Hace menos de un año, un fin de semana cualquiera, que no tenía nada que hacer entré a mi antigua cuenta de Twitter que en ese entonces se llamaba @carlosmcastro, quería hacer una cuenta nueva, mucho menos personal, más divertida, de más contacto, no era que la que tuviese estuviera mal, o estuviera equivocada de algun modo, no, se trataba más bien de hacer una división, como hizo Disney con Touchstone, una división para cosas serias y una para cosas más divertidas, en ese momento contaba con unos 500 seguidores y yo seguía como a 900…se me ocurrió crear la nueva cuenta bajo el nombre de @sabanerox, pero pronto me di cuenta que no era buena idea no tenía ni el tiempo, ni la voluntad para dedicarle tiempo a dos cuentas de twitter, pero las cosas no resultaron como yo pensaba: en un interesante giro de la historia, borré la cuenta que tenía antes, la de @carlosmcastro con todo y sus 500 seguidores, y la nueva llamada @sabanerox que se supone debía morir ese día quedó intacta, rápidamente traté de recuperar mi antigua cuenta pero fue imposible y ese nombre de usuario se perdió para siempre…o al menos hasta que a twitter le de la gana de devolvernos esos nombres.
Aunque, nostálgico de mi antiguo nombre de usuario, lo cambie a @carlosmcastrox, muy pronto comprendí que ese nombre consumía demasiados caracteres y decía demasiado sobre mi, así que cambié pronto a mi nombre de usuario a @sabanerox. ¿Por qué Sabanero? ¿Por qué «X»? Pues habiendo pasado toda mi niñez y adolescencia renegando de mi lugar de origen, empezar mi vida como adulto me enseñó a valorar todo lo que mi tierra y mi región me regalaron y hoy al estar tan lejos de esa tierra, debía aferrarme a mis raíces, por eso decidí llamarme «Sabanero», ¿La «X»? Pues es un detalle que vi en un episodio de los Simpsons, donde Homero se convierte en periodista haciendose llamar «El Señor X» como dentro de mis planes estaba crear un blog donde pensaba escribir en serio y no las estupideces que escribía de adolescente, y se me ocurrió que yo podía ser El Sabanero X…
Si ese día no hubiera perdido mi cuenta de twitter, hubiese perdido ese nombre que he utilizado y he adaptado no solamente a mi cuenta en twitter sino a mi blog de WordPress, de Blogger, de Tumblr, de Posterous y hasta de Google Buzz y la lista va en aumento, hoy con 20.000 tweets al menos me ha servido como terapia para expresar mis pensamientos, y compartir y conocer gente muy valiosa que de otro modo quizás jamás hubiese conocido. Al menos ahora aprendí como dejar de seguir a los que no me siguen jajajaja…espero que sigan leyendo mi TL y también mis blogs, después de todo la idea de todo esto es expresar nuestra ideas, pensamientos y opiniones.
#Tweet20000 dedicado a todos ustedes que leen mi TL y mi blog, que hacen reply y RT, que hacen de #twitter una experiencia enriquecedora
La primera vez que escuche el término «bus de la victoria», hace ya varios años, fue cuando el ex-ministro de Gobierno Fabio Valencia Cossio, que en esa época andaba buscando un puesto en la Casa de Nariño, se adhirió a la primera campaña presidencial de la hoy varias veces quemada (o ahogada según su dialecto regional) Noemí Sanín.
El término me quedó sonando, pues no solo se aplica a las cuestiones políticas, sino que aplica a toda clase de situaciones que implican una contienda, desde la liga de fútbol, hasta los realities que vemos en la televisión
El término ha regresado a mi mente, después de escuchar a varias personas que hablaban de un ex-alcalde de cualquiera de los municipios de nuestra Colombia, ex-alcalde que ahora aspira a la alcaldía, situación que se presenta en una gran cantidad de los pueblos y ciudades de nuestra patria, a excepción de algunos donde dichos alcaldes están en plenos procesos con la físcalia, por apropiación indebida de recursos entre muchas otras perlas.
La situación, que ha de ser bastante común, es que el ex-alcalde durante su administración, al contrario de lo que manda la ley, no hizo ningún esfuerzo por mejorar la calidad de vida de los pobladores, sino que todo lo contrario, dejó al municipio peor que como lo encontró, todo dentro de una administración que no se pudo tildar de otra manera que «dictatorial».
Sin embargo, ahora que el ex-alcalde quiere aspirar nuevamente a la alcaldía, incluso teniendo el resentimiento de la población, parece tener todas las de ganar ¿La razón? Pues, tienes las de ganar, porque todo el mundo cree que va a ganar. Así como pasó con Noemí Sanín en 1998, que todo el mundo creía que iba a ganar, la simple razón de que un candidato X tiene la ventaja, por su enorme brazo política, por su descomunal capacidad para comprar votos, porque lo respalda un ex-senador preso en la picota…da a entender que votar por cualquier otro candidato es «botar el voto».
