Alien: Covenant es, sin duda alguna, una de las mejores películas de lo que va del 2017. Sin embargo, al ser parte de un Universo más extenso, puede que el espectador promedio que no vio las aventuras de Sigourney Weaver y del Xenomorfo en los años 80 y 90, o la entrega previa de Ridley Scott llamada Prometheus, necesite un par de aclaraciones. Aclaraciones que trataremos ampliamente en esta publicación. Así que pónganse cómodos, porque vamos a intentar analizar y explicar la más reciente entrega del Universo Alien, Alien: Covenant. (Ojo, que hay spoilers)
¿Alien: Covenant es una secuela o una precuela de Alien?
Alien: Covenant es técnicamente la secuela de Prometheus. Ambas películas son precuelas de la serie original de películas protagonizadas por Sigourney Weaver entre 1979 y 1999.
A diferencia de lo que fue, por amplio margen, el consenso general respecto a Prometheus, a mí realmente no me mató. Me pareció un blockbuster de verano, bien dirigido, con una historia interesante, sí, pero nada que en realidad la hiciera resaltar por encima del promedio de Hollywood y mucho menos por encima de las otras películas del Universo Alien. De hecho, uno de los pocos puntos positivos que encontré en esa película fue la actuación de Noomi Rapace, por lo que fue bastante decepcionante saber que en la secuela, de la que hablaremos en esta crítica, titulada Alien: Covenant, Rapace no estaba por ninguna parte.
Sin embargo, debo decir que Alien: Covenant no sólo manejó a la perfección la ausencia de Noomi Rapace, sino que logró algo que parecía imposible: si bien no superar, al menos igualar a las películas originales de 1979 y 1986 en tono, dirección, premisa y sí, en actuaciones también.
Alien: Covenant cuenta la historia de la tripulación de la nave espacial Covenant (destino o punto de llegada, en español), forzada a despertar de su hibernación luego de que una explosión fortuita en el espacio alterara de manera considerable la nave colonizadora, que lleva un total de dos mil personas y mil embriones a un planeta llamado Origae-6.
En el proceso de restauración de la nave, la tripulación del Covenant intercepta una transmisión de un planeta que resulta tener condiciones muchísimo mejores que Origae-6 para sustentar vida y deciden investigar. A partir de allí, la tripulación tendrá que enfrentarse a un enemigo insospechadamente peligroso que habita en el planeta, al mismo tiempo que intenta comprender lo que sucedió con Elizabeth Shaw y David luego de que abandonaran el planeta LV-223 al final de Prometheus.
La historia es sensacional. Los escritores John Logan y Michael Green lograron recrear todos los aspectos que hicieron grande a la franquicia de Alien, en una historia completamente original y que además intenta explicar muchos de los misterios que rodean al letal y enigmático xenomorfo.
Y si pasamos a hablar de Ridley Scott y la dirección, la cosa se pone mucho mejor. Scott logró no sólo hacer una película visual y sonoramente impactante y atractiva, sino que consiguió llevar el terror claustrofóbico de Alien a otro nivel, al demostrar que la criatura puede ser incluso MÁS peligrosa en un espacio abierto que en una reducida y confinada lata espacial.
Si pasamos a las actuaciones, sólo puedo decir que todos estuvieron en un excelente nivel, pero Michael Fassbender estuvo sensacional, con todas sus sílabas. No sólo porque tuviera que interpretar dos papeles, el de David y el de Walter, dos organismos sintéticos que a pesar de ser tan parecidos, pueden ser radicalmente diferentes, sino por la manera en que logra personificar a ambos con una serie de detalles que sólo un gran actor puede lograr. Fassbender en Alien: Covenant no interpreta a sus personajes, se transforma en ellos.
Quizás Fassbender tiene semejante peso en la película porque en definitiva le tocaron líneas muy buenas, que toca la premisa fundamental de la película que tiene que ver indiscutiblemente con el poder, por qué muchos se corrompen con él, y cómo usarlo correctamente. Así mismo, las escenas no sólo dramáticas, sino también las de acción y las de terror fueron cuidadas al detalle. Seguro en el futuro constituirán las delicias de los usuarios de YouTube que suben clips de las mejores escenas del cine.
En conclusión: Alien:Covenant no sólo consigue ser una secuela decente de Prometheus, sino que se constituye en una digna adición al Universo Alien, mezclando en una película entretenida, una premisa poderosa, una historia llamativa y unas excelentes actuaciones.
5,00 / 5,00
★★★★★
P.D. ¿Cómo se llama la canción que suena en el momento en que el alien (xenomorfo) sale del cuerpo del Capitán Oram?
La canción se llama Chest Burster y está en la Banda Sonora de Alien: Covenant. En el siguiente video la podemos escuchar.
