteger a sus dos equipos (que no ganan nada desde hace mas de dos décadas), siempre será reconfortante verlos morder el lodo al cual pertenecen. No es que tenga nada en contra de los equipos de Bogotá, por ser de Bogotá, lo que me choca es que por tratar de mantener una tradición absurda y Bogotá se haya quedado sin la posibilidad de que en sus canchas crezcan equipos nuevos que si merezcan llevar el título de equipos de la capital. La sobre-protección tenaz de los dirigentes del fútbol colombiano a Santa Fe y Millonarios, para proteger la (eso si nadie lo duda) inmejorable taquilla que se recauda en Bogotá, ha llevado a un descenso en la calidad del campeonato, por cuenta a) de los campeonatos express que otorgan una estrella cada seis meses y b) el sistema de descenso por promedios, que ha probado ser tan injusto como en 2009 cuando Pasto bajó a la categoría B, a pesar de haber terminado entre los 10 primeros del finalización.
Aunque estamos en un país donde cada quien es libre de gastar su tiempo, dinero y energías en cualquier equipo de su predilección, me parece un tanto curiosa la afición de Millonarios y Santa Fe, dos equipos que hace décadas no ganan nada, salvo el dinero de las entradas al Campín que al parecer no se refleja en la calidad de los jugadores y estrategas que traen para engrosar sus filas. Mucho se llenan la boca hablando del «Trece veces campeón», sin saber que al menos cinco de esa estrellas se las ganaron en campeonatos jugados antes de 1960, por lo que el torneo de banquitas de navidad de cualquier colegio de primaria, tendría mas calidad que aquellos.
Para terminar hagamos este ejercicio: si se borraran TODAS las estrellas conseguidas antes de 1980, tendríamos que:
America tendría 12.
Nacional tendría 8.
Junior tendría 5.
Once Caldas y el DIM tendrían 3.
Millonarios en realidad solo tendría 2 estrellas, al igual que Cali.
Tolima, Pasto, Cucuta y Boyacá Chicó tendrían 1.
Y Santa Fe, si Santa Fe no tendría NINGUNA
Y pues tampoco está todo mal para Santa Fe y Millonarios, siempre pueden jugar (¡Y Ganar!) la copa Cafam .
De Nada Vale Haber Sido Campeón 13 Veces, Si No Le Han Dado Un Triunfo A La Afición En Más de 20 Años.
Acabo de validar las más de sesenta y dos mil palabras de mi novela «El Mototaxi» dentro del llamado National Novel Writing Month (Més Nacional de la Escritura de Novelas) , evento que tiene lugar todos los años y cuyo objetivo es que personas de todo el mundo se animen a escribir una novela de al menos cincuenta mil (50000) palabras.
Cuando vi el anuncio aquí en WordPress definitivamente quería intentarlo, no sabía si en realidad iba a llegar a mi objetivo en ese momento, pero quería ver hasta donde sería capaz de llegar.
ANTECEDENTES.
Lo primera que debía hacer era elegir la historia, desde hace mucho años tengo varias historias en la cabeza, la mayoría de la época en que era adolescente y mi mente era muchísimo más creativa que ahora, podía elegir entre varias, pero tenía un problema y era que aún no podía dedicarme mucho a investigar datos y detalles para complementar una historia que ocurriera por ejemplo en Dallas, Texas, la única historia que ya tenía a la mano era la de un mototaxi que encontraba a una muchacha perdida en un camino abandonado cerca a Sincelejo.
Desde el principio sabía como se iba a llamar la novela, lo que no tenía claro eran los nombres de los personajes. El primero que tuve que elegir era el del propio mototaxi, tenía que ser un nombre que cayera con la historia, no sería apropiado darle un nombre demasiado sofisticado, pero al mismo tiempo quería darle un nombre tal que yo pudiera meterme en los zapatos del personaje facilmente. Había pensado que el nombre más sencillo era Pedro, pero no quería escribir una historia sobre alguien llamado Pedro, así que decidí utilizar un diminutivo que me permitiera sentir empatía con el personaje y por eso quedó Pechi y así se llama a lo largo de la historia y muy pocas veces lo llaman «Pedro».
