Y al parecer el deseo más intenso y hasta sexual de un segmento exiguo de la población colombiana está a punto de hacerse realidad: en un informe que hizo conocer la Revista Semana en la mañana de hoy, se confirma que la Fiscalía General de la Nación tiene lista una orden de captura en contra del Ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe Velez, orden que se haría efectiva en los próximos días.
El informe señala que al menos tres delitos fueron tenidos en cuenta por el ente de control para expedir la orden que privaría de su libertad al ex presidente. El primer delito que se le imputa y el más grave tiene que ver con las famosas «Chuzadas» en el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que según la fiscalía fueron supervisadas directamente por Uribe, quien se encargó en persona de distraer a reconocidos personajes de la izquierda colombiana, para que miembros del DAS le metieran micrófonos microscópicos en sus teléfonos celulares. Se habla incluso de que Uribe instaló el mismo una cámara en el baño de Piedad Córdoba, pero que los agentes del DAS tuvieron que retirarla a las volandas, luego de que uno de ellos sufriera una embolia luego de ver las horripilantes imágenes.
El segundo delito que se le imputa a Uribe tiene que ver con los llamados «Falsos Positivos». La Fiscalía argumenta que fue el mismo Uribe, que nunca tenía nada que hacer, el que se encargó de matar personalmente a miles de personas, sólo para mostrar resultados y que si no lo habían podido señalar hasta el momento, era porque no había cometido los asesinatos con armas de fuego, sino con una motosierra en la mano y riendo a carcajadas, al mejor estilo de Hollywood. En esto, por supuesto, jamás tuvo que ver nuestro actual presidente Juan Manuel Santos, que es sólo bondad y pureza y no sabía nada de el asunto, a pesar de ser el Ministro de Defensa.
El tercer delito que aparece en el informe tiene que ver con los viles hechos en los que murió Raúl Reyes en un campamento en el Ecuador. La Fiscalía acusa a Uribe de asesinar un heraldo del Señor de los Cielos, cuya misión en la tierra era apenas la de instruir a un montón de gente muy, pero muy inteligente en las delicadas artes del asesinato a sangre fría, el secuestro con fines políticos, la reclusión de menores, el terrorismo, entre otras no menos importantes, violando de paso el espacio aéreo de ese país que tanto ha colaborado con Colombia en la lucha contra la delincuencia, con acciones tan eficaces como exigir la vacuna contra la Fiebre Amarilla cuando toca pasar la frontera. También se le acusa de haberle quitado a estos valerosos guerreros de las FARC, que son los verdaderos adalides del pueblo, sus valiosos tesoros, por lo que se agrega robo a la larga lista de delitos. Sólo a un monstruo como Uribe se le ocurre robarle a las FARC los secuestrados de la Operación Jaque, que eran de la exclusiva propiedad de esta guerrilla por más de una década y sobre todo su joya de la corona: la ex candidata a la Presidencia de la República, la ahora no muy bien vista Ingrid Betancourt, luego que a la doña se le ocurriera demandar al pueblo colombiano por la «simbólica» suma de 7 millones de dólares.
En fin, para leer el informe completo, emitido por la Revista Semana haga click en este enlace.
Mas que servir como lista de recomendaciones cinematográficas, esta nota tiene como objetivo resumir mis apreciaciones sobre 4 películas que vi en los últimos días y que de otra manera no tendría la opción de caracterizar, por el viejo problema de la falta de tiempo (estoy escribiendo una novela). Lo que si puedo hacer es organizarlas y resumir un poco mis críticas sobre las mismas, empezando con la que me pareció más mala y terminando con la que me pareció mejor. Empecemos de una.
4. El Último Exorcismo. Parte II. (CBS Studios)
Director: Ed Gass-Donnelly.
Fecha de Estreno en Estados Unidos: Marzo 1 de 2013.
Otra de las películas que tarda siglos en aterrizar en tierras colombianas, cuenta la historia de una chica que se enfrenta fuerzas oscuras que tratan de poseerla, luego de haberlo intentado la primera vez en un lugar llamado Ivanwood. Aunque esta película se venda como una pieza de terror, está muy lejos de serlo, de hecho creo que tiene más de terrorífico cualquiera de las versiones de «Mi Pobre Angelito» que esta. Es una película bien escrita y sobre todo bien dirigida, pero por eso mismo demasiado lenta para el público en general que por lo general asiste a este tipo de películas a ver si lo asustan. Pero «El Último Exorcismo: Parte II» en lugar de asustar, sólo logra aburrir.