Todos los que vimos la primera entrega de Guardianes de la Galaxia recordamos cuales fueron las claves de su éxito: héroes con personalidad, villanos creíbles y sobre todo (y lo más importante) su conexión con la música. Pero como sucede con bastante frecuencia en todo lo que toca Disney, una vez creen que han encontrado la fórmula mágica para atraer millones en taquilla y encima la favorabilidad de la crítica, empiezan a exagerarla y a repetirla hasta un punto en que el conjunto resulta, si bien no irreconocible, al menos, eso sí, bastante disparatado.
Guardianes de la Galaxia Vol 2. (Título original: Guardians of the Galaxy Vol. 2) continúa con la historia de Peter Quill (Chris Pratt) y su equipo de criminales, recién convertidos a héroes que incluyen a Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Bautista), Rocket (Bradley Cooper) y Groot (Vin Diesel). En esta oportunidad, el equipo acude al encargo de Ayesha (Elizabeth Debicki), la líder del Planeta Soberano, una elitista y pedante raza con un alto nivel tecnológico. Las cosas para Quill y su equipo se complican cuando Ayesha descubre que durante la comisión del encargo, objetos de altísimo valor fueron sustraídos de su planeta y se da a la cacería de nuestros renuentes héroes.
A partir de allí, los Guardianes tendrán, no sólo que encontrar la mejor manera de enfrentarse a la cacería Soberana, sino también la de lidiar con un Celestial que podría tener información muy sensible sobre el origen de Peter.
Habiendo dicho lo anterior, resulta ineludible señalar lo terriblemente predecible que resulta el argumento de esta cinta. Primero, es apenas obvio lo que pretenden al sacar a Yondu de la categoría de villano, a la de héroe, muy parecido a lo que sucede con Nébula. Aunque esta última quizás (por cuenta del buen trabajo de la actriz Karen Gillian) se convirtió en uno de los puntos fuertes de la cinta. Pero la verdadera cereza del pastel es la línea argumental de Ego y su relación con Peter. ¿En cuántas películas y series de televisión hemos visto que aparece el papá biológico del personaje y este resulta no ser tan bueno como se ve al principio?
Por favor, esto se supone que es el billonario universo de Marvel, no un capítulo de relleno de Friends.
La dirección, puede que sea correcta, pero no deja de ser irritante por el continuo, y muchas veces innecesario uso de la pantalla verde. Estamos ante una película donde lo que no está alterado por computadores, se cuenta en segundos. Y quizás todo la predictibilidad y las pantallas verdes se podrían perdonar, si tan solo la película fuera infaliblemente entretenida. Pero no.
En esta cinta, la música, a diferencia de la primera entrega, no sirve para complementar las secuencias, sino que por momentos parece hacer todo lo contrario: sobrar y estorbar. No dudo que el curador de la lista de canciones hizo un excelente trabajo, pero es en la edición y la inclusión de dichas canciones dentro de la película donde estuvieron los clavos más gruesos del ataúd de este largometraje.
Aparte de estos tres elementos, aún así, se puede notar que los escritores se esmeraron en crear coherencia dentro de los diálogos de los personajes, responsables de los ingeniosos chistes, que siempre lograron una carcajada natural del público.
El final de la película, es el que esta cinta sin duda merece: una desordenada secuencia repleta de efectos especiales, destrucción y manipulación emocional al mejor estilo de Disney.
Para resumir: probablemente no se duerma viéndola, pero nunca será posible que la disfrute igual que disfrutó la primera entrega.
Sórdida, cruel, abrumadora, cruda, pesimista… así es Perros, la más reciente apuesta de Harold Trompetero en la gran pantalla.
Producida por Mauricio Brunetti, esta película colombo-argentina cuenta la historia de Misael (John Leguizamo) y Cáceres (Álvaro Rodríguez), interno y guardia, respectivamente, de una espantosa cárcel olvidada por Dios y el Estado. Acompaña a Misael y a Cáceres, una perrita criolla llamada «Sarna» que al final de cuentas ¡termina siendo el único personaje que se gana el corazón de los espectadores!
La película es sórdida por la complejidad inherente al lugar y a los personajes que allí habitan. Es cruel por las situaciones (muchas de ellas salidas de los cabellos) que llevan al extremo físico y emocional a Misael. Es abrumadora porque en ese patio donde ronda el mal, la única ley que existe es la injusticia, por cuenta de Cáceres y su retorcida concepción del poder. Es cruda, porque el director Harold Trompetero no se fue por las ramas, sino que nos dejó ver la maldad a la que puede llegar el ser humano en su máxima expresión.
Y es pesimista, porque queda claro al final, que la muerte y sólo la muerte es la única solución posible ante semejante carga de perversión.
