Y luego de dos debates bastante «peculiares» en el congreso de nuestra amada República de Colombia, donde se escucharon desde propuestas de matrimonio a Avianca hasta términos tan originales como «sexo escatológico» se terminó de hundir el proyecto de ley que permitiría el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
En un primer debate que nada tendría que envidiarle a capítulo de «Dejémonos de Vainas» los congresistas que rechazaban el proyecto se agarraron de argumentos tan ridículos como el de que de aprobarse el proyecto la gran perdedora sería la mujer, o el de que se aumentaría la violencia sexual en los niños entre otras barbaridades que sólo muestran que en Colombia elegimos a un montón de ignorantes para sentarse en ese congreso que se supone debería representar al pueblo.
Son tan ridículos los argumentos que dan en el congreso personajes como el senador Gerlein, que la parodia no se hace esperar.
A mi modo de ver las cosas este debate no fue un debate sobre la igualdad de derechos, como se suponía debía ser, sino un debate sobre una estúpida palabra: Matrimonio. En ese congreso nadie parecía tener problema con que las parejas del mismo sexo formalizaran su relación, no, no, no, el problema era que quisieran llamar a esa unión matrimonio, ese era el meollo del asunto. Ese es el problema que surge cuando se mezcla la religión con la ley.
Y Jesús, que no era ningún bobo retrógrado como nos hacen creer Roberto Gerlein y Alexandra Moreno Piraquive, dijo que «Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» palabras muy sabias cuyo significado es que las cuestiones políticas no se deben mezclar con cuestiones religiosas ahí si que como dice la sabiduría popular «Cada loro en su estaca».
En Colombia se nos inculca desde pequeños, sea cual sea la religión que practiquemos que el Matrimonio es una unión de un hombre y una mujer bendecida por Dios. Ahora con esa programación metida en la cabeza, es difícil desligar esa definición del matrimonio civil que es, sin lugar a dudas, un concepto completamente distinto.
El error aquí consistió en adoptar una palabra tan profundamente ligada a la mentalidad religiosa, como lo es Matrimonio, dentro de nuestros códigos legales. Puede ser que el Matrimonio sea una institución civil desde los tiempos de la antigua Roma, pero por 1500 años fue el sacramento favorito de la iglesia y eso eco resuena tan fuerte hoy día que aún se hunden proyectos de ley por su causa.
«Matrimonio» no es la palabra correcta para designar uniones, ya sea de hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres, o aliens con depredadores … al menos no en este país donde todo, hasta el día de la yuca lo quieren santificar a punta de marchas y eucaristías. Así como a los recién nacidos no se les pide la Partida de Bautismo, sino el Registro Civil, y como a los muertos no se les expide un Certificado de Extrema Unción sino un Certificado de Defunción, así mismo la unión de dos personas (naturales, no jurídicas, no vaya a usted a casarse con Avianca) no debería recibir ese apelativo. Sea como sea que lo quieran llamar, vinculo marital, unión civil, unión conyugal… Matrimonio no es la palabra adecuada.
«Yo no le propuse unión civil a ella» dice este cartel. ¿Por qué la palabra matrimonio es tan importante, cuando es una institución en franca decadencia?
En cuanto a la adopción, en un país donde la sexualidad irresponsable conduce a miles y miles de nacimientos no deseados cada año, que una pareja, sea cuál sea su orientación sexual, decida darle la oportunidad a uno de estos niños no debería rechazarse tan a la ligera. Por supuesto que hay que hacer seguimientos ¿Pero por qué negar esa posibilidad? ¿Prefieren que se imponga la cultura del aborto entonces? ¿Qué acaso el ICBF no está para verificar si una pareja está en capacidad económica y emocional de adoptar? Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que pura y simple ilusión.
Esas son las preguntas que nos deberíamos estar haciendo en lugar de pelear por una tonta palabra. Después de todo ¿Cuál es el afán por pertenecer a una institución que hace años está en decadencia? No quisiera creer que todo este alboroto es porque quieren matrimonios por lo civil, porque por la Iglesia no pueden. Si es así creo que el objeto de tanta lucha y tanto clamor no es más que pura y simple ilusión.
El pasado Viernes, 8 de Marzo, se celebró, como todos los años, el «Día Internacional de la Mujer»; y puede que este no sea el día más celebrado del mundo, pero estoy seguro de que debe estar en el Top 5 de los más recordados del universo y sus alrededores.