Esta película parece mezclar la lentitud del cine europeo, con los clichés más repetidos del cine del terror, que por lo mismo ya ni miedo dan. Las actuaciones distan de ser inteligentes, empezando por la de la protagonista y los planos contribuyen a la experiencia monótona y desesperante para aquel que se atreva a verla.
Recomendada para los que ven cine europeo sin dormirse en el intento.
Calificación: 2.65/5.00
3. Caminando con Dinosaurios: La Película. (20th Century Fox)
Directores: Neil Nightingale / Barry Cook.
Fecha de Estreno en Estados Unidos: Diciembre 14 de 2013.
A la hora de comprar el tíquete para esta cinta, pensé que el tono sería semejante al de la miniserie de BBC, que era un poco más oscuro y dramático. Esta película no tiene nada que envidiarle a cualquier animado de Disney, en el sentido en que está escrita para entretener niños, quedando en ese genero tan ambiguo que es «Para toda la familia».
La película consta de una parte en el presente con el cliché del niño rebelde, este odia a los dinosaurios, hasta que un pajarraco empieza a contarle la historia de uno que vivió en la prehistoria y que tuvo tantos pesares y aventuras como Jumbo o Simba, con la misma carga de ridiculeces en el guión. Se salva por estar bien escrita, ser divertida, entretenida y de paso ser capaz de enseñar algo más que la película promedio de Disney, que es en esencia nada.
Recomendada para aquellos que quieren ir a cine con el papá, la mamá, la esposa, los hijos, los padrinos, los hijos de los padrinos, los primos, etc, etc, etc.
Calificación: 3.36/5.00
2. Don Jon. (Relativity Media)
Director: Joseph Gordon-Levitt (Es en serio)
Fecha de Estreno en Estados Unidos: Septiembre 27 de 2013.
Esta película que ni siquiera ha aterrizado en Colombia y que por lo visto tampoco lo hará debido a su contenido no apto para mocosos malcriados y adolescentes desadaptados, es el primer largometraje dirigido por Gordon-Levitt que se suma a esa larga lista de actores que creen que lo pueden hacer todo delante y detrás de la cámara.
«Don Jon» parece más una película gay a la que le cambiaron la orientación sexual del protagonista que una cinta sobre la adicción a la pornografía que es lo que parece ser era la intención del director/actor principal. De hecho, «Don Jon» tiene todos los clichés vistos en el cine independiente de ese género, al menos los que he podido ver. Un tipo promiscuo, que en este caso da la casualidad tiene una fuerte adicción a la pornografía prefiriéndola al sexo real, conoce a la quintaesencia de la belleza humana, sin embargo sigue estando atado a sus deseos, hasta que conoce a alguien que le hace cambiar la visión del mundo.
La película no propone nada nuevo a nivel fílmico, logrando ser entretenida y por momentos excitante, pero en ningún caso brillante. Scarlett Johanson que me dejó una buena impresión con «The Avengers» hace un papel bastante aburridor en insufrible en esta, igual al de Julianne Moore, que también se lució en «Carrie». Un desperdicio dada la calidad de las actrices.
Recomendada para los amantes del porno suave y las películas gay independientes.
Calificación: 3.45/5.00
1. El Hobbit: La Desolación de Smaug. (Warner Bros. Pictures)
Director: Peter Jackson.
Fecha de Estreno en Estados Unidos: 13 de Diciembre de 2013.
Para haber sido yo el primero que puso el grito en el cielo con la porquería que fue la primera película de «El Hobbit», llamándola «Una Tortura Inesperada», este film en realidad me pareció muy bueno. La película tiene una fluidez y una estructura de principio a fin, a pesar que nos deja iniciados, apenas para tener listo el tiquete para la tercera y última de la trilogía.
A diferencia de las películas de «El Señor de los Anillos» donde Jackson en realidad tuvo que cortarle a la historia y sintetizarla, en estas tuvo que hacer lo contrario: complementar las historias con sucesos no escritos allí. Aquí lo hizo con dos personajes: Tauriel y Gandalf. La inclusión de Evangeline Lilly dentro de ese elenco repleto de hombres sin duda fue una decisión afortunada y las escenas que muestran el ascenso de Sauron desde la perspectiva del mago gris son sensacionales.
