La Buena Cara De » La Cara Oculta «

Uno de los indicadores casi que científicamente comprobados del éxito de una película es que se hable mucho sobre ella en los baños una vez el público ha salido y desde Inception (2010) no había visto una reacción tan positiva. Y no es sólo los micro-conversatorios en los baños los que respaldan la película, hasta los más ácidos críticos nacionales le han dado el visto bueno a la cinta dando por tumbado el mito de que cualquier coproducción entre un país latinoamericano y España resulta en sonoros fracasos en ambos lados del charco.

«La Cara Oculta» no tiene nada que envidiarle a cualquier producción española de recientes tiempos, y deja muy bien parado al talento colombiano detrás de este proyecto. Antes de empezar debo decir que cuando conté en mi casa que había visto la película me sorprendió mucho saber que el trailer es quizás demasiado informativo y que casi que hace predecible la primera parte de la cinta, así que yo también recomiendo no ver el trailer, al menos no antes de ver la película.

La cinta protagonizada por un par de españoletes Quim(?) Gutierrez como «Adrian», Clara Lago «Belén» y la cuota colombiana Martina Garcia «Fabiana» está narrada muy inteligentemente desde dos perspectivas (curiosamente en orden cronológico inverso), la primera desde el punto de vista de Fabiana, la cual genera simpatía a pesar de que no es precisamente una perita en dulce. Esta parte está narrada en modo de suspenso que mantiene interesado al espectador. La segunda parte está narrada desde el punto de vista de Belén, que pone rápidamente al público de su parte. Aunque podría resultar muy fácil ponerse de un lado o del otro, por diferencias nacionalistas, de hecho la historia está tan bien contada que a uno casi que se le olvida el acento extranjero de los españoles. Fabiana (Colombiana) y Belén (Española) hacen muy buena representación de la cultura de cierto segmento de las mujeres de sus países de origen. El punto de unión de ambas es Adrian, quien siguiendo con el estereotipo del macho europeo conquistador completa el trío interesante de personajes.

La musicalización es excelente, aunque es tan parecida a otras películas provenientes del viejo continente que deja a uno preguntándose por varios minutos en dónde es que la había escuchado antes. La puesta en escena es impecable, moderna, sobria y elegante. Cada escenario de la película está muy bien cuidado y le da la atmósfera apropiada a cada escena de la historia. Los actores encajan muy bien en sus roles, aunque no se cual era la bulla de Marcela Gardeazabal Mar por salir diciendo en las noticias que le había tocado aprender violín cuando sus escenas son bastante reducidas. Humberto Dorado en una actuación regular, nada del otro mundo y otros que pasan sin pena ni gloria. Son los tres protagonistas los que sostienen la historia por completo y lo hacen muy bien. Martina García hace muy bien su papel de cazafortunas encubierta, pareciéndose a momentos la hermana perdida de Carla Giraldo. Quim Gutierrez demuestra un amplio espectro de matices en cuanto a su actuación, pero la mejor parte le tocó a Clara Lago quien soporta un peso dramático enorme y pone al público a sufrir con ella, a alegrarse con ella, y a no perderle de vista ni por un segundo.

lagoclara
Clara Lago se queda con la mejor parte de la película haciendo un excelente trabajo, como dato curioso apenas tiene 21 años.

La historia es muy original, demostrando el talento de los guionistas, que nos hacen pasar de un suspenso estilo «The Grudge» a un conflicto amoroso estilo «Closer», hasta la emoción desesperante estilo «Buried» e incluso hay espacio para reírse un rato en algunas escenas clave. Hasta un toque de «The Black Swan» mezclada con softporn tiene por ratos.

Para ser una película hablada en español, no tiene nada que envidiarle a muchas cintas habladas en inglés de mayores presupuestos; aunque no la catalogaría como una de esas multiganadoras de premios, si es una película comercial que vale la pena ver y repetir.