Luego el siguiente nombre, el de la muchacha perdida, se me ocurrió mucho más fácil. Alguna vez viví en frente de una familia que tenía una hija llamada Laura, era el nombre apropiado para el personaje, era una muchacha de buenos sentimientos que por la sobreprotección y la actitud de sus padres hacía ella, toma una actitud un tanto antipática. Me pareció perfecto. Ahora desde el principio sabía que la historia no giraría en torno a dos personajes solamente, quería expandir la historia pero sin perder la concentración. Una sola linea de acción me exigiría demasiado, así que la diversifiqué. El otro personaje masculino, es casi un anti-Pechi, a diferencia del mototaxi, este es un muchacho de clase alta, confundido por la multiplicidad de opciones que tiene en la vida, bajo la presión de sus padres, pero que solo necesitaba un gatillo que despertara su lado humano.
Al igual que con el mototaxi, me costaba trabajo meterme en los zapatos del personaje si tenía un nombre comun y corriente y decidí hacer lo mismo, darle un diminutivo y por eso lo llamé Nane, era un apodo que ya había escuchado y debo confesar que lo tomé prestado de uno de mis contactos de Internet; el nombre del último personaje central, Cindy, lo tomé pensando en una muchacha inteligente y hermosa y me acordé de una de las compañeras de colegio de mi hermana que tenía ese nombre.
LA NOVELA.
Es duro, pero muy satisfactorio.
No es que no me haya dado cuenta que en realidad, la novela tal y como está requiere de mucho retoques y de re-edición.
Algunos capítulos me encantan y los leo y me encantan mucho más, pero hay otros que definitivamente les hace falta un poco de trabajo, creo que ese será mi trabajo para el mes de diciembre. Los primeros capítulos fueron bastante sencillos, tenía una idea bastante clara de como empezar la novela y hasta el capítulo 12 o 13 todo iba bien, a partir de allí me preocupó la idea de que el conflicto entre los personajes no era lo suficientemente interesante como para motivarme a escribir 50000 palabras, entonces metí un conflicto mucho más grande, no sin antes tener un gran bloqueo mental, inicialmente pensé en los padres de los dos personajes de estrato alto, Nane y Laura, como los perpetradores del conflicto, pero evidentemente me pareció mas interesante tener a un villano mucho más poderoso capaz de orquestar un plan en el que todos los personajes pudieran estar involucrados.
Este villano desconocido por supuesto no se revela sino hasta los últimos capítulos, pero mientras escribía apareció uno de los personajes, al que inicialmente solo el di características físicas y ningún nombre, pero que poco a poco adquirió vida y se convirtió en un personaje muy importante en la segunda parte de la historia y le di un nombre un tanto literal: Lastre. 30 de los 31 capítulos están escritos desde el Punto de Vista (POV) de los cuatro personajes principales: Pechi, Laura, Nane y Cindy, y aunque al principio quería mantener ese orden de manera escrita, la misma historia se rebeló y el orden cambia a medida que transcurre la historia. Un sólo capítulo lo escribí desde el POV de Lastre, para darle un toque más conflictivo al final de la historia, explicar algunos detalles que había dejado sueltos y preparar todo para el final.
PARA TERMINAR.
Plaza de Majagual en Sincelejo, donde transcurre parte de la historia.
Esta ha sido una experiencia maravillosa, que me permitió conocer mis capacidades y también algunos puntos por trabajar, no quisiera terminar este post sin agradecerle a Jael Echevarría, que me apoyó y me motivó muchísmo, al igual que José Luis Villadiego o como lo conocemos en twitter @PokerVilladiego y a Wilmer España que me apoyó desde Google+.
También a todos aquellos que leyeron y que me mandaron sus comentarios y sus criticas, las cuales son siempre bien recibidas, espero en 2012 tener la misma disposición para escribir una historia que merezca ser contada.
Mientras tanto seguiré dedicandole tiempo a mi blog, que lo he tenido un poco abandonado por cuenta de la novela, pero ya con esto vuelvo al ruedo. Mañana 30 de Noviembre se publicarán todos los capítulos que podrán leer en http://elmototaxi.wordpress.com.
