Adaptación de la legendaria película de 1937, y protagonizada por Lady Gaga y por Bradley Cooper, en el debut directorial de este último, Nace una Estrella (A Star is Born) ha estado en el centro de la polémica desde su estreno hace algunos días ¿Es tan buena como dicen algunos? ¿Es tan mala? ¿O es quizás algo mediocre? No se preocupen, porque a continuación responderemos esas y otras preguntas sobre esta película.
6 adultos yuppies inescrupulosos de Los Ángeles, entran en un juego tétrico en el que deben resolver una serie de rompecabezas para poder escapar. El asunto se pone color de hormiga, cuando se dan cuenta que si no ganan el juego, el precio por pagar es la muerte.
¿Qué razones hay para ver la película?
La única razón por la que se me ocurre que alguien quisiera ver esta película es porque le fascina la idea de ver a un grupo de gente rica y mimada encerrada en un juego sádico al mejor estilo de Jigsaw. También si le gusta ver hermosas panorámicas de la ciudad de Los Ángeles por largo, largo tiempo.
¿Qué razones hay para NO ver esta película?
Jum ¿por dónde empezamos? El ritmo de esta película es desastroso. Los juegos que deben resolver los niños ricos no son ni de lejos interesantes, sus relaciones son aburridas y poco interesantes (salvo quizás la de Natasha y Anderson), pero lo peor es que no se genera ningún tipo de empatía entre los personajes y el público, que al final desea que el villano de la película cumpla su propósito de la manera más salvaje posible, pero ni siquiera eso ofrece esta película.
En resumen: 60 Minutos para morir o Escape Room es una película que desaprovecha por completo una idea interesante y de moda, y por 81 minutos se convierte en una máquina de tortura más efectiva que las incluidas en su pobre argumento.
¿Una película religiosa que relata el nacimiento de Jesús en pleno 2017? Creo que los militantes de izquierda, ateos, feministas, animalistas y en general todo tipo de mamertos, mapuches, chairos y amantes de la guerrilla colombiana y el Ché Guevara deben estar echando espuma por la boca ante la mera idea de que en una sala de cine proyecten una película de estas características ¡y para toda la familia! ¡y producida por Sony! ¡Pronto! ¡Una camilla! ¡Cuidados intensivos! ¡El horror! ¡El horror!
La tecnología aparece con la especia humana, este cuchillo rudimentario en su época era lo último en tecnología.
La tecnología, a diferencia de lo que muchos podrían intuir por la forma en que se utiliza esa palabra en nuestro diario vivir, ha estado presente en la historia humana desde la aparición del homo sapiens como especie.
En esa época, el sentido de la vida humana consistía en asegurar los medios básicos para su supervivencia. Es por eso que la primera tecnología de la que se tenga conocimiento no tenía que ver precisamente con computadores, teléfonos celulares y viajes a la luna; la primera tecnología consistió en la transformación de los huesos, piedras y palos para la construcción de armas que aseguraran el abastecimiento de proteínas, mediante la caza en las sociedades nómadas.
La consolidación de la sociedad sedentaria introdujo una nueva era tecnológica, al implementar la agricultura como un medio de garantizar el abastecimiento de alimentos en poblaciones fijas, en este caso la tecnología vino en forma de herramientas para el arado, la preparación de la tierra, la conservación de las semillas, y la recolección de los productos cultivados.
La aparición de los grandes imperios como Roma y China garantizó la disponibilidad de recursos para invertir en la investigación y mantener sus poblaciones en un grado de bienestar que, hasta la fecha, era desconocido. Es bien conocido el avance tecnológico de los romanos. Abastecieron una ciudad de más de un millón de habitantes con agua limpia, los dotó de baños públicos, los mantuvo bien alimentados y entretenidos. El acueducto, el coliseo, las vías y la flota mercante romana en el Mediterráneo fueron sin dudas grandes avances tecnológicos en su tiempo, mientras que en el otro lado del mundo, la pólvora, el papel, la imprenta y la brújula hicieron lo propio en el Lejano Oriente.