Calificación. 4.4/5.0

El Lado Positivo de la Eliminación de Colombia del Mundial Sub-20

Con un marcador de 3-1 México eliminó a Colombia del Mundial Sub-20, pero veamos el lado positivo.

Muy bien lo dijo el gran filósofo Francisco Maturana «Perder es ganar un poco» y en vez de estarse amargandose la vida y dandose golpes de pecho luego de la derrota de anoche ante México, más bien hay que verle el lado positivo.

Primero, la selección Colombia se ahorró la galleta de ir a jugar la semifinal en Pereira, y dejar la capital, por lo menos tendrán oportunidad de aprovechar los descuentos de mitad de semana de Maloka y darse un paseito por la 26, que a estas alturas debe ser tan entretenida como una montaña rusa.

Se reduce la contaminación, claro la contaminación visual de tantas banderas y tanta gente con la camiseta pirata de la selección que las calles, eran tantas que parecía uno estar en la mitad de un galpón de pollos. Ni para el 20 de Julio, ni para el 7 de Agosto ve uno semejante desproporción cromática en los espacios públicos.

Se acaban las caravanas, si no es por nada, pero las caravanas de carros, de carros y motos, y peor las de sólo motos, como suele suceder por estas latitudes se acaban con la eliminación de Colombia, ni para la toma de motos en las fiestas del 20 de Enero, escucha uno semejante ruido, no me imagino la cantidad de casos que ignoran las EPS cuando los pobres insensatos que van en esas motos reporten daños en el oído.

Podremos hacernos los de la vista gorda, pues ya con la selección Colombia eliminada el grueso de la población Colombiana, podrá dejar de pretender que le importa ese mundial, que tantas suplicas y tantas arrodilladas le costó al gobierno anterior y que parece que lo estuvieran haciendo en Mongolia, se ve que sólo los partidos de Colombia están llenos, en el resto el aire circula libremente en las tribunas. No hubo ni siquiera la intención de la población de asomarse por los estadios a ver que era lo que estaba pasando.

No nos toca verle la cara llena de botox a nuestro presidente Santos, en la transmisión de los partidos de Colombia, ya es suficiente verle la cara de Chucky a diario en el noticiero, que le sacan noticia hasta cuando se come una galleta.

Por último por fin le callaron la jeta los petardos que narran y comentan los partidos de Colombia, siendo el máximo exponente el bobazo de Javier Hernandez Bonnet que sale con perlas como «La suerte del campeón de Colombia».Sin Comentarios.

Del resto hay que estarle agradecidos a los muchachos, llegaron muy muy lejos, hay madera, potencial para el futuro. Aquí les dejo el resumen del partido.

La Pifiada de la Inauguración del Mundial Sub-20 en Barranquilla

rosanna lignarolo

La decisión de ir al cine a verme el «Capitán América» el viernes pasado, en lugar de verme la inauguración del Mundial Sub-20 que se realiza en nuestra querida Colombia, ha probado ser de lejos una decisión bastante sabia.

Pero luego de días de escuchar por todos lados, comentarios sobre lo pésima que estuvo, no me aguanté la tentación. Y sí, tenían toda la razón, ese espectáculo se puede resumir en una sola palabra: Oscuro.

Si es cuestión de buscar culpables, puedo enumerar una serie de personajes que van desde el presidente Santos, pasando por el presidente de la FIFA, el alcalde Alejandro Char, el distrito de Barranquilla, los luminotécnicos, los bailarines, los que hicieron la lona de 2 toneladas, al río Magdalena, a la temporada de huracanes, a los frentes fríos, a la naturaleza del suelo… en fin, si es cuestión de buscar culpables, nombres no son los que faltan; pero si hay una sola persona a la que hay que señalar por la magnitud de este desastre y esa persona no es otra que Rosanna Lignarolo.