Para el gobierno Santos este sería el escenario perfecto.
El Tratado de Comercio de Colombia (TLC) con la economía más grande del planeta (Estados Unidos) es prácticamente un hecho. Pero en lugar de prepararnos para este evento maximizando la calidad de la educación, el gobierno de Juan Manuel Santos, por medio de su Ministra de Educación, María Fernanda Campos, están haciendo un esfuerzo desmedido por bajar todos los estándares de calidad con el fin de satisfacer metas porcentuales, inflar estadísticas para que este país parezca ante el mundo mejor de lo que realmente es.
Es un hecho fuera de discusión que la educación pública en los niveles de primaria y secundaria en Colombia es un chiste cuando se le compara con los niveles que existian antes de que un pelmazo como Andrés Pastrana pusiera un pie en la Casa de Nariño. Desde la administración Pastrana se encargaron de hacer inflar como sea, las cifras sobre la presencia y permanencia de estudiantes en las instituciones educativas. Para lograrlo se les ocurrieron un par de ideas geniales. La primera, en lugar de crear cursos de máximo cuarenta estudiantes, se obligó a los colegios a subir esta cuota de estudiantes por grupo (eso sí, sin invertir en calidad de las aulas) y es por eso que hoy en día se ven situaciones tan rídiculas como 70 estudiantes compartiendo una clase, tratando de aprender algo en medio del hacinamiento y la incomodidad. Y segundo, obligaron a todas las secretarías de educación y por tanto a todos los colegios a NO permitir que los estudiantes perdieran el año, y que se les garatizara COMO FUERA su permanencia en la institución so pena de sanciones y acusaciones de violación de derechos en caso contrario.
La educación en Colombia necesita cura, no maquillaje como quieren estos dos personajes.
Estas dos medidas, han causado un caos de espanto en las instituciones educativas, que sumadas con otros factores como que los padres de hoy en día no les importan un pito los hijos que traen al mundo, han bajado enormemente la calidad de la educación.
Durante el gobierno de Uribe la política se mantuvo y dentro de los pocos cambios positivos se cuenta el de la meritocracia para asignar las plazas dentro de las instituciones, lo cual fue una EXCELENTE idea, puesto que algunos docentes que se encontraban dando clase, por ejemplo de Inglés entendían lo mismo o menos que los estudiantes a los que pretendían enseñar.
Ahora Santos, que es de la misma onda elitista de Pastrana, quieren terminar de joder la educación en este país aplicando las misma políticas con un par de adiciones fenomenales que terminaran por hundir la educación y de paso a la competitividad de nuestro país en un foso sin fondo.
Las Universidades Públicas, a diferencia de los colegios o de algunas universidades privadas, funcionan como un filtro regulatorio. No es cualquier perro el que pasa en una universidad pública, hay que tener cacumen para por lo menos entrar. Y segundo los que entran se enfrentan a un estilo educativo exigente y demandante que no todos pueden soportar, por lo que el que no tiene madera para pararse firme termina retirándose. Medidas como el retiro forzoso de estudiantes que repiten 3 o 4 veces una asignatura y/o tenga un promedio acumulado bajo 3.0 son medidas efectivas para mantener una calidad relativamente alta.
No quiero decir con eso que se deba efectuar una discriminación basada en el coeficiente intelectual de los individuos o de su capacidad intelectual, pero hay que enfrentar el hecho de que todos no nacieron para ser doctores, ingenieros o abogados. La educación superior, se debe garantizar a todos aquellos que se la merezcan, NO a todo el que se gana un devaluado cartón de bachiller.
En lugar de querer garantizarle un precioso título universitario a personas que no tienen ni el talante, ni la inteligencia, ni la formación para ser profesionales, debería la Ministra preocuparse por los miles de buenos estudiantes que si están en los colegios y que se deben quedar en sus casas, en el campo o de mototaxis en las ciudades, y que les ganan el cupo por desinformación o por falta de planificación y conexión entre el nivel de secundaria y el nivel superior.
De todas maneras, el que quiera graduarse que al menos pague los 2, 3, 4 o 5 Millones que cuesta un semestre en una universidad privada, pero que exista un esfuerzo, así sea económico y no académico para que no sea cualquier idiota que no sabe ni donde está parado el que se gradúe (o lo gradúen) a la fuerza.
!
Es por estos gobiernos de pacotilla que el país no progresa. Es como una mujer enferma que en lugar de buscar la cura para su problema, usa todo el maquillaje que tiene para ocultar su condición. Así no se puede, así no son las cosas.
Hace algunas semanas era noticia de primera plana el concepto que emitiría la corte constitucional sobre las uniones de parejas del mismo sexo. Aquellos que se sembraron frente a las instalaciones de la corte varios días antes de que se produjera el esperado concepto, sumados a todos aquellos que en colocaron la palabra «SI» en un rosado intenso en sus avatares de Twitter y Facebook, les ha quedado cierta sensación agridulce. Por un lado la decisión de la corte ha reconocido plenamente los mismos derechos de las uniones heterosexuales, a las de las parejas del mismo sexo, pero por el otro lado no ha dado un veredicto definitivo sino que ha dejado en manos del congreso la labor de asignarle nombre y todos los vericuetos relativos a la legislación sobre el tema.
Es así como la corta le pasado la bola al congreso, que aunque no lo crean, tiene la obligación por ley de emitir leyes. Ahora queda el asunto de como denominar a las uniones del mismo sexo. Unión Civil o Matrimonio.
La palabra «Matrimonio» ha sido reconocida con peso legal en las uniones de parejas del mismo sexo en 10 paises, 7 en Europa (Islandia, Holanda, Portugal, España, Noruega, Suecia y Bélgica), uno en América del Norte (Canadá), uno en América del Sur (Argentina) y uno en África (Sudáfrica, si la misma del mundial de 2010). Mientras que en otros países como México, o Estados Unidos, la palabra se utiliza en algunos territorios, más no en todo el territorio nacional.
Las Palabras «Unión Civil» o parecidos se utilizan en un espectro más amplio de países, todos ellos en Europa y América (a excepcion de algunas islas de Oceanía) y también algunos territorios han optado por este concepto dentro del territorio de países como Australia y los ya mencionados, México y Estados Unidos.
¿Qué palabra/concepto debería utilizar el congreso de Colombia? Bueno primero, el congreso no podrá hacer lo que hicieron en Estados Unidos, México o Australia y pasarle la pelota a los departamentos. Crea que en definitiva los congresistas se va a ir por lo seguro y declarar las uniones del mismo sexo como «Uniones Civiles». Es triste reconocerlo pero en cuanto a derechos personales estamos a siglos de Europa o incluso la misma Argentina, cuyos ciudadanos no han estado por siglos y siglos bajo la rígida influencia de la Iglesia Católica y por tanto la resistencia populares sería menor si se utiliza «Unión Civil» en lugar de «Matrimonio».
Quizás suene extraño, pero es la decisión más efectiva.
Históricamente los Matrimonios se llevaron a cabo, NO para celebrar el amor infinito de cuento de hadas entre un hombre y una mujer, que es el cuento más rebuscado de los últimos milenios, sino para justificar legalmente el traspaso de bienes de padres a hijos, de esposos difuntos a esposas vivas y hasta de hermanos a hermanos, y demostrar unidad familiar. Por tanto el concepto de Matrimonio lleva directamente a la posibilidad de adopción. Pero eso no significa que la Unión Civil sea un obstáculo para la adopción, igual cualquier ciudadano soltero puede adoptar un niño actualmente; eso en caso de que la corte no vuelva a meter la cucharada y obligue al congreso a legislar sobre el tema de la adopción.
Igual el concepto de Unión Civil tiene que ver quizás más con un ligero atraso cultural respecto a otros pueblos que si han optado por la palabra Matrimonio, pero que de igual forma reconoce una serie de derechos que son imprescindibles para las parejas del mismo sexo, y pues como dice el dicho peor es nada e insister en utilizar la palabra Matrimonio podría retrasar este proceso. Aunque hacer toda una discusión nacional por unas letras, podría sonar tonto, el futuro de millones de personas en todo el mundo está en juego precisamente por esas tontas palabras.