Es importante entender que nuestro voto no debe ser coaccionado de ninguna manera, debemos votar por quien queramos hacerlo de manera libre, sin prestarle atención a las encuestas, a los rumores, a los respaldos, es nuestro derecho.
Así que en las próxima elecciones, votemos libremente por el mejor candidato, no con el que la gente quiera que gane, o peor con el que la gente crea que va a ganar, igual cada voto suma y a lo mejor este año se pueda dar la gran sorpresa.
Habíase una vez, en un reino muy, pero muy cercano, un pueblo que nació bebiendo chicha y agua e panela, exprimidos de frutas y hasta sangre de ternera.
Tomaban de esos frutos que les daba la naturaleza, sin embargo ese pueblo se llenó de pereza. Ya les parecía demasiado esfuerzo, moler, exprimir y hasta servir el almuerzo.
Luego con el tiempo, un señor decidió que ya era hora, que debía ganar,de la bien llamada pereza local. Sacó al mercado un producto bien raro, no era ni jugo, ni chicha, ni helado. Llena de olores, burbujas y colores, hasta los más aburridos les pareció bien chido. Era aquella bebida una gran maravilla.
Pero luego de un tiempo y con mucho recelo, el señor ambicioso, se puso celoso, pues de su idea el temía que todo el mundo bebía, más en sus propias finanzas, no llegaban ganancias.
El señor ambicioso se puso oneroso, y decretó que a sus bebidas, el precio subiría, pasó de doscientos a casi seiscientos, y quedó todo el mundo viendo un chispero.
Luego de años de precios tan altos, el señor ambicioso se volvió poderoso y nunca creyó que su mundo cambió, hasta que un buen día, cuando menos creía, el mismo lo vio, y en televisión, habían sacado la misma bebida que un día el hombre con gozo inventó, la única diferencia era que era barata y no pudo el hombre aguantar la impresión.
Se llamaba Big Cola, la famosa bebida, que imitando e imitando al pueblo ganó, lo que nadie sabía era lo que componía, a dicha bebida que tan barata…pues salió.
Articulo original de Alfredo Molano Jimeno, Revista Volar de Satena
La Plaza de Majagual, nueva imagen de Sincelejo
Sincelejo es un pueblo antiguo, de los más viejos de la historia de nuestro país, y por lo mismo testigo del trasegar de los hombre por estas tierras. Cruce de caminos al que hay que llegar, paso obligado para quienes se obstinan en conocer a Colombia, a su gente y sus culturas, La Capital de Sucre esconde bajo su piel de polvo infinidad de historias.
La historia tiene la virtud de explicar el presente de los lugares, de darle color al pasado, de regalarnos elementos para imaginar. Sincelejo ha visto pasar el tiempo como los arboles al viento. Ha oído a los cantores sabaneros con sus nostalgias andariegas, ha sufrido el olvido y la inmortalidad. Es un libro abierto para la memoria de Colombia.
Esta es una ciudad de crecimiento en lo que se conoce como la Sabana, una subregión en el nororiente de Colombiaque conecta los departamentos de Córdoba, Bolivar y Sucre, de la cual es capital departamental. De allí sale la figura del juglar sabanero, contador de historias y su acordeón. Allí el aire arrastra un halo de costa, de mar, de Caribe. La Sabana levanta un polvo de camino, de paisaje de García Marquez, ocres de lugar detenido en el tiempo, silencios interrumpidos por el impulso musical que brota del alma de la gente. El arte que los habita y los desborda, por ser hijos de esta tierra.
Dos Ciudades Hermanas.
Tras el descubrimiento de América, los migrantes de América, los migrantes a las Indias se dedicaron a explorar la nueva tierra en busca de puntos estratégicos para fundar pueblos. Debían controlar caminos y rios, puertos y comunidades indígenas. Era necesario construir iglesias para difundir la palabra del Señor y alrededor de ellas concentrar a la población, a los salvajes como los llamaron, para civilizarlos. En esta empresa fueron fundadas Sincelejo y Corozal. Eran puntos claves en su objetivo por hacerse a los caminos que llevan al mar y del interior a este. Estos territorios se confiaron a los padres jesuitas, como tantas otras zonas de Colombia, quienes influyeron culturalmente en el proceso del mestizaje. Los jesuitas se caracterizan en nuestra historia por haber fundado haciendas ganaderas que eran trabajadas por indígenas que a su vez eran «civilizados». De ahí viene su tradición ganadera que por años ha sido el motor de la economía regional y que hoy le merece el rótulo de la Capital cebú de Colombia. Allí la carne y los lácteos son, quizá, los mejores del país. Corozal y Sincelejo son pueblos hermanos, siameses. Unidos por una carretera y hoy por un aeropuerto, comparten mucho más que los rasgos de sus pobladores; entre ellos hay una historia común.