No bien habíamos terminado de darnos el Feliz Año y ya andaba la mamá, la hermana, la hija,la prima, la sobrina, la cuñada y hasta la abuela recordando «Mijito, no se le olvide, el 8 de Marzo es el día de la mujer». Pero si con todo eso no fuera suficiente, cinco segundos después de regresar al trabajo, luego de unas merecidísimas vacaciones, ya la jefe, la compañera de trabajo, la de los tintos y la de la cafetería también estaban dedicándose a recordar la misma fecha.
Honestamente me pregunto ¿Cuál es el afán de celebrar el día de un género? ¿Es que acaso eso de «todos los seres humanos nacen libres e iguales» es pura carreta? y más aún, si son las mujeres las que más hablan de igualdad de género, de igualdad de oportunidades, las que piden que no se les discrimine por el hecho de tener vagina ¿Por qué algunas de ellas ponen tanto énfasis en celebrar precisamente el hecho de tener vagina?
¿Qué tan lejos está la igualdad?
Celebrar (ojo con la palabra), celebrar un Día Internacional de la Mujer, es tan ridículo como celebrar un Día Internacional del Hombre, que para sorpresa de muchos si existe (19 de Noviembre). Pero yo hasta ahora no conozco a ningún hombre que ande preguntando que día cae el Día del Hombre, ni preguntándole a las compañeras o las familiares que qué le van a regalar.
Las mujeres que insisten en celebrar el 8 de Marzo su condición de mujeres ignoran y en realidad ofenden el verdadero significado de ese día. Ale Vergara, en su artículo «No me feliciten el día de la mujer» lo señala muy claramente:
El ocho de marzo es el día que se eligió para recordar la lucha de la mujer para conseguir una igualdad de derechos con el hombre (lucha que, en muchos casos, todavía sigue) y para llamar la atención sobre cómo todavía hay mujeres que son objeto de discriminación y sufrenatropellos a sus derechos más elementales por el simple hecho de ser mujeres.
Ojo a esas palabras «llamar la atención», no es celebrar, ni incentivar la actividad comercial, ni darle un clon del día de las madres al cúmulo de mujeres que no tienen hijos. La misma autora señala:
No es un día para felicitar, es un día para recordar una lucha y para hacer evidente que aún queda mucho camino por recorrer.
Es cierto, aún queda mucho camino por recorrer, y cosas como la celebración banal de este día no contribuye a nada, mucho menos el de poner puertas exclusivas para mujeres en los sistemas de transporte, o jugar a la dama y el caballero cediendo sillas, o con el «venga que eso está muy pesado para usted» o con el «no le pago lo mismo, porque usted no trabaja lo mismo». En esto hay muchas regiones que están a años luz de dicha igualdad. Las mujeres de Bogotá quizás son las más conscientes del país y la gran mayoría de ellas no exige un trato diferente por el sólo hecho de ser mujer, como si lo hacen en la Costa Atlántica donde si todas las sillas están ocupadas por varones, y llega una mujer, no se hace esperar el «¿Es que ya no hay caballeros?» La respuesta es NO, los caballeros existieron en la Edad Media, por los tiempos de Ivanhoe y el Rey Arturo, en esta época ya ni siquiera cabe la distinción hombre y mujer, puesto que todos somos seres humanos.
El Día Internacional de la Mujer es un espacio de reflexión, no de celebración.
La idea del «Día Internacional de la Mujer» es que se reflexione sobre todo lo que hay que hacer para poner a los hombres y mujeres en igualdad de condiciones.
Con el pretexto de la falta de respeto en Transmilenio, la alcaldía de Bogotá instauró como medida usar puertas exclusivas para mujeres… una medida que también se utiliza en Japón, uno de los países más machistas del mundo. Si ya empezamos con las puertas del Transmilenio, sigamos con los colegios, igual las niñas que estudian con niños también están expuestas a la falta de respeto… y también en las universidades, donde el asunto es peor… hagamos hospitales exclusivos para mujeres… pero como siempre va a existir el peligro de que, no lo quiera Dios, un hombre le lance una mirada lasciva o le falte al respeto, mejor que se pongan una burka para que no se expongan ¿Es allí donde queremos llegar?