Aunque es una película corta (83 minutos de duración) vale resaltar la actuación especial de la actriz mexicana y nominada al Oscar Adriana Barraza (Babel, 2007) que encarna a la abogada de Misael, así como la participación de actores de la talla de Ramiro Meneses, Hernán Mendez, Jorge Herrera, Rafael Uribe, Tao Sierra y María Nela Sinisterra, que aunque aparecen apenas lo estrictamente necesario, resultan determinantes para crear esa atmósfera que hace que esta producción sea tan atractiva para los amigos de ese Cine Alternativo, no apto para todo público, que se aparta de las grandes y multimillonarias producciones de Hollywood.
No se le podría dar conclusión a esta reseña, sin antes hablar de uno de las polémicas que surgen luego de verla: ¿Es Perros una película homofóbica? Para algunos asistentes la respuesta es SÍ, por alguna de estas dos razones.
El «malo de la película» (Cáceres) es homosexual, y se aprovecha de su posición de poder en el recinto penitenciario para obligar a (alerta spoilers) Misael a tener relaciones íntimas con él, en contra de su voluntad.
La esposa de Misael (María Nela Sinisterra) en una visita conyugal le confiesa su infidelidad, le expresa a Misael que se había equivocado al creer que el hombre que había asesinado, había abusado de uno de sus hijos, porque este «no era marica»; perpetuando la creencia errónea de que homosexual y pedófilo son sinónimos.
Fuera de estas dos consideraciones, que dejan cierto tufillo amargo a la cinta, los reto a ver Perros porque es en esencia, una película que pone a prueba la resistencia emocional de los espectadores, y de eso, entre muchas otras cosas, es de lo que también se trata el séptimo arte.
Tal y como lo expresamos en su correspondienteCrítica X,Un jefe en pañales (Título original: The Boss Baby [no The Baby Boss como le escuché decir a alguien por ahí]) es una excelente opción para todo tipo de públicos, sin embargo al parecer algunos, luego de terminar la función han quedado con algunas dudas. Para aclarar esas dudas, aquí les presentamos el análisis y la explicación de este largometraje y aprovéchenlo, muy raro que una película animada merezca este tipo de tratamiento preferencial en este blog. ¡Empecemos!
¿La historia es real o es ficticia?
Bueno, las películas son, casi por definición, ficticias. Es decir, nosotros sabemos que la historia no es real. Ahora, en el caso de Un jefe en pañales, sucede algo más interesante aún, y es si dentro de ese universo en el que transcurre la historia, los hechos suceden tal y como los vemos.
Ya de entrada sabemos que Tim tiene una imaginación extraordinaria, que de cualquier elemento de la realidad, produce una suculenta historia de fantasía, por lo que al inicio estamos inclinados a creer que en la película sucede algo parecido a lo que sucedía en Aventuras en Pañales (Rugrats) donde los bebés imaginaban un mundo 100% fantástico, pero dentro de su realidad.
Pero en realidad las cosas son diferentes. Lo que vemos en el transcurso de la película resulta ser simplemente una historia que narra el Tim adulto a su hija, luego de que le presentan a su hermanita recién nacida.
Entonces ¿cuál es la historia real?
Bueno, sabemos que Tim sí tuvo un hermano menor, Theodore, que de adulto ha seguido una carrera en el competido mundo corporativo. Desde ahí se asume, que la historia real, es que simplemente Tim, de niño, habiendo tenido los privilegios de ser un hijo único, tuvo una enorme dificultad para adaptarse a la llegada de Theodore como su nuevo hermano y quizás la manera en que pudo superar el trauma fue inventando su propia historia en la que el bebé era un intruso con una agenda propia. Esa historia bien pudo haberla adaptado Tim para contársela a su hija, ya teniendo como base que Theodore escogió una carrera corportativa y asociando al Theodore, el jefe adulto, con Theodore, el jefe en pañales.
¿Qué significa el final?
Los últimos segundos de la cinta muestra como la hija de Tim saluda a su hermanita, quien se levanta de la cuna, con un traje de jefe. Aquí no se trata de decirle al público que toda la mitología que se inventó Tim es cierta, simplemente significa que su hija también tiene una imaginación extraordinaria y quizás decida superar el miedo de tener una nueva hermana asociándola con la historia que acababa de contarle su padre.
¿Habrá una secuela?
Hasta ahora lo que han manifestado los productores de la película es que no tenían en mente hacer una secuela, pero en vista de la enorme popularidad que ha tenido la escena final de la cinta, podrían pensar en desarrollar una segunda entrega que tendría como protagonistas a las hijas de Tim. Si es así, espero que no sea sencillamente una repetición de la misma fórmula, sino una nueva versión con elementos diferentes pero igual de llamativos que la primera.
Si tienen alguna pregunta, duda, opinión o teoría propia, haga uso de los comentarios, están abiertos para todo el que quiera usarlos. Nos vemos en el próximo análisis cinematográfico.