El Origen de Sincelejo.
En la época prehispánica estas tierras fueron habitadas por indígenas zenú; algunos historiadores afirman que a la llegada de los españoles se contabilizaron 161 familias y que Sincelejo se fundo el 4 de Octubre de 1535 con el nombre de Francisco de Asís de Sincelejo, bajo la encomienda de Cristobal Rodriguez Peñate. Pero como la historia nunca es una y tiene diversas explicaciones e interpretaciones, otros entendidos en el tema afirman que los documentos históricos indican que donde hoy se encuentra la ciudad habia una pequeña y dispersa aldea indígena que los conquistadores utilizaron, primero, como lugar de paso y, posteriormente, como sitio de residencia. Sin embargo lo que está claro es que Sincelejo tiene un largo pasado, que su plaza y sus calles esconden, agazapadas en los tremendales del olvido, una riqueza cultural e histórica inimaginable.
En el medio, la plaza.
La plaza central y la iglesia de cada pueblo son muestras inequívocas de la antigüedad y el valor histórico y social del lugar. La plaza abraza la iglesia y allí se desarrolla la vida social. Alrededor de su marco se construyeron las mas bellas casas que eran habitadas por las familias mas prestantes de la ciudad. Tanto la de Corozal como la de Sincelejo son joyas arquitectónicas: los palacios republicanos con su balcones, los tejados altos y las columnas redondas. Desde tiempo inmemorial la plaza ha sido punto de encuentro. En las tardes, los viejos se reúnen a intercambiar recuerdos y a hablar de política mientras los niños corretean. La alegría propia de los costeños se expresa con toda naturalidad aquí. A la sombra de los campanos y los cauchos, grupos de hombre se reúnen a jugar cartas o al parqués, las mujeres se sientan en los bancos, con sus vestidos perfumado; los personajes más importantes, ricos y populares del pueblo, llegan hasta aquí, desde los políticos hasta los brujos curanderos, los charlatanes y los artistas. Es el teatro social, el lugar por el que hay que empezar para entenderlos y gozarlos.
Por aquí también se empieza a entender la obra de García Márquez. Sus historias son retratos de esta zona. Crónica de una Muerte Anunciada es un relato que se desarrolla en Sucre, que describe, de alguna manera a su gente y a sus paisajes. Es en sitios como esros donde habitan sus personajes. Es aquí donde las tardes caen como plumas arrastradas por el viento, lentas, paso a paso…en estas sabanas amarillas y perfumadas por los castaños, los mangos y los cauchos. Aquí los arboles son personajes centrales del lugar, estatuas vivas a las que se le dedican poemas: los campanos imponentes que se estiran a lo alto, los almendros y los magnolios que destilan sus aromas por toda la sábana. El viento lleva esos perfumes por los bordes de las carreteras y los pastizales amarillos y la magia se dispersa.
En los bancos de la plaza, todas la tardes Antonio Zuluaga, uno de los personajes más conocidos de la ciudad por sus aportes al arte desde la pintura, se encuentra con sus viejos amigos. Importantes personalidades de la vida intelectual, artística y política de Sincelejo, Tiene 79 años y sus movimientos son lentos, meditabundos. Su casa es de dos platas con espacios amplios y un patio florecido. En el segundo piso bajo un techo de palma, al manera como antes se construían las casas en Sincelej, el maestro tiene ubicado su taller. En su espacio íntimo donde entra en un trance colorido. Sus cuadros han recorrido el mundo entero: Londres, Roma, San Francisco, Banglol, Buenos Aires, San Juan de Puerto Rico, Berliin, Tokio, Milan, Paris, Suecia, Madrid, Moscú, Viena, Ciudad de México, Caracas, Beijing, entre otras. Se considera un artista por vocación, que empezó temprano en su vida, «pinto desde los nueve años, me nació de adentro, como si hubiera nacido con una tiza en la mano» cuenta entregándose al recuerdo.
Toño como lo conocen en la ciudad, es considerado uno de los exponentes más importantes de las artes plásticas y llegó a ser reconocido como el tercer mejor pintor del mundo en el manejo del pastel. Pero su fama no es gratuita, su carrera ha sido exitosa y modesta. Fue discípulo de Alfonso Melo, el mismo que habría sido maestro de Obregón. La casa de Antonio es un santuario del arte y en sus paredes cuelgan algunos de sus cuadros más queridos.