Cómo sociedad es hora de que pongamos más énfasis en el significado real de estos espacios de reflexión, que en el significado comercial… ahora que si todo lo que hay que hacer para que el papel de la mujer de la sociedad siga siendo tan reducido como siempre, es regalarle flores o chocolates, o poner buses exclusivos para ellas … creo que más de un machista en el mundo estará feliz de hacerlo.
Puertas preferenciales para mujeres en Transmilenio… eso tiene un nombre «Aparthaid de Género»
Cada vez que nuestro «maravilloso» y «amigable» presidente Juan Manuel Santos, sale de gira por alguno de los maravillosos rincones de nuestro país, no falta la hora y media que dedique a señalar lo robusta que está la economía colombiana y, por supuesto, no pierde la ocasión para decir que él es el único responsable de tal robustez económica. Pero ¿Qué tan grande es la economía de nuestro país?
Haciendo uso de los datos de las Naciones Unidas y el DANE, nos podemos hacer a una muy buena idea de que tan robusta es nuestra economía, comparada con la de otros lugares del mundo
Para empezar, Colombia es la trigésimo primera (31°) economía en el mundo con 334.000 millones de dólares de PIB, pero aunque ese numerito parece ser muy bueno, para hacernos una idea, a la hora de repartir esa cifra entre los 47 millones de personas que habitamos esta tierra, ya no se ve tan grande, bajando al lugar número 77 de la lista. Mucho menos cuando varias ciudades en el mundo superan a nuestro país.
En total 17 ciudades superan a Colombia en PIB, y para no irnos tan lejos, a Tokio o a Nueva York, déjenme decirles que Ciudad de México y Buenos Aires se encuentran entre esas ciudades. Pero si miramos las enormes poblaciones que abarcan esos enormes centros urbanos, tampoco es que estemos en la olla. No, no, no.
La entidad territorial con mayor de PIB de Colombia es sin duda alguna Bogotá, que aporta el 25% del mismo. El PIB de Bogotá es mayor que el de países como Cuba (63°), Ecuador, República Dominicana, Bulgaria, Guatemala y Uruguay. Pero si lo llevamos al PIB por Cabeza (o per cápita) vemos que Bogotá está más o menos en el mismo nivel que Argentina (59°) o Turquía (62°) muy cerca del promedio mundial.
Bogotá, es la entidad territorial que más aporta al PIB (25%), su economía es similar a la de Omán y mayor que la de Cuba, Ecuador, Croacia o Luxemburgo. Su PIB per cápita es similar al de Argentina.
Con un 13% de aporte al PIB nacional, Antioquia es la segunda entidad territorial más fuerte en términos económicos de nuestro país, con un PIB similar al de Lituania (80°). Y llevado al PIB per cápita, Antioquia está en el mismo nivel que… ¡Colombia! (77°)
El Valle del Cauca con un 9,6% del PIB nacional, le sigue a Antioquia con un PIB similar al de Yemen (86°) y en término de PIB por cápita sigue en el mismo nivel que nuestro país (77°)
Santander tendría un PIB similar al de Gabón (96°) y un PIB pér capita similar al de las islas Seychelles (57°) y superior al de Bogotá, Antioquia o el Valle.
El departamento del Meta tiene un PIB similar al de Bosnia/Herzegovina (108°), con un PIB per cápita semejante al de la República Checa (39°), y dejando atrás a todos los anteriores. Que europeos salieron los metenses. Vea.
Cundinamarca, sin Bogotá, claro está, tiene un PIB semejante al de Guinea Ecuatorial (112°), un país muy pequeño en Africa Occidental donde curiosamente hablan español. Con un PIB per cápita similar al de Irán (80°).
Bolivar tiene un PIB similar al de la República del Congo (118°) [no se por qué me dio risa], pero en el PIB per cápita es similar a Cundinamarca, o sea parecido al de Irán, que sin murallas, ni pegasos, ni pegasos, ni indias Catalinas, está en el 80° puesto.
El departamento del Atlántico, tiene un PIB similar al de Corea del Norte (125°), y el PIB per cápita no le va nada bien, rayando en el nivel de Angola (92°) donde no tienen Transmetro, ni Metropolitano, ni calles que se llamen como el Joe Arroyo.
Boyacá , la tierra de grandes figuras como Pirry y Catherine Siachoque, tiene un PIB un poco mayor que el de Malta (133°), y un PIB per cápital similar al de nuestro país (77°).