Creo que la confusión inicia desde la planificación. Las inauguraciones de estos eventos son de hecho coreografías montadas, pero (primer error) las coreografías NO siempre significan baile, y para eventos deportivos del tamaño de un Mundial de Fútbol (así sea Sub-20) se espera que el tipo de coreografías sean más acordes al estilo cinematográfico que al estilo de payasada bailable, que fue lo que se presenció en dicha inauguración. Pero además de los estúpidos que no comprendieron eso y asignaron la licitación, la culpable de esto es la misma Rosanna Lignarolo, que de baile y de carnaval y de todo eso sepa mucho, pero de puesta en escena, que es lo que en resumidas cuentas es una Inauguración, esa vieja no sabe absolutamente nada. Parece que no hubiesen visto la Inauguración de los Juegos Centroamericanos que ella misma condujo, que fue de igual o peor calidad.

Y es que incluso si no hubiese fallado la iluminación, ese espectaculo era propio de todo, menos de una inauguración de un evento deportivo. ¿Regiones de Colombia? Perdón Rosanna pero esto NO era la velada de elección y coronación de la señorita Colombia. Y otra. ¿Por que mente ridícula pasa hacer homenaje al Joe Arroyo en esa inauguración? Estamos en un evento INTERNACIONAL, y si todo lo que había hecho ya era de por sí malo, la terminó de embarrar metiendo salsa y bailarines de salsa en la mitad del espectáculo. ¿Acaso la idea no era hacer una exposición de la cultura propia de Colombia? Parece que Rosanna ignoró por completo el hecho de que la Salsa es un ritmo extranjero que nada tiene que ver con la idiosincrasia colombiana. Y por último, está bien que el Carnaval sea patrimonio de la humanidad, que el que lo vive es el que lo goza, y todo lo que quiera sumarle o adicionarle a eso, pero por favor, eso que hicieron ahí no pega ni con colbón.

No es por querer exaltar a ninguna región, pero la inauguración de los IX Juegos Sudaméricanos en Medellín, fue un espectaculo, allí no se dejaron cabos sueltos, se contrató una empresa seria como Dragone Entertainment Group (responsable de la apertura de Euro 2000, A New Day para Celine Dion, y que trabaja en las puestas en escenas del Cirque du Soleil) , ¿por qué dejar este evento en manos de una persona que obviamente no estaba preparada,como Lignarolo?

Ahora me perdonarán en Barranquilla y me da mucha pena, pero (segundo error) asignar este evento tan importante en una ciudad sin experiencia en este tipo de eventos, era un riesgo que NO se debía, ni se podía tomar. La razón no tiene nada que ver con sensacionalismos regionales, es sólo cuestión de ser prácticos. El equipo que más familiarizado está con eventos de esta envergadura NO está en Barranquilla, luminotécnicos, electricistas y toda la mano de obra que se encuentra más preparada, está en las ciudades donde este tipo de eventos son más frecuentes ¿Por qué no se aprovechó la experiencia que tenía Medellín con los Juegos Sudamericanos o la experiencia de Bogotá con los múltiples conciertos y festivales que se llevan a cabo allí?

Lo peor de todo es que quedó mal no sólo la señora Lignarolo, la ciudad de Barranquilla, sino que el mundo entero vio lo que sucedió y esas imágenes quedarán guardadas para la posteridad y no señalarán a como responsable a Rosanna Lignarolo, sino a todos nosotros que conformamos este país.

Bueno creo que un comentario que leí en YouTube resume todo eso: «Sí Shakira participa en ese evento, es el fin de su carrera», y espero que Rosanna Lignarolo siga de jurado en concursos de bailes de salón, que de eso si vimos demasiado en esa inauguración, por que tal y como es señalada hoy día, no la van a buscar ni para hacer las coreografías de las cortes de los quinceañeros.

Por último, hay que reconocer que para celebrar eventos mundiales hay que contar con lo mejor, con los más experimentados, en estos eventos hay que ir por lo seguro, no se puede dejar margen al riesgo, al menos para la próxima (sí la hay) ya habremos escarmentado un poco.