La caída de Roma y la entrada del Oscurantismo en Occidente frenaron el avance y la investigación tecnológica por siglos, donde la Iglesia y la superstición dejaron al conocimiento científico en un segundo plano.
El descubrimiento de América, y la colonización aprovisionaron a Europa de recursos económicos suficientes, no solamente para engrosar sus arcas y patrocinar sus guerras fratricidas, sino para preparar al continente para El Renacimiento, una nueva era donde la ciencia y el avance tecnológica vuelve a una posición que nunca debieron perder.
Si de avances tecnológicos queremos hablar, debemos referirnos también a los Estados Unidos, que luego de su consolidación como república y expansión al oeste, empezaron la construcción de una serie de tecnología enfocada a explotar eficientemente las enormes planicies del medio oeste norteamericano.
Las guerras mundiales fortalecieron la posición de Estados Unidos, como líder tecnológico, dejando atrás su vocación agrícola a pasar a una vocación industrial y comercial, y llegó a ser dueño único del mayor avance tecnológico hasta esa fecha: la bomba atómica.
Fue precisamente en los Estados Unidos donde finaliza la era industrial tal y como era conocida hasta entonces, se empezaron a fabricar una serie de aparatos que acortaban distancias y no estamos hablando de medios de transporte.
La radio y la televisión fueron los medios que primero surgieron y demostraron un poder inmenso, no sólo para enviar propaganda bélica sino como tecnología útil para la educación.
La radio por sí mismo, siendo sólo un medio que transmite voz, fue capaz de instruir a muchos ciudadanos, en todo el mundo en una amplia gama de ramas del conocimiento. Sólo es recordar los tiempos del “Bachillerato por Radio” para ver el alcance de este medio.
Aunque la televisión significaba un paso adelante, incorporando imágenes, primero en blanco y negro y luego a color, hay que decir que más bien se transformó en un elemento distractor. No quiere decir que la televisión sea efectiva como herramienta educativa, algunas asignaturas como matemáticas y geografía se ven ampliamente beneficiadas por la incorporación de imágenes, pero del total de la producción destinada para la televisión, la mayoría se utiliza para el entretenimiento puro, no para la educación.
Muy pocas empresas han logrado un punto intermedio entre la educación y el entretenimiento, entre ellas las televisoras públicas BBC, TVE y RAI, todas europeas.
Luego de la masificación de los computadores personales de escritorio, se empezó a utilizar la tecnología como un remplazo de las antiguas, más que todo, los estudiantes utilizaban los procesadores de texto como Microsoft Word para remplazar la vieja máquina de escribir, más el potencial completo de los computadores no se alcanzó hasta la llegada del internet.
Pero al igual que el computador, con sus procesadores de texto, remplazaron las máquinas de escribir, pareciera ser que al principio, el internet sólo remplazaba los viejos y polvorientos libros de la biblioteca, por contenido disponible al instante. Más las cosas no eran tan sencillas, en esa época el contenido disponible en la red era deficiente y pobre, los libros y las investigaciones que se publicaban en papel, era aún el punto de referencia para la investigación.
El paso adelante llega con la web 2.0, aquella en la que el usuario de internet pasa de ser un consumidor neto, a ser aquel que crea y sube el contenido a la web. El ejemplo más claro de la gran utilidad de la 2.0 es nada más ni nada menos que Wikipedia. Una enciclopedia escrita por todos. Todos podemos transformar, añadir, quitar y ampliar información en Wikipedia, y se ha demostrado en más de una ocasión que aunque existen errores y hay casos de vandalismo (usuarios que borran, o alteran la afirmación con datos falsos o parcializados) estos casos son más bien la excepción, que la regla.