La película no se queda corta en aventura, reviviendo un poco ese espíritu jugueton de Merry y Pippin en la trilogía original, pero no me queda duda que a Martin Freeman le falta el centavo para el peso, y eso se nota porque es más fácil identificarse con un dragón en CGI, que con él, que era de carne y hueso. También confirmo que Richard Armitage deja mucho que desear en su papel que sin duda era el estelar. De no ser por Smaug, al que se le concedió un papel mucho más prominente que en el libro, Gandalf, en la misma situación y la tragedia romántica inventada por Jackson entre los elfos Légolas (Orlando Bloom), Tauriel (Evangeline Lilly) y el enano Kili (Aidan Turner) hubiesemos tenido los mismo problemas de la cinta anterior, pero afortunadamente esta película se lució. Definitivamente espero con ansias la última entrega.
Que ironía que Colombia, con tanta ley de cine y tanto cortometraje barato que hay que tragarse en las salas de cine, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, se puedan conseguir mejores películas en la calle, o en los buses interdepartamentales, que en las salas de cine y ese fue el caso de «The Call» (Conocida en español como «Llamada Mortal», «911 Llamada de Emergencia» o «Llamada de Emergencia»).
Esta película de 2013, cuenta la historia de Jordan Turner (Berry) una operadora de la linea de emergencias en Los Ángeles, quien enfrenta un serio trauma emocional, luego de escuchar en la linea el asesinato de una adolescente que había solicitado ayuda urgentemente. Jordan tendrá que enfrentar sus traumas para detener a este asesino que apenas empieza su racha de muerte en la ciudad.
La película empieza con un prólogo largo y a mi modo de ver las cosas, un tanto innecesario. Hubiese sido más emocionante una introducción más corta, en la que el público hubiese podido escuchar la conversación telefónica. Eso hubiese sido un gancho mucho más atractivo y más interesante, con el plus de que no hubiese sido necesario el «Seis Meses Después», que tantos puntos le quita a una producción cinematográfica.
Es luego de este prólogo un tanto aburridor, donde empieza en verdad la película (Alerta Spoilers). La estructura de la película es sólida con 3 actos perfectamente definidos y coherentes. En el primer acto vemos a Jordan, que ha decidido tomar un cargo de instructora a los nuevos operadoras, hasta que en medio de la inducción recibe una llamada de una adolescente que manifiesta haber sido secuestrada. Es aquí donde la película tiene su segundo plus, esta adolescente llamada Casey Welson es interpretada por nada menos que Abigail Breslin, más conocida por su papel en Little Miss Sunshine. Es un alivio verla superando sus papeles infantiles y tomar roles que si bien están dentro de su rango de edad, son complejos y llamativos.
Los protagonistas de «The Call». Nótese lo crecidita que está Abigail Breslin.
En este primer acto, Jordan decide superar sus miedos y hacer uso de su gran experiencia para ayudar a Casey, quien se encuentra encerrada en el baúl de un carro. En el segundo acto, el asesino logra escabullirse de la policía luego de matar a un hombre a sangre fría. Casey sigue en comunicación con Jordan, pero es evidente que el sujeto no se va a detener y va a deshacerse de todo aquel que se meta en su camino. Este acto termina cuando el criminal saca a Casey del baúl y descubre que ha estado hablando con la operadora del 911 todo el tiempo.
En el tercer y último acto, que sin duda es el más interesante, Jordan decide tomar cartas en el asunto. Siguiendo una pista que ha dejado el asesino en la llamada, encuentra el lugar donde se ha estado escondiendo. Jordan, en una secuencia muy parecida a la de «El Silencio de los Inocentes», entra en la guarida del asesino donde descubre sus horribles motivaciones, así como a Casey, a quién el asesino ha empezado a torturar.
El final de la película, que no voy a decir aquí, para no dañarles TODA la película, es sencillamente perfecto. Tanto Casey como Jordan encuentran la manera de superar sus traumas de una vez por todas, apelando más a la lógica que a la moral. A pesar de que sólo es en este último acto donde Berry y Breslin interactúan físicamente, a lo largo de toda la película ambas actrices demuestran por qué han ganado tantos premios haciendo gala de actuaciones impecables.