ACTUALIZACIÓN: Imperdonable lo que dicen ahora los encargados de la inauguración entre ellos la señora Madeleine Certain y la amargada esa de Rosanna Lignorola, que ahora además prueba ser una inepta,  «Barranquilla no estaba preparada para un evento de tales magnitudes» las que no estaban preparadas eran ellas, y fue un enorme acto de irresponsabilidad asumir la preparación del evento sin tener la más mínima idea de que era lo que significaba. Definitivamente el PEOR error fue dejarle a la descastada y decadente élite de Barranquilla, un evento que era de todo el país. Que el peso de la justicia caiga sobre todos ellos, empezando por Alejandro Char.

3000 Kilómetros por Colombia (Parte II)

Bogotá DC, Martes 7 de Junio de 2011, 9:25 am. Crucé rápidamente el puente peatonal sobre la Autopista Norte, y ya el bus había avanzado unos centímetros cuando alcancé a gritar el nombre de mi destino y logré subir. Pronto estaría en Tunja por un poco más de 7 U$. De los pocos paisajes que he visto, debo admitir que el de la Sabana verde en el altiplano, es uno de mis favoritos. El verde intenso, la hierba tocada por la neblina matutina, el cielo encapotado. Todo en su conjunto producen una sensación de tranquilidad y frescura.

El bus salió de Bogotá, apenas alcancé a ver los avisos de la desviación hacia Chía, que había sido noticia unos días antes por cuenta de las fuertes lluvias y las consecuentes inundaciones en un sector que muchos consideran privilegiado. Chocontá, Villapinzón, Ventaquemada. Muy cerca estaba ya de mi destino final. Si algún lugar de Colombia se ha de parecer a la mítica Tierra Media, debía ser este. Era interesante ver como le ganaban tierra a la montaña, como los míticos enanos, para buscarse un lugar donde vivir, las casas de ladrillos rojos sin ventanas, junto a otras sacadas de cuentos de hadas, todo en el mismo lugar, en la misma vía, justo donde hace casi dos siglos se libraron las sangrientas batallas que le dieron la independencia a este país.

Tunja
En la plaza de Tunja

Tunja, Boyacá. Martes, 7 de Junio de 2011. 11:24 am. Llegué al terminal de Tunja, bastante pequeño considerando que estaba acostumbrado a los terminales de Barranquilla, Bogotá y Medellín. Pero al menos era el punto central. Tenía anotada en una hoja la dirección y el nombre de los posibles hoteles donde me quedaría aquella noche. La sencillez del terminal, me hizo pensar que tal vez no sería necesario tomar un taxi para llegar al hotel. Tenía toda la razón. En el baño de la terminal, utilicé mi teléfono y me ubique: el hotel estaba a menos de 5 cuadras, un trayecto que podía caminar a pie. Pero no contaba con las empinadas calles, ni con el poco aire que alcanzaba a respirar. Parecía que había corrido una maratón. Llegué al hotel, muy económico, sólo 13 U$ por la noche, muy cerca de la plaza. Para ir a almorzar salí a dar una vuelta. Es una ciudad extraña. En Cartagena, el centro histórico está casi intacto, no hay edificaciones modernas que sobresalgan en medio de las centenarias viviendas. En Tunja sucede lo contrario. En medio de las hermosas estructuras arquitectónicas coloniales conviven casas y edificios de otras épocas mucho más recientes. Muchas Iglesias, en cuyas casas curales funcionan nada más ni nada menos que bancos y cajeros automáticos. En Calle estrechas, que permiten al transeúnte disfrutar del paisaje sin el temor de ser arrollado. En compañía de un viejo amigo recorrí la ciudad. A diferencia de lo que yo creía, Tunja no era mucho más grande que el resto de los municipios de Boyacá, en realidad (en palabras de mi amigo) está en las mismas proporciones de por ejemplo Duitama y Sogamoso y que Tunja es la capital más por razones históricas que por cualquier otro motivo. Un Martes no es un buen día para disfrutar de una ciudad, sin embargo en la medida de lo posible pude disfrutar de sus sitios, pequeños y atractivos. Sólo pude sentir algo del frío que hace famosa a la ciudad en la noche y en la madrugada cuando desperté a empezar el viaje que me llevaría de vuelta a casa.