Casanare, la tierra del petroleo, ni con todo eso … apenas llega a un PIB similar al de Nicaragua (138°) [pero con todo el petroleo que van a sacar los nicaraguenses de nuestro mar no creo que sea por mucho tiempo], pero es en el PIB per cápita donde da la sorpresa ubicándose en el nivel de Corea del Sur (34°) y posicionándose como la entidad territorial con mejor PIB per cápita del país, para que vean que el petroleo si deja alguito, aunque ese alguito termine en los bolsillos de los politiqueros de allá, pero en fin.
El departamento del Casanare tiene el mejor PIB per cápita del país, igualándose al de Corea del Sur.
Similar al Casanare, el Tolima tiene un PIB como el de Nicaragua (138°), pero en el PIB per capita no le va tan bien y cae muy abajo en la tabla en el puesto 93° en el mismo nivel de Jamaica.
El PIB del departamento del Cesar (del Cesar, no del César, aprenda a utilizar las tildes) es similar al de Moldavia (140°), un país de Europa por ser vecino de los vampiros que salieron en la última entrega de Crepúsculo. En el PIB per cápita le va peor que a Tolima y cae al puesto 106°, cerca de los niveles de Paraguay.
Seguimos con Huila, que a pesar de ser como 1000 veces más grande que Liechtenstein (146°) tienen un PIB semejante, pero a diferencia del enclave europeo, allá en el Huila no hay bancos de los iluminati, ni tienen a Francia y a Alemania ahí al lado… en fin. En el PIB per cápita anda por los niveles de República Dominicana (87°), nada mal diría yo.
El departamento de Córdoba con todo y su feria ganadera, anda por los lados de Timor Oriental (150°) , en cuanto al PIB; pero más por los lados de Ucrania (109°) que a pesar de ser un país europeo se encuentra por debajo del Congo y Paraguay, en el PIB per cápita.
Norte de Santander, la tierra de la famosa actriz porno Ana Karina Soto, tiene un PIB semejante al de Suriname (152°) y un PIB per cápita similar al de Sri Lanka (124°) el más bajo de la lista, pero ¿Qué más se puede esperar si Venezuela anda más grave que su zombie presidente?
Caldas, sin tener la ventaja de un comercio binacional, tiene un PIB semejante al de Santander, cercano al de Suriname (152°), y un PIB per cápita similar al de Turkmenistan (95°), que si mal no estoy es un desierto por allá en Asia Central… bueno al menos no está tan mal como Norte de Santander.
Nariño, Risaralda y Cauca tienen un PIB muy similar al de Norte de Santander y Caldas, cercano al de Suriname (152°), pero en el plano del PIB per cápita, los pastusos andan por los niveles de Egipto (123°), los cafeteros en los niveles de Jamaica (93°) y los caucanos en los niveles de Swazilandia (114°).
Magdalena, la tierra donde está la Bahía más hermosa de América, aunque nadie sabe a ciencia cierta en que concurso se ganó eso, tiene un PIB semejante al de Mauritania (154°), con un PIB per cápita pierde el año, con niveles semejantes a los de Indonesia en el puesto (111°).
Guajira, el vecino del Magdalena y donde Sir Francis Drake atracó a mano armada a los lugareños con el beneplácito de la reina Isabel I, la reina virgen (sí como no) tiene un PIB similar al del reino de Swazilandia (156°) y en los terrenos del PIB per cápita anda mucho mejor que Magdalena con niveles semejantes a los de Macedonia (94°).
Arauca, sin tener leones, sino chiguiros tiene un PIB semejante al de Sierra Leona (160°), que dividido entre la población produce un PIB por cápita produce niveles muy elevados, semejantes a los de Rusia (53°), quién lo diría.
Y llegamos a mi departamento, Sucre, bueno el PIB de Sucre es similar al de Groenlandia (164°), que es un trozo de hielo deshabitado en el Atlántico Norte , por ahora vamos graves… y si lo dividimos por la población tenemos un PIB per cápita similar al de Egipto (123°), pero no estamos tan graves como Magdalena y Norte de Santander en este sentido.
Quindío anda por el mismo PIB de Sucre y Groenlandia (164°), con un registro per cápita similar al de Tunez (99°).