Wikipedia y Google han servido cómo las herramientas más útiles al servicio de la educación en la web, con la salvedad que su buen uso depende únicamente de sus usuarios; la tentación de copiar y pegar (CTRL+C, CTRL+V) en lugar de leer, reflexionar e interpretar es grande, pero la gran ventaja es que a diferencia del siglo pasado, la información está disponible y lista para usar. Aunque las bases de datos privativas contengan información de excelente calidad, relacionada con investigaciones novedosas, hay formas de acceder al contenido, ya sea mediante las claves proporcionadas por las universidades o mediante el pago de una suscripción, que en muchos casos es inferior a una suscripción a un periódico o a una revista impresa.
Google, empresa cuyo propósito es que la información global esté disponible de manera fácil y eficiente al usuario, ve aún más allá, saben que la era del petróleo y el carbón que facilitan enormemente la vida del ser humano, desde su utilización masiva a principios de la era industrial y han empezado a invertir enormes cantidades de dinero en la investigación de energías alternativas.
La nueva tecnología ha cambiado enormemente nuestro estilo de vida
El impacto de estas empresas, ya sean Google, Microsoft, Apple y otras más, en la educación, ya sea mediante el financiamiento de investigaciones; ya sea como aportantes de equipos de cómputo a las escuelas; ya sea como creadores de software de dibujo (AUTOCAD), de redacción de texto (Word), de cálculo (Excel), de geo-localización (Google Earth); ya sea como filántropos y patrocinadores de escuelas en todo el mundo, el impacto, como ya se dijo es enorme.
Casi todos estamos conectados, la tecnología es una extensión de nosotros, las cámaras son una extensión de nuestros ojos, los celulares, son una extensión de nuestra voz y nuestros oídos, es por eso que la tecnología no es un fin, es una herramienta, de la misma manera que nuestros sentidos nos permiten ver, sentir, oler, escuchar y hablar, así mismo la tecnología nos permiten hacer de manera más eficiente, amplia y sencilla todo eso, pero la manera en que lo utilicemos siempre dependerá de nosotros los usuarios, de la manera en que queramos entrenar nuestros cerebros, de la manera en que queramos expresar nuestras ideas.
Después de todo, desde la prehistoria, el fin de la tecnología es hacer nuestras existencias más sencillas, y hasta ahora lo ha logrado ampliamente.
Hay tres clases de personas que van al cine a ver Tron: Legacy (Tron, el Legado) : los geeks que vieron la primera parte y pensaron que iban a ver una versión mejorada de la primera película; los que fuimos a ver a Olivia Wilde y la invasión de enanos que le exigieron a sus papis y mamis que los llevaran a ver la película de las «moticos que brillan». Mejor dicho. De los tres grupos, creo que los únicos que van a salir contentos después de verla son los malcriados.
Si yo hubiese sido el ejecutivo que recibió el guión (y espero algún día serlo) lo hubiese devuelto después de la primera ojeada. Hay que ver la falta de creatividad de los escritores, empezando con el titulo. Los que nos vimos la primera película por lo menos esperabamos que Tron (si, hay un personaje llamado Tron) tuviera una participación especial en la película, no del actor que encarnó a Tron, sino del personaje. En la primera película la química giraba alrededor de la relación entre el usuario (Flynn) y el programa (Tron), pero esta película se centra casi que exclusivamente en la relación de Flynn con su gemelo malvado (¡que originales!).
La relación entre el hijo de Flynn que vendría a ser el usuario, y el personaje de Olivia Wilde, que vendría a ser el programa es demasiado aburrida, porque para empezar Olivia es mucha mujer para ese tipo y no hay ninguna clase de química entre ellos. Entonces la premisa en que se basó la primera película en esta versión no tiene cabida. La película tiene momentos entretenidos, no hay que negarlo, pero son solo donde salen las «moticos» y las «navecitas» brillantes. Del resto la historia es lenta y nada original, se nota que en Disney se fueron por lo seguro.
Confieso que Tron: Legacy es la primera película que veo en 3D y la verdad no entiendo porque tengo que pagar el doble, para tener unas gafas incomodas (por no mencionar de dudosa sanidad), que bloquean la visión y que sirven para ver solo una que otra escena en 3D. Como decimos en la Costa Caribe Colombiana «Más es la bulla». Que si.