PlazaTunja
Entre lo antiguo y lo contemporáneo.

Tunja, Boyacá. Miercoles 8 de Junio de 2011. 7:55 am. Era hora de subir a la van que me llevaría a Bucaramanga por unos 18 U$. Había despertado demasiado temprano, había ido a averiguar la hora de salida y luego salí a buscar algo para desayunar, luego de varios minutos caminando, encontré una pequeña tienda donde pude tomar algo antes de irme. Rumbo a Bucaramanga pasé por la misma calle donde había pasado el día anterior, se notaba el esfuerzo de la ciudad por salir de su pasado y tratar de entrar al futuro, muchos proyectos, estadios, calles, glorietas que debían cambiarle el sentido a la ciudad. Era hora de decirle «Hasta Pronto». Tengo ganas de volver.

Eran hermosos los paisajes que veía a través de la ventana, pasábamos por túneles creados por las montañas, donde el cielo servía de techo y donde el agua caía en forma de cascada desde la cima de ellas. Horas y horas de viaje. Moniquirá, Barbosa, Socorro, San Gil. Y después el terror. Pocas veces en mi vida me he sentido temeroso dentro de un carro o un bus, pero en esta ocasión literalmente vi pasar mi vida a través de mis ojos. No era solamente que la carretera en el sector que llaman «El Pescadero» fuera estrecha o que las curvas eran asombrosamente cerradas, o que el abismo a centimetros de nosotros tendría cientos de metros de profundidad. Era que los conductores la transitaban como si fuera una autopista de 20 carriles, adelantaban a ciegas, muchos frenaban sin aviso y hasta la gente se atravesaba sin ningún anuncio. Tenía las manos frias cuando llegamos al último tramo, afortunadamente una película me mantuvo lo suficientemente entretenido como para no terminar de perder la cordura en semejante tramo. Bueno, tal vez exageré un poco. Luego Floridablanca, pude ver algunas de las construcciones de Metrolínea, el Transmilenio de Bucaramanga y su zona metropolitana. Pensaba irme lo más pronto posible.

Bucaramanga, Santander, Miercoles 8 de Junio de 2011. 3:00 pm. Terminales enredados y el de Bucaramanga. Es fuera de serie que haya un terminal de transporte de 3 pisos, así que pasé como quince minutos subiendo y bajando escaleras tratando de encontrar la oficina de Expreso Brasilia, que era la que estaba completamente seguro, tenía rutas a Sincelejo. Sí, en efecto había buses para Sincelejo…a las 9 de la noche. Así que tenía 5 horas que matar en una ciudad en la que nunca había estado. Sabía que un hermano de mi madre vivía ahí, pero gracias a Dios mi teléfono se descargó y mi madre no tenía el teléfono con ella, le dejé el recado con mi hermana. Decidí mirar en Internet a ver que podía hacer un Miércoles en la capital de Santader. Anoté en un papelito las direcciones de los lugares a los que podría ser bueno ir, para relajarme en esas horas. Tomé un taxi hasta el Exito del centro, y de ahí salí a buscar la dirección, de los 3 lugares potenciales, elegí uno que me pareció el más indicado, porque al menos allí me podía asear. Me pasó lo mismo que en Medellín, lo accidentado del terreno hacía difícil ubicar direcciones pero luego de un rato deambulado y conociendo la ciudad a pie, encontré mi sitio de destino. Me relajé y disfruté mucho, cuando me di cuenta ya era hora de partir. Pasé mi niñez escuchando que mi madre decía que Bucaramanga era un lugar frío. Nada que ver. Incluso en la noche, me pareció muy caliente, pero igual, había una ola de calor en el país, así que igual no supe cual era la temperatura promedio en esa ciudad. 9 de la noche, luego de cenar muy bien, me embarqué en el bus, vi pasar entre sueños los trabajos en las obras, San Alberto, Curumaní. Y en la mañana, Bosconia, Plato, El Carmen, ya no resistía más. En ningún lugar en el mundo me siento tan bien, tan cómodo y seguro como en Sincelejo, ya quería llegar, había estado muy lejos, conociendo lugares nuevos, encontrándome con personas muy valiosas para mi, disfrutando, pero quería llegar. Los Palmitos, Corozal, el peaje…y al fin ahí estaba mi ciudad, me bajé del bus, agarré una moto y me dirigí rumbo a mi casa. El viaje había terminado.