En resumen «The Call» es una película que si bien no es perfecta, logra ser coherente y sobre todo muy entretenida, logrando poner al espectador en los zapatos de sus protagonistas y sin caer en los típicos clichés de los asesinos en serie, proponiendo algo, si bien no original, al menos un tanto refrescante en medio de tanta basura hollywoodense . Nada mal para un director cuyas últimas credenciales se reducían a dirigir algunos capítulos de Fringe.
Lo único que me molesta del fallo que destituyó al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro y lo inhabilitó por 15 años para ejercer cargos públicos, fue que puso al ahora ex-burgomaestre en el campo de juego que más conoce: el de hacerse el pobre martir, víctima de las injusticias de lo que el llama las «mafias paramilitares» y la «extrema derecha». Y viendo las reacciones de cierto sector de la población toca decir que tuvo mucho éxito. En cuestión de minutos pasó de ser el incompetente, torpe y demagogo de siempre, al sacrificado, torturado e incomprendido héroe al que el malvado Procurador, haciendo uso de sus antidemocráticos poderes removió injustamente de su puesto. Es tal la intensidad del cuento, que no sorprendería que Disney estuviera interesada en hacer una película animada sobre el asunto, dirigida al público infantil.
El caso de Petro es una muestra más de la cultura del «doble estándar» que se ha apoderado de nuestro país en los últimos tiempos. Cuando el Senador Eduardo Merlano fue destituido e inhabilitado por 10 años por andar conduciendo borracho y presionando a los policías con el cuento de los «50.000 votos», nadie salió a rasgarse las vestiduras, ni a echarse ceniza en la cabeza por la acción del procurador, aún cuando el Senador Merlano fue elegido por voto popular. Pero claro, la ley vale para Merlano que proviene de la clase política de un departamento corrupto, pero no vale para Petro, porque los votos de ese 30% residual que votó por él en Bogotá valen más que los de Merlano ¿es así?
Ahora todos se han vuelto expertos constitucionales, poniendo el grito en el cielo por los «súper poderes» de la Procuraduría General de la Nación, pero nadie señala que la Rama Judicial en este país está colapsada, que de no ser por esa figura ahora tan criticada, cientos y cientos de ignorantes, incompetentes y corruptos elegidos por la horda no mucho más instruida estarían cómodamente sentados en sus oficinas, en las alcaldías, concejos, asambleas, gobernaciones y en el mismo congreso, haciendo de las suyas mientras el tumulto de jueces corruptos que llenan los juzgados de este país se dejan comprar con la plata destinada a los colegios, las calles, y la salud de esos mismo municipios y departamentos.
Hay que ser muy tonto para creer que en este país, la corrupción se puede acabar con la figura de la revocatoria, que requiere de un pueblo educado y que no se deje comprar con tamales y chichiguas. Para eso está la procuraduría, para vigilar que esos funcionarios elegidos por la más bien inculta voluntad popular no esten haciendo fiesta con la plata pública y eso fue precisamente lo que hizo Gustavo Petro.
Gustavo Petro dice que lo están destituyendo por querer devolver el negocio de las basuras al Distrito Capital, al sector público, en un esfuerzo desesperado por aplacar las voces de la revocatoria, misma a la que le debía tener pánico puesto que casi el 70% de los bogotanos no votó por él. Y en ese afán de aferrarse al poder mostrando resultados «como sea», se le ocurrió la maravillosa idea de meter las manos en el negocio de la recolección de basuras en Bogotá.
Petro, creyéndose el ungido de la Sabana de Bogotá, decidió de un día para otro quitarle el negocio de las basuras a un grupo de operadores privados a los que acusó en varias ocasiones de ser miembros de «la mafia paramilitar», que él ve hasta debajo de la cama. Cierto, no es especialmente perverso quitarle el negocio de las basuras a un grupo privado y pasarlo a lo público, el asunto es la manera como lo hizo, sin un plan de acción, sin una estrategias, sin una agenda. Sencillamente, de un día para otro, le quitó las facultades a los operadores privados de circular en la ciudad y se la dio a las empresas encargadas del acueducto y el alcantarillado, que no tenían ni la más remota idea de como empezar a recoger basuras.