El Legado Musical
Centro de Sincelejo
Sincelejo y Corozal están ubicados en puntos estratégicos. esta es una de sus características y la razón para que hoy sea una ciudad que crece y se moderniza vertiginosamente. Por aquí deben pasar los que van para el Golfo de Morrosquillo, también quienes se dirigen de Montería a Barranquilla, Santa Marta o Cartagena. Es un cruce de caminos. Para los españoles se trataba de un lugar neurálgico del control regional, eran pueblos vitales, bisagras que unían varias zonas. Era el lugar donde los viajeros paraban a descansar. A pesar de no tener ni río ni mar, Sincelejo y Corozal se hicieron importantes como lugares de paso, como puntos clave del comercio regional.
Ésta también ha sido una zona que ha sufrido los embates de nuestra historia reciente de violencia y este pasado oscuro merece ser referido con el ánimo de homenajear y recordar a la gente que ha dado la pelea desde el arte y la cultura, desde la vida y la solidaridad. Aquí el paramilitarismo clavó su garra con mayor fuerza. Por eso en la zona de los Montes de María cualquier iniciativa social y cívica tiene un valor exponencial. Donde la muerte ha rondado insaciable, la vida es más valiosa. En la tierra árida y seca, una flor tiene una belleza más sorprendente y mágica.
El Conservatorio de Música de Sincelejo es muestra de eso. Durante doce años este proyecto se ha abierto paso con las uñas, pero ha sido una apuesta cultural para enfrentar, frenar y sanar las heridas de la guerra. Allí bajo la dirección generosa de sus dos padres, Esteban Orozco y Zoraida Gutierrez de Orozco, 811 niños menores de edad y en condición de vulnerabilidad apuestan al folclor y al arte como opción de vida. En su mayoría son hijos de trabajadoras sexuales, de reinsertados, de vendedores ambulantes, de desplazados. Y casi todos tienen becas de 100%.
En el segundo puso de una de las casas mas bellas de la plaza central 25 niños y niñas de entre 10 y 17 años ensayan una de las piesas musicales que llevarán al homenaje de Rafael Escalona en Valledupar (…) Un niño de diez años levanta un clarinete que le llega abajo de la cadera. Se sumerge en su mundo y con los ojos cerrados sopla una melodía: La mariposa del rio Baudillo, de Escalona. La música se toma el cuarto de ensayo. Los otros niños lo escuchan con los ojos clavados en su boca. La batería marca el ritmo, los saxofones se integran. Una nota salida de tono llega a los oídos del director, que con mirada fruncida aplaca a una niña que toca la tuba. La alegría de la tonada crece y los instrumentos empiezan a trenzarse, a tejer. De pronto el director hace una seña y la música se detiene. Le pide a uno de los estudiantes que toque una parte, el intenta, pero desafina en el tono fina, vuelve a intentarlo, la concentración se nota en sus manos y sus labios. Se hace un silencio. En el silencio empieza la experimentación de cada uno, con su instrumento tratando de vencer la tonada más difícil. Los sonidos aumentan, se tonan anárquicos y desordenados. El director retoma las riendas…y la música vuelve a ser como el canto de la tarde.
Para Esteban, el conservatorio ha sido un proyecto que le ha dado la vida, todo un proceso de aprendizaje y búsqueda de las raíces culturales. «Es una región con un talento musical innato», afirma con los ojos encendidos de orgullo. Según el, la riqueza musical se explica por las diversas culturas que habitan en la región «Se podría hablar de cuatro sub-regiones: la del Golfo de Morrosquillo, que tiene una migración de cimarrones y esclavos. Ellos llevaron y desarrollaron en la zona de Tolú y Coveñas todo su acervo musical: los ritmos de tambores y cantos que transmiten sus raíces esotéricas y manejan la brujería; otra es la zona de la Serranía, donde se encuentran Los Montes de María, allí siempre hubo tradición de gaiteros, con una vida de montaña y aire, quizá por eso aprendieron a soplar las gaitas. Está la zona de la Sabana donde se encuentra Sincelejo y San Jorge, que tiene una influencia de bandas de guerra y propias de las comparsas y los bailes religiosos. Aquí se desarrolló sobre todo la música orquestada con instrumentos de metal, por ser del dominio español y finalmente la zona de La Mojana o la depresión momposina donde prevalece la música de rió» explica Esteban.
Con esa música que brota del alma de su gente, Sincelejo sigue creciendo rápidamente. Su posición privilegiada de cruce de caminos la ha convertido en un oasis en medio del desierto. Su larga historia la procede y la impulsa y su riqueza cultural no puede ser ignorada. Y seguirá viendo pasar los días y los vientos, conservando su música y sus tradiciones, y permanecerá siempre dispuesta a recibirnos con hospitalidad, porque llegar a Sincelejo es como encontrar una perla en el desierto.