PD: ¿Cómo se que fueron 3000 kilómetros? Fácil, Google Latitude me lo dijo una vez terminé el viaje. ¿Por qué hice el post en dos partes? Por que si lo hacía de uno se ponía muy largo y aburridor.

3000 Kilómetros por Colombia (Parte I)

busvistaSincelejo, Sucre. Sábado 4 de Junio de 2011: 9:43 pm. Agarré el morral que siempre utilizo para mis viajes cortos. Se escuchaba la música en las calles, al fin y al cabo era un Sábado de rumba, inicio de mes además. Ya era tarde, la encargada de Expreso Brasilia me había indicado que el bus con destino a Bogotá saldría a las 9:30, por el módico precio de 50 U$, pero me imaginé que ella decía eso con el único fin de hacer que los pasajeros estuviesen a tiempo para el bus que en realidad saldría a las 10 de la noche, pero cuando iba en la moto hacía la troncal, observé los dos buses de esa empresa, entonces sospeché que había perdido el viaje.

En efecto había perdido el bus. Rápidamente me dirigí a la otra empresa que ya sabía que tenía viajes para el interior del país desde mi ciudad, Sincelejo, así que me dirigí a Rapido Ochoa, de suerte el bus que sale para Medellín sale exactamente a las 10, y ya el bus estaba cerrando las puertas cuando, alcance a decirle al tiqueteador que me hiciera un pasaje…35 U$, sabía que gastaría más de lo que hubiese gastado si hubiese hecho el viaje directo, pero ese es el precio de la impuntualidad. No vi mucho del camino, apenas pude dormir los suficiente, despertando de vez en cuando para observar que si íbamos por el camino correcto: Planeta Rica, Tarazá, Yarumal, Santa Rosa de Osos, fueron los que alcancé a ver entre sueño y sueño. Apenas pude ver el amanecer bordeando las montañas cercanas al valle de Aburrá, había llegado a Medellín. En el terminal debía darme prisa, sería demasiado peligroso llegar a Bogotá tarde en la noche un Domingo, conseguí el tiquete por 30 U$, salía a las 8 de la mañana, tenía media hora para desayunar.

Medellín, Antioquia. Domingo 5 de Junio de 2011. 7:56 am. Era hora de subir al bus, no era nada agradable pensar que tenía por delante 13 horas de viaje además de las 9 por las que ya había terminado de pasar, pero era más la ansiedad por llegar que cualquier pereza física o mental que el viaje me produjera en ese momento. No había mucho que ver, sino el inclemente calor que hacía en la parte externa que se lograba colar en el poderoso bus con aire acondicionado. Marinilla, Cocorná, Puerto Triunfo. A eso de la una de la tarde pude avistar el Magdalena, estabamos en La Dorada. La vía por Honda no era la que ibamos a tomar. Fue una tarde de perros, el bus no entró de lleno a Cundinamarca, que estaba a la vista, sino que entró al Tolima. Mariquita, Armero, Cambao. Como a las cuatro de la tarde pude avistar el lugar donde ocurrió la tragedia de Armero. Un Cementerio. Increíble, como la fuerza de la naturaleza doblega el orgullo humano y provoca desastres de este tipo. Todavía quedaban muchas horas de viaje. Una señora como de 70 años, que salió de Medellín estaba encartada con unos mecatos que no le gustaron para nada, los repartió en el bus, al menos me pude entretener un rato. Pasé por lo que alguna vez me dijeron que le decían «las playas de Bogotá», en realidad era Girardot, que era lo más cercano que tenían en la Sabana de Bogotá a una ciudad turistica de Tierra Caliente. Me pareció más bien como un coveñas sin mar. Seguimos por la ruta de La Mesa, otra vez los desfiladeros de espanto en la falda de la cordillera, los peajes, algunos tramos inundados y por fin pude ver las luces de la capital. Al llegar al terminal, tomé mi taxi y me fui rumbo a mi destino.