De acuerdo a lo consignado en el fallo del procurador, el alcalde literalmente le dijo a las EAAB «ahí tienen las basuras, ahí tienen los recicladores, arreglénselas como puedan». Si eso no es el colmo de la improvisación y la negligencia, entonces no sé que será, espero que los seguidores de Petro me den una definición. Pero nuestro Súper Héroe-Víctima no se quedó allí. El decreto 564 de 2012, con el que Petro literalmente echó de Bogotá a los operadores privados, determinaba que a partir del 18 de diciembre de 2012, no estarían a cargo de la recolección de basuras.
Cuando desde el mismo 16 y 17 se empezaron a ver problemas con la recolección, Petro, como es usual salió a declararse la pobre víctima de los oscuros intereses de la ciudad, pero el problema real era que los operadores no podían recoger la basura en esos días porque los rellenos tenían orden de no recibir sus camiones desde las 00:00 del día 18. Así que los operadores solo enviaron a los camiones que podían transportar las basuras y llegar a tiempo antes del cierre de los rellenos, que es una muestra de sentido común, mismo que a Petro le falta en grandes dosis. Los días 18,19 Y 20 de Diciembre de 2012, empezó el caos, Bogotá, que de por sí no es una ciudad muy limpia que digamos, quedó enterrada bajo casi 10.000 (algunos dicen 20.000) toneladas de basuras, que causaron que una de las ciudades más grandes del mundo pareciera un muladar hediondo en lugar del centro urbano más importante del país.
Hasta el momento Gustavo Petro había hecho caso omiso a todas las advertencias: la Superintendencia de Servicios Públicos, la de Industria y Comercio, la Comisión de Regulación de Agua Potable, la Contraloría Distrital, el Ministerio del Medio Ambiente y hasta miembros de su gabinete, e improvisó un sistema de recolección de basuras, hundiendo a Bogotá en el caos. Pero allí no se detuvo, tampoco, clamando ante todo el que quiso oír que «Prefería la destitución inmediata a rendir la bandera de justicia y libertad en Bogotá».
Petro decidió entonces que era hora de traer compactadores y camiones recolectores de basuras, firmando contratos por millones de dólares para traer unas maquinas usadas, oxidadas y sobre todo demasiado costosas, incurriendo en detrimento patrimonial. Pero como estamos hablando del Súper Héroe-Víctima Gustavo Petro, el detrimento patrimonial hay que perdonárselo porque tenía buenas intenciones. Ay Pobrecito. Pero a diferencia de lo que el señor ex-alcalde creía, los camiones no vinieron de un día para otro, por más que tuvo a toda la nómina de la alcaldía trabajando día y noche y le tocó tragarse sus discursos y su palabrería inútil y volvió a meter a los operadores privados, miembros según él de la «mafia paramilitar» en el esquema de recolección de basuras.
Gustavo Petro se quiere escudar con el cuento que todas sus acciones fueron con buena intención y con el objetivo de aplicar la orden de la corte de incluir recicladores. Pero, si tan respetuoso es de la ley ¿Por qué no se somete a ella y acepta que sus errores lo tienen donde está? ¿Por qué salir como Eva Perón al balcón del palacio de Liévano a decir en pocas palabras que le valía un comino la ley y la constitución que él mismo ayudó a crear? ¿Por qué desacreditar a un procurador que él mismo ayudó a elegir y a quien aplaudió cuando destituyó a algunos de sus contradictores políticos? ¿Por qué por el simple hecho de ser de izquierda cree estar por encima de la ley?
La respuesta a todas esa preguntas es sencilla, porque sabe que va a haber un sector de la población dispuesto a creerle sus patrañas y a comprar su actuación de pobre víctima y que tarde o temprano terminará encendiendo la mecha que sumirá a Bogotá en el caos, el vandalismo y el terror. Aquí les dejo algunas de sus perlas.
PD: El procurador puede que tenga su propia agenda, aplicando lo que algunos llaman «Justicia Selectiva», pero ¿No es el mismo tipo de Justicia que aplica la Corte Suprema de Justicia en manos de Asonal Judicial? La única diferencia, creo, es que la Procuraduría es más rápida para actuar.