El PIB del Chocó está en el mismo nivel que el de Cabo Verde (168°), que son como unas Islas Canarias, pero portuguesas, o al menos lo eran antes de independizarse. Interesante que el PIB del Chocó no esté tan por el suelo como uno creería, está en el mismo nivel de Albania (104°)… que tampoco es la maravilla pero ojo, Sucre, Magdalena, Nariño, Cauca, Norte de Santander, Cordoba y Cesar están con PIB más bajos. Así que piénsenlo dos veces antes de decir que el Chocó es el departamento más pobre del país.
A pesar de ser considerado el departamento más pobre del país, Chocó tiene mejores índices tanto en PIB nominal, como en PIB per cápita que otros departamentos.
En la recta final de este conteo, Putumayo tiene un PIB nominal semjante al de Bután (169°) y un PIB per cápita similar al de República Dominicana (87°). Caquetá tiene un PIB nominal semejante al de Djibouti (171°) y un PIB per cápita similar al de Armenia (122°), pero no Armenia, Quindio, sino Armenia en el Caucaso europeo.
Ahora si viene el fondo de la lista. Tanto que luchamos por San Andrés y su PIB es tan pequeño como el de las Tonga (188°), y no es un ritmo musical, es una isla que se cree país, pero bueno… en cuanto al PIB per cápita es semejante al de San Vicente y las Granadinas (81°), nada mal estos isleños.
Para Guaviare, Vichada, Amazonas, Guainía y Vaupes… la cosa no pinta nada bien. Guaviare, PIB, Sao Tome y Prince (190°), y PIB per cápita como el de Filipinas (126°). Vichada, PIB, como el de Palau (191°), PIB per cápita como el de Cabo Verde (107°). Amazonas, a pesar de estar muy lejos del pacífico, tiene un PIB como el de las Islas Marshall (192°) y un PIB per cápita como el de Egipto (123°). Guainía, PIB como el de Nauru (194°) y PIB per cápita como el de Filipinas (126°). Vaupés, PIB también semejante al de Nauru (194°) y PIB per cápita como el de Papua Nueva Guinea (132°)
Vaupés es el departamento que menos le aporta al PIB del país.
Conclusiones: Hasta el departamento más pobre del país es más rico que al menos un país: Tuvalú. Casanare, Meta, Arauca, Santader y Bogotá, en ese orden son los que más riqueza por habitante generan. Mientras que Norte de Santander, Guaviare, Guainía yVaupés los que menos. Pero a fin de cuentas, combinados no estamos tan mal, no somos muy ricos, pero no somos tan pobres. Colombia tiene muchos problemas, pero quizás algún día podamos escalar más posiciones y convertirnos en el país que siempre hemos soñado. Igual soñar es algo por lo que no cobran… aún.
Cada día que pasa me convenzo más y más que no hay un país más extraño que Colombia. Sólo en este país donde ya nada sorprende y el limite de lo imposible ya está más allá de la imaginación es posible que las instituciones funcionen al ritmo que les toque el internet, más específicamente al ritmo que le toque Twitter.
La justicia en Colombia es corrupta e altamente influenciable.
La sistema judicial de un país es el representante más importante de su institucionalidad, si la justicia funciona, el «sistema» funciona y vale la pena que el pueblo, tal y como se especificó en movimientos sociales como la Revolución Francesa, ejerza su soberanía a través de un Estado capaz de velar por los derechos de los ciudadanos, siendo la justicia uno de esos derechos tan preciados.
Entonces en resumen, es el Estado el que depende del pueblo y no al revés como solemos creer aquí. Entonces ¿Por qué permitimos que tanto el congreso, como el ejecutivo, como el aparato judicial nos la monten? Esa esa la gran pregunta.
La justicia de Colombia está entre las más absurdas, ridículas, ineficientes y corruptas de todo el mundo, empezando por los entes que la encabezan: las cortes. No solo es que en Colombia estamos superpoblados de cortes (Corte Suprema de Justicia, Corte Constitucional, Consejo de Estado, Consejo Superior de la Judicatura) sino que a través de ellas cientos de ex-magistrados se jubilan con pensiones multimillonarios cuyo valor dejan con la boca abierta a más de uno.