Bogotá DC, Domingo 5 de Junio de 2011. 8:25 pm. Observando la ciudad desde la ventana de mi taxi, recordé las veces que había llegado a esa ciudad anteriormente y todas las promesas, ahora rotas, que me había hecho a mi mismo de regresar para vivir allí algún día. Una ciudad encantadora, en el centro de todo y a la vez tan distante de donde nací. Llegué al barrio donde un amigo me pudo recibir, afortunadamente, era hora de descansar.

Bogotá DC, Lunes 6 de Junio de 2011. 10:20 a.m. Fui al portal de Transmilenio, decidido a ver la ciudad, en compañía de mi amigo que también debía comprar algunas cosas. Fue bueno llegar y ver otra vez la avenida Jimenez, el llamado Eje Ambiental, luego caminar hasta la séptima que me recordó mucho a otra capital, más al sur en la que estuve alguna vez. Y luego, el mercado de las pulgas, fue raro estar en lugar así, pero más raro aún ver como las cosas que otra gente encontraba inutiles o inservibles otros la compraban, incluso pagando más de lo debido, hasta yo caí en esa red. Había quedado con unos amigos de vernos en el Portal de la 80 a eso de las 3, había hecho calor todo el día, pero depronto cuando iba de regreso empezó a soplar un viento helado. Al regresar al apartamento estaba lloviendo ya. Como pude me cambie y llegué al sitio donde estaban todos. La idea era ir a cine. Nunca jamás en mi vida había hecho una fila por más de 5 minutos para ver una película, tarde casi una hora, afortunadamente un amigo estaba al lado mio. Eran las 5 y la película era a las 8:15, es decir quemamos todo ese tiempo conversando de todo un poco. Al finalizar la película debía volver, al día siguiente debía seguir mi camino.

Bogotá DC, Martes 7 de Junio de 2011, 7:15 am. Observaba la carrera 80 desde el interior del articulado, la oficina de la Universidad Pedagógica, hacia donde me dirigía no estarían abiertas hasta las ocho. El articulado dobló por la Caracas y siguió, no me detuve en la estación de la 72 como debía, puesto que era bastante temprano así que seguí hacía el sur, hasta donde estimé que el viaje de regreso tardaría los suficiente como para llegar en horario de oficina, llevaba todo mi equipaje conmigo, así que no era cómodo, pero como pude llegué hasta la estación de Fucha y de ahí salí de nuevo hacía el Norte. Cuando llegué a la 72 eran las 8:25. Subí hacia la pedagógica entregué todos mis papeles en regla, incluyendo las fotografías que eran de la visa canadiense que nunca prosperó. Regresé a la estación, esta vez debía ir hasta el Portal del Norte. El articulado que tomé sólo llegaba hasta Toberín, así que de ahí tuve que tomar otro hasta el portal. Las indicaciones eran claras, debía atravesar el puente peatonal sobre la Autopista Norte hasta el frente de Almacenes Exito, donde me esperaba el bus que me llevaría hacia mi siguiente destino: Tunja.