PD2: Los que pretenden quitar a la procuraduría sus actuales funciones, aún no se dan cuenta que esto permitiría a los corruptos dilatar sus procesos más allá de los términos de su mandato. Quiere decir, que podrán seguir haciendo de las suyas en sus puestos, mientras las acciones judiciales se dilatan al mejor estilo del Caso Colmenares. Pero claro, eso no lo piensan. Hasta eso les quedó grande.
Algo que me sorprende de las cadenas de cine que operan en Colombia es que de vez en cuando, muy de vez en cuando, traen películas de buena calidad, aunque de hecho sean más viejas que las que circulan de manera corriente en las flotas de buses que recorren nuestro país, y dentro de esta categoría está una película de 2012, dirigida por Stefan Ruzowitzky (Anatomy) y protagonizada por Eric Bana, Olivia Wilde, Charlie Hunman y Sissy Spacek.
Si bien la cinta empieza como una de esas películas de segunda categoría como Olimpus Has Fallen, que dicho sea de paso debió irse directo a las ventas en DVD, rápidamente cobra sentido, fuerza y una gran coherencia narrativa y argumental, cercana quizás al estilo de «Mistic River».
En medio del invierno del norte de Estados Unidos un grupo de maleantes han dado un golpe importante, que luego se nos revela ha sido el robo a un casino de americanos nativos, que por supuesto no es la trama más original que hayamos visto y de hecho la película tiene un cierto tufillo a Reindeer Games que es muy difícil pasar por alto. En el grupo de maleantes está Addison (Erica Bana) y su hermana Liza (Olivia Wilde), todo hubiese salido perfecto de no ser por que el auto en que se encuentran escapando se vuelca en el camino y ambos tienen que separarse para sobrevivir.
Por otro lado tenemos a Jay (Charlie Hunman) quien recién ha salido de prisión y buscando desquitarse de quienes lo enviaron ahí, comete un crimen gravísimo, que lo obliga a huir al norte, a casa de su madre para el día de Acción de Gracias, encontrando a Liza de camino. Como una tercera historia tenemos a Hannah (Kate Mara) la única oficial de policía de sexo femenino, donde es constantemente discriminada por sus compañeros y por su padre, el jefe del grupo.
De allí en adelante vemos un excelente estudio de personajes empezando por Addison. Eric Bana, que pese a aquel paso en falso de Hulk, tiene lo suyo, encarna a un criminal dispuesto a todo, pero capaz de analizar las cosas con cabeza fría y de utilizar los peores métodos sólo como técnica de supervivencia. De hecho en todas las escenas en las que aparece la cuestión principal es ¿hasta dónde llegarías para salirte con la tuya? Sin duda un villano con el que es posible identificarse muy fácilmente.
Eric Bana se luce en esta película.
Los personajes de Jay y Liza se involucran sentimentalmente, inicialmente por el deseo de supervivencia de Liza y el afán de complacer a su hermano con quien tiene una relación cuasi-incestuosa. Pronto Liza y Jay se ven involucrados más allá de una noche de sexo, complementando los vacíos en cada uno de ellos. Más que amor, es la necesidad mutua que tienen. Liza ha vivido siempre protegida por la figura fuerte de su hermano y ve en Jay la oportunidad de que alguien más la proteja, alguien con quien tener una vida normal, sin sobresaltos, ni amores prohibidos. Por otro lado Jay ve en Liza la oportunidad perfecta de sentirse el héroe que siempre ha querido ser, el héroe del que su papa, el policía retirado, podría estar orgulloso.
Las escenas de sexo en esta película la hacen un tanto inapropiada para menores de edad, pero dan una idea de como hubiese sido una película de «Cincuenta Sombras de Grey» con Hunman en el personaje principal.
Hannah juega en un campo similar al de Jay, tratando de que su padre la note. La nota alta de los personajes principales es Sissy Spacek (June), a quien nunca había visto en otra película fuera de Carrie, quien hace un excelente trabajo interpretando a la madre de Jay, una mujer fuerte y practica.
They’re sexy and they know it.
La película llega al climax en el momento en que Addison, Jay, Hannah, Liza y June se encuentre todos en el mismo lugar para compartir la cena de Acción de Gracias. Lo mejor de todo es que hasta el último minuto las posibilidades de los personajes se mantienen abiertas. Sin duda una película para tener dentro de su colección personal. Muy recomendada.