A Los Que Votaron Por Santos.

santos

Felicitaciones. A todos los que votaron por Juan Manuel Santos, felicitaciones, ganaron. Ya sea que hayan votado sinceramente por una esperanza difusa de paz, o por los $50.000 que les dio Yahir, o por los puestos que les aseguraron Musa, Ñoño o Gerlein, los felicito. Ganaron.

Pero espero que así como hoy celebran y vindican su triunfo a los cuatro vientos, con expresiones de júbilo y arrinconando y menospreciado a todos los que se atrevieron a no votar por su candidato, tengan la entereza y la decencia de ser consecuentes con su voto. Espero que tengan claro que en el momento de votar por Juan Manuel Santos perdieron la autoridad moral y democrática de hacer oposición o control político a las políticas de su candidato, lo que dicho en otras palabras es que perdieron todo derecho a quejarse en los próximos cuatro años.

Espero que recuerden el sabor de la victoria, cuando el 1 de Enero de 2015 vuelva a subir el precio a la gasolina, vuelvan a subir los pasajes y en consecuencia todos los productos de la canasta familiar, para que a mitad de año salga SU candidato a decir con datos manipulados a decir que las cosas van de maravilla en el país porque la inflación acumulada no ha superado un dígito.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando se implemente el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que acabará con cientos de empleos en el sector industrial en el país, poniendo en riesgo el pan de miles de colombianos. Para que luego salga SU candidato a decir que los beneficios del TLC ha superado con creces los perjuicios.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vea en libertad a ladrones, asesinos y violadores por culpa de una justicia incompetente, a la que el gobierno no sólo no ha puesto en cintura, sino que encima les sube el sueldo como si estuvieran haciendo algo bien. Sólo para que SU candidato salga luego a decir que el DANE dice que la tal inseguridad no existe.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando el sector rural termine de arruinarse y nos toque comprar alimentos importados a precios exorbitantes. Para que luego SU candidato diga que se está haciendo un gran esfuerzo para garantizar el flujo de alimentos en el país.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean que la miseria que le aumentan por decreto al salario mínimo, mientras que el salario de los congresistas se duplica por aprobarle leyes al gobierno sin chistar. Para que luego SU candidato diga que era una medida necesaria para garantizar la gobernabilidad.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean como se consolidan las mafias electorales en las regiