«La Llamada» de Halle Berry.

Que ironía que Colombia, con tanta ley de cine y tanto cortometraje barato que hay que tragarse en las salas de cine, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, se puedan conseguir mejores películas en la calle, o en los buses interdepartamentales, que en las salas de cine y ese fue el caso de «The Call» (Conocida en español como «Llamada Mortal», «911 Llamada de Emergencia» o «Llamada de Emergencia»).

Esta película de 2013, cuenta la historia de Jordan Turner (Berry) una operadora de la linea de emergencias en Los Ángeles, quien enfrenta un serio trauma emocional, luego de escuchar en la linea el asesinato de una adolescente que había solicitado ayuda urgentemente. Jordan tendrá que enfrentar sus traumas para detener a este asesino que apenas empieza su racha de muerte en la ciudad.

La película empieza con un prólogo largo y a mi modo de ver las cosas, un tanto innecesario. Hubiese sido más emocionante una introducción más corta, en la que el público hubiese podido escuchar la conversación telefónica. Eso hubiese sido un gancho mucho más atractivo y más interesante, con el plus de que no hubiese sido necesario el «Seis Meses Después», que tantos puntos le quita a una producción cinematográfica.

Es luego de este prólogo un tanto aburridor, donde empieza en verdad la película (Alerta Spoilers). La estructura de la película es sólida con 3 actos perfectamente definidos y coherentes. En el primer acto vemos a Jordan, que ha decidido tomar un cargo de instructora a los nuevos operadoras, hasta que en medio de la inducción recibe una llamada de una adolescente que manifiesta haber sido secuestrada. Es aquí donde la película tiene su segundo plus, esta adolescente llamada Casey Welson es interpretada por nada menos que Abigail Breslin, más conocida por su papel en Little Miss Sunshine. Es un alivio verla superando sus papeles infantiles y tomar roles que si bien están dentro de su rango de edad, son complejos y llamativos.

Los protagonistas de «The Call». Nótese lo crecidita que está Abigail Breslin.

En este primer acto, Jordan decide superar sus miedos y hacer uso de su gran experiencia para ayudar a Casey, quien se encuentra encerrada en el baúl de un carro. En el segundo acto, el asesino logra escabullirse de la policía luego de matar a un hombre a sangre fría. Casey sigue en comunicación con Jordan, pero es evidente que el sujeto no se va a detener y va a deshacerse de todo aquel que se meta en su camino. Este acto termina cuando el criminal saca a Casey del baúl y descubre que ha estado hablando con la operadora del 911 todo el tiempo.

En el tercer y último acto, que sin duda es el más interesante, Jordan decide tomar cartas en el asunto. Siguiendo una pista que ha dejado el asesino en la llamada, encuentra el lugar donde se ha estado escondiendo. Jordan, en una secuencia muy parecida a la de «El Silencio de los Inocentes», entra en la guarida del asesino donde descubre sus horribles motivaciones, así como a Casey, a quién el asesino ha empezado a torturar.

El final de la película, que no voy a decir aquí, para no dañarles TODA la película, es sencillamente perfecto. Tanto Casey como Jordan encuentran la manera de superar sus traumas de una vez por todas, apelando más a la lógica que a la moral. A pesar de que sólo es en este último acto donde Berry y Breslin interactúan físicamente, a lo largo de toda la película ambas actrices demuestran por qué han ganado tantos premios haciendo gala de actuaciones impecables.

En resumen «The Call» es una película que si bien no es perfecta, logra ser coherente y sobre todo muy entretenida, logrando poner al espectador en los zapatos de sus protagonistas y sin caer en los típicos clichés de los asesinos en serie, proponiendo algo, si bien no original, al menos un tanto refrescante en medio de tanta basura hollywoodense . Nada mal para un director cuyas últimas credenciales se reducían a dirigir algunos capítulos de Fringe.

Calificación: 4.25/5.00

«Jobs»: Reseña De Un Apple Hater.

Para nadie es un secreto mi profundo desdén por Apple, una compañía que desde mi prejuicioso punto de vista, no es otra cosa que una empresa aparatosamente sobrevalorada, que ha hecho trillones de dólares explotando la naturaleza arribista y extravagante del ser humano promedio, vendiendo una falsa imagen de innovación y vanguardia, mientras encierran a los usuarios en una prisión tecnológica en la que el desorbitado precio que pagaron por sus productos ni siquiera les da derecho a abrirlos con un destornillador. Habiendo dicho lo anterior, sin embargo, creo que «Jobs», película basada en la vida del ya difunto empresario, merece un análisis imparcial, lejos de cualquier displicencia que pueda sentir por el finado y su manera de llevar las riendas de su multinacional, radicada en Cupertino.

Empezaré con decir que «Jobs» se puede ver de dos maneras fundamentalmente: la primera, como una más del cúmulo de producciones cinematográficas que apunta descaradamente a los Premios Oscar o; la segunda, como una biografía en pantalla grande, formato 1.85:1.

Si vemos a «Jobs» sin pretender analizar los aspectos biográficos de la misma, diría que están muy equivocados los que la tachan de lenta e incoherente, de hecho me pareció una cinta bastante sólida en términos estructurales, que utiliza un propósito narrativo sencillo, pero no por eso menos efectivo. El desconocido director Joshua Michael Stern pudo haber tomado el camino fácil y haber convertido la cinta en un extenso y aburrido comercial de la marca Apple, pero en su lugar apostó por un enfoque dramático de su personaje principal. Los diálogos y escenas, aunque en ocasiones un tanto forzados, en realidad funcionan muy bien durante toda la película y la trama se mueve fluidamente sin entrar en explicaciones innecesarias, dejando al espectador la tarea de realizar deducciones y conclusiones, lo cuál a mi parecer denota inteligencia y buen trabajo.

A la fotografía y a las actuaciones en general les daría sin titubear cuatro de cinco estrellas, con tomas impecables y estéticas, complementadas con actores creíbles, capaces de transmitir más que parlamento, y eso incluye a la joya de la corona: Ashton Kutcher.

Quise dejar la actuación de Kutcher de último porque es donde se han dirigido las críticas más agudas. Los actores que interpretan personajes históricos como Jesús y Enrique VIII, tienen la enorme ventaja de que el público en general no tiene la más remota idea de como caminaban, que manías tenían, ni como hablaban; Nadie puede asegurar que Jim Caviezel interpretó correctamente a Jesús por la sencilla razón de que ningún ser humano en la actualidad sabe que gestos, ademanes o manerismos tenía. Kutcher tenía en sus hombros la tarea de interpretar a Steve Jobs, a quien todo el mundo ha visto hablar, caminar y moverse.

En lo que estoy de acuerdo con los críticos de Kutcher es que el actor nativo de Iowa, no trató de hacer una imitación perfecta de Jobs, estilo Helen Mirren en «The Queen»; diría que tanto el director como el actor optaron por irse por lo seguro y plantearon un Steve Jobs diferente, pero convicente, en lugar de uno exacto, pero risible. El Steve Jobs de Kutcher, no es el Steve Jobs que salía ante multitudes a presentar los nuevos productos de Apple, es la aproximación de Kutcher al personaje, que en realidad es bastante buena, teniendo en cuenta los referentes del actor. Diría que Kutcher logró construir un personaje con sus herramientas y le salió bien, aunque este Jobs parezca una más mezcla entre Michael Kelso (That’s 70s Show) y Evan Treborn (The Butterfly Effect) que al fundador de Apple.

Ahora ¿es «Jobs» una representación confiable de la vida de Steve Jobs? La respuesta es NO. Todo el que conoce algo de la forma en que Hollywood aborda las biografías es que se toma muchísimas licencias en el proceso, que hacen que el 90% de ese tipo de cintas sea pura y simple invención. Sin embargo es allí donde entra el discernimiento del espectador al preguntarse que tanto de la cinta es cierta y que tanto es, bueno, no tan cierto. Por ejemplo, la salida de Jobs de Apple fue abordada en la cinta como una conspiración contra el gran visionario, en lugar de mencionar que la visión de Bill Gates fue el que llevó a Apple al abismo y lo que condujo a Jobs a su salida. Aunque tratan de mostrar un Jobs estricto e insensible, el señor era mucho peor, rayando en la megalomanía, literalmente capaz de lo que sea para logra sus propósitos. Realmente no me quiero ni imaginar de que fue capaz ese señor con el fin de hacer resurgir a su compañía, pero el simple hecho de asociarse con Microsoft después de décadas de tratar inútilmente de destruirla, sería el menos.

¿Por qué no me sorprende que sea Apple el que más flechas tiene en este gráfico?

 

La película narra el viaje de un joven Jobs, rígido y orientado al logro, que injustamente perdió la compañía que construyó con sacrificios y que luego volvió a tomar en sus manos haciéndole pagar a todos los que los sacaron a la fuerza. Se oye muy bonita, pero la realidad es completamente diferente. Para terminar quisiera apuntar que la obsesión de Jobs para evitar que le pasara lo mismo que le ocurrió con Microsoft, convirtió a Apple en una empresa retrógrada, no visionaria, donde un ejército de abogados intimidadores han frenado los avances en la tecnología, que no solo arremete contra Google, Samsung o Motorola, sino en contra de cualquier pobre individuo que se atreva a cruzar los alambres de púas que puso Apple sobre sus productos. Pero claro, nada de eso aparece en una película que para los fanboys de Apple seguramente se convertirá en el evangelio según «Stern».

Calificación: 4.00/5.00

El Gato Con Botas Vs. Happy Feet 2 ¿Quién es el ganador?

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El Gato Con Botas.

Entre las películas que han estado en cartelera este mes, se destacan dos por estar dirigidas al malcriado público infantil, por lo cual cuando para verlas hay que aguantarse las vocecitas chillonas desde la fila de las entradas, la de las comidas y en la misma sala, pero en fin, fuera de estos enanos inconvenientes, veamos cuál de las dos es la ganadora en una competencia punto por punto, claro tratando de ser lo más objetivos posibles.

PRESENTACIÓN VISUAL: Bueno hay que reconocer que ambas películas tienen una excelente presentación, El Gato con Botas (EGCB) trata de emular dentro del entorno fantástico que ya conocíamos en Shrek, un pueblo del antiguo norte mexicano, colonizado por extranjeros. Mientras que Happy Feet 2 (HF2) está enmarcado en el frío glacial de la Antártida. Aunque en ambas se hizo un buen trabajo, en Happy Feet 2 el entorno en sí mismo hace parte de la historia y está cuidado al detalle. Por tanto en este punto el ganador es: HAPPY FEET 2.

ESCENAS: En alguna parte leí que gran parte de la recordación que imprime una película en su público va por cuenta de las escenas que pasan a ser clásicas. La verdad dudo que alguna de las escenas de estas películas se convierta en un clásico del cine, pero en realidad me gustaron mucho dos escenas en particular de El Gato Con Botas, la escena donde aparece el árbol de los frijoles mágicos y la de la persecución en la que el carro se transforma en un vehículo volador. En Happy Feet eraá todo como menos arriesgado, las secuencias musicales y eso, por tanto el ganador aquí es: EL GATO CON BOTAS.

ORIGINALIDAD: Siendo ambas películas en realidad secuelas de historias ya vistas, pues hablar de originalidad es algo irónico, pero haciendo la comparación entre ellas el enfoque de los pingüinos atrapados por cuestiones relacionadas con el calentamiento global y poner a un frailecillo en la Antártida le gana a la historia de venganza enrevesada de El Gato Con Botas. Ganador: HAPPY FEET 2.

DIÁLOGOS: Aunque ambas versiones están dobladas al español, y se puede sentir una escritura bastante sencilla debido al público al que se dirigen pues en cuestión de diálogos no es que se destaque en particular. Por tanto aquí hay un empate, no tanto para saber cual es el mejor, sino el «menos peor» como muy bien decía la gran filosofa «La Chilindrina»: Ganador: NINGUNO/AMBOS.

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Happy Feet 2

ESTRUCTURA E HISTORIA: Aquí si me da pena decirlo, pero la historia del gato con botas, aunque es entretenida y divertida, la historia es bastante traída de los cabellos en especial en la parte final cuando se revela la «verdad» parece todo hecho a la carrera o porque no encontraron un mejor giro en la historia, por otro lado la de Happy Feet es una historia un tanto más sencilla, más dirigida al desarrollo de los personajes. Por tanto en esta el ganador es: HAPPY FEET 2.

CARACTERIZACIÓN Y PERSONAJES: Una película animada y además doblada… pues no se le puede pedir mucho, pero en este caso me voy por la responsabilidad de los animadores de El Gato Con Botas de dejar que Antonio Banderas y Salma Hayek tomaran los mismos papeles en sus idiomas nativos, por tanto este punto va para: EL GATO CON BOTAS.

PREMISA: ¿Cuál es la mejor premisa de las dos películas? Por un lado tenemos la de un héroe fugitivo, acusado injustamente de crímenes que no ha cometido y que es victima de una venganza injustificada. Por otro lado tenemos la historia de una familia que en tiempos de dificultades deberán crecer (metafóricamente) para encontrarle la solución a sus problemas. Visto desde este punto de vista, el ganador es: HAPPY FEET 2.

Entonces con un puntaje de 5 a 3, los ganadores de esta contienda son los pingüinos de HAPPY FEET 2, falta esperar a ver si las secuelas de estas historias se vienen dentro de un tiempo, aunque como ahora a todo le sacan secuelas, sería mucho esperar que no lo hicieran.