Pero ahí no queda todo. Sólo en este país es concebible que las personas sindicadas de un delito permanezcan años en una cárcel esperando juicio. Sólo en este país es concebible que los juzgados fallen más de una década después de introducido el caso. Sólo en este país es concebible que haya que darle plata al juez, al secretario del juez, a la recepcionista del juzgado para que le agilicen el proceso. Pero aún eso no es lo peor.
Lo peor de la justicia en Colombia es que sucedan casos como el de Luis Andrés Colmenares y , más recientemente el del Patrullero Javier Diaz, en donde es notoria la intervención de elementos ajenos al proceder de la justicia y que sin embargo desvían completamente la acción del aparato judicial. ¿En que clase de país estamos?
Y más allá aún, la justicia sólo actúa cuando se ven rodeados, sí, cuando cierto caso causa indignación en el público y este se manifiesta a través de las redes sociales, causando alboroto y escándalo … y hasta marchas nacionales (como aquella que se hizo alguna vez contra las FARC) es entonces cuando los medios nacionales se interesan en el caso y lo convierten en una novela sensacionalista que exacerba más los ánimos. Sólo entonces es cuando la justicia (léase la fiscalía, la procuraduría, los jueces, todo mundo) se empiezan a pronunciar y agilizan todo para solucionar ese caso particular.
Twitter ha demostrado ser una herramienta para que la justicia actúe en casos puntuales ¿es eso suficiente?
Pero lo que ignoramos los colombianos es que en este país todos los días mueren muchos Luis Andrés Colmenares, y muchos Patrulleros Diaz, personas inocentes cuyas muertes quedan en la impunidad y se hacen pasar por cualquier cosa y donde la verdad nunca se llega a revelar, en estos casos donde los twitteros no intervienen, son aquellos a los que la prensa le hace la vista gorda porque «no están de moda» y los que se hunden para siempre en los archivos oxidados y sucios de excremento de rata en los archivos de los juzgados de todo el país.
Algunos pueden decir que «peor es nada» y tendrían razón, pero es estúpido pensar que una justicia que atiende solamente al caso de moda es una justicia efectiva. La justicia que merece Colombia es una justicia imparcial, rápida, eficiente y sobre todo justa, que no necesite de Twitter y de los canales privados para actuar. ¿Será mucho pedir?
La decisión de una jueza de rechazar el recurso presentado por Clara Rojas en contra de la libre difusión de la cinta «Operación E» dentro del territorio nacional es sin duda una de las más grandes victorias para la libertad de expresión y para el derecho a la información en Colombia.
Imágenes de la película «Operación E»
Las razones que haya tenido la señora Rojas para interponer dicho recurso son bastante discutibles, puesto que en un mundo donde a través de Internet se difunde cualquier cosa, resulta ridícula la intención de evitar la difusión de una película, sea cual sea la temática de la misma. Lo que ha logrado, por el contrario, es incrementar exponencialmente la curiosidad del público por la película y ver cuál es la razón por la que no quiere que nadie la vea.
Clara Rojas, cuyo comportamiento en cautiverio ha traspasado fronteras y no precisamente por rezar el rosario, apeló a los «derechos fundamentales» del menor para intentar bloquear la cinta. Pero ¿Y dónde quedan los derechos de los otros 47 millones de colombianos? Así como se realizan expropiaciones para construir calles para que circulen los buses articulados de Transmilenio, Transmetro, MIO, Metrolinea, Metroplus (…), ejemplo clásico de que prevalece el interés colectivo sobre el interés particular, resulta ilógico que por «proteger» a un sólo individuo se vulneren derechos tan importantes para el buen funcionamiento de la democracia.
Martina García protagonista de Operación E.
Pero ¿No es una crueldad que el «pequeño y pobre» Emmanuel sufra las consecuencias de la emisión de la película Operación E? Pues eso es bastante relativo, si Clara Rojas ha criado a su hijo en un ambiente donde la verdad de su secuestro no es un tema tabú, no tendría porque haber problemas al respecto, más aún cuando la información en la película está consignada en forma escrita por todo el Internet. Es claro que una imagen dice más que mil palabras, pero ¿acaso pensaba la señora Rojas en ocultar la verdad de lo que le sucedió toda su vida?
Es mucho más fácil que el ICBF, la Procuraduría y quien quiera tomarse la atribución de proteger a Emmanuel, atiendan su caso particular que hacer de la censura un acto de bondad, que es lo que en últimas querían hacer en esta situación.