No es por venir aquí a posar de valeroso y agalludo, ni mucho menos, pero puedo contar con los dedos de una mano las veces que me he sentido incómodo viendo una película de terror. Y con incómodo, quiero decir, con ganas de salir de la sala de cine para alejarme por un momento la tensión y el suspenso que se ve en pantalla. Y (¡oh sorpresa!), La Morgue (Título original: The autopsy of Jane Doe), una película por la que personalmente no daba un peso partido por la mitad, consiguió precisamente eso: hacerme sentir incómodo.
Guy Ritchie es un director que tiende a polarizar las opiniones respecto a sus películas. Mientras un polo dice que sus películas son geniales, divertidas y entretenidas, otro polo dice que son predecibles, frívolas y ostentosas. Pero incluso los disertadores más radicales de las películas del director británico coinciden en que, fuera de las consideraciones de si es buena o mala, RockNRolla es la más significativa de su currículo. En otras palabras fue su tiquete de entrada a las películas de alto presupuesto de Hollywood.
Y siendo esta su película más trascendental, y habiendo detestado a su más reciente intento El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada, y habiendo resaltado su intento inmediatamente anterior El Agente de CIPOL, resultaba necesario ver RockNRolla para hacer las respectivas comparaciones.
Casi siempre que me he sentado en esta misma silla, a escribir algo para este blog, siempre he pensado en la mejor forma de escribir para llegar a los lectores… quizás buscando un tema atractivo, o las palabras más comprensibles, o el estilo más apropiado. Pero casi siempre con la esperanza de que alguien, en algún rincón del planeta se anime a leerlo. Sin embargo, hay ocasiones, como esta en la que escribo no pensando en lo popular que puede llegar a ser la nota, o en quién pueda leerla.
Después de todo voy a hablar de una canción que se estrenó hace más de un año y que para estas fechas ya debe estar en el desván de los recuerdos de aquellos afortunados que alcanzaron a escucharla. Y encima de eso, el hecho de que muchos de los hispanoparlantes que escucharon y bailaron esta canción no le prestaron ni cinco de atención a la letra tampoco ayudaría mucho a que esta nota se vuelva popular.
Pero analizando el asunto ¿por qué ha de importarme que alguien lea esta nota o no? Sencillamente quiero hablar de una canción que he encontrado profunda, interesante y significativa, además de increíblemente pegajosa y popular. El nombre de la canción, tal y como se lee en el título: I Took a Pill in Ibiza (Traducción: Me tomé una píldora en Ibiza).
Y ya sabemos de qué tipo de píldora estamos hablando.
Pero primero recordemos de qué estamos hablando. Esta es «I Took a Pill in Ibiza» el hit de verano que en 2016 alcanzó el top 10 de los listados musicales en 27 países, incluyendo el número uno en Reino Unido, Noruega, Holanda, Irlanda, Bélgica e Israel, curiosamente, países que envían anualmente miles de turistas a la mágica isla de Ibiza en el Mediterráneo Español.
En 2015, Guy Ritchie, quien siempre ha sido, es y será recordado más como uno de los ex-maridos de Madonna, que como un cineasta serio, dirigió la adaptación a la Pantalla Grande de El Agente de CIPOL (Título original: The Man from U.N.C.L.E). Y en aquel momento me costó mucho trabajo comprender por qué, a pesar de ser una película visualmente atractiva, entretenida, divertida y con un tema interesante, la crítica la despreció tanto. Hoy, luego de ver la que debe ser como la trigésima versión cinematográfica de la leyenda del Rey Arturo, dirigida por el mismo Ritchie, puedo entender a la perfección por qué el grueso de los expertos se dedicaron a destruir la mencionada cinta hace dos años.