Jennifer Lopez y «I’m Into You»

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El vídeo es una suma sucesiva de errores. ¿Jennifer vestida de culebra? No me parece...

Es cierto, Jennifer Lopez está de vuelta y por lo menos según muchos ha llegado para quedarse. Luego de un éxito de Invierno como «On The Floor» reminiscente del popularísimo tema «Lambada» de la mano de RedOne y Pitbull y un vídeo sólido y en el ranking de los más vistos en YouTube, se dio el primer paso, contundente y tenaz. Ahora con «I’m into you» J.Lo se dispone a confirmar que está de vuelta y que su éxito no era solo cuestión de un hit.

Podría decir que de un amplio abanico de posibilidades que tenía la neoyorquina para elegir su segundo sencillo, «I’m into you» es una elección extraña, por decir menos, es obvio que la tendencia es el electropop y en lugar de elegir una de las producciones de RedOne («Invading my mind» o «Charge me up»), que es el que está mandando la parada, eligió una canción que hace gala de una mezcla de estilos, si, de manera original, si, pero como que no termina de pegar como complemento lógico de «On The Floor»…Eso no es necesariamente una mala jugada, ya J.Lo lo había hecho en su albúm «This is me…Then» habiendo sacado primero dos sencillos de corte urbano como «Jenny from the block» y «All I Have», sacó una canción completamente pop como «I’m Glad» que en realidad fue la mejor de ese disco.

Sin embargo en ese momento la carrera de Jennifer estaba fuertemente consolidada, ahora está en un punto donde no se pueden permitir errores. La canción parece una mezcla de ritmos orientales, un poco de pop, algo de feeling caribeño y el infaltable ingrediente urbano a cargo de Li’l Wayne. Extraña mezcla, teniendo en cuenta que la canción fue escrita por Noruegos.

La canción es pegajosa de eso no hay la menor duda, está excelentemente producida y casi que obliga a escucharla más de una vez. Ahora, no creo que la elección haya sido adecuada… Li’l Wayne ha perdido mucho de su «toque de Midas» y más ahora donde una canción escrita por Ke$ha tiene más valor y recordación que alguna otra del genero urbano…la canción no creo que le vaya muy bien en el airplay y por tanto tampoco creo que escale mucho en el Hit Parade norteamericano.

Bueno dejemos la canción a un lado y concentremonos en el vídeo. Todo lo bueno y rescatable de la canción pierde valor y sentido con ese vídeo. Se nota la falta de creatividad del director. El vídeo se puede resumir en tres frases: 1) Jennifer Lopez baila en las piramides, 2) Jennifer Lopez baila en la playa y 3) William Levy corre en la playa. ¿Qué es eso por favor? El vídeo no tiene historia, no tiene avance y solo es una sucesión infinita de la misma escena una y otra vez que aburre muy fácilmente.

En lugar de aprovechar el aire místico de Chichen Itza con una historia sencilla pero bien contada, parece que dedujeron que estar en las ruinas arqueológicas era más que suficiente y enganchar a Jennifer encima de las piramides vestida con una tela de culebra, de esas que se consiguen a dos mil pesos el metro, era de lo último. ¿Y William Levy que hace nada en ese vídeo? más acción se le ve a la gaseosa que se está tomando Jennifer en la propaganda del inicio. Melina Matsoukas está completamente demente si creyó que con ese vídeo iba a ir a alguna parte, y es que la señora tiene un gusto pésimo, no es sino repasar un poco su videografía y ahí esta nada más ni nada menos que «Just Dance» de Lady Gaga, «Sweet Dreams» de Beyonce y «S&M» de Rihanna que no se destacan precisamente por su buena calidad. Y ni hablar de las escenas en sepia / blanco y negro, hasta el vídeo de Paris Hilton «Stars are blind» sale bien librado en comparación con este. Cómo que se fueron a México fue de vacaciones y no a trabajar.

Lo único más rescatable del vídeo son los 10 segundos que ponen el interludio de «Papi» otra canción que se incluye en el albúm que hasta hubiese sido mejor elección que «I’m into you». Es en ese momento cuando Jennifer se ve más sensual, más activa bailando un ritmo con el que gana los únicos puntos positivos que tiene este vídeo.

Para la próxima será mejor que J.Lo eliga primero bien que sencillos pone a sonar y luego que director(a) elige para sus vídeos por que con esta experiencia dejó mucho que desear. Juzgue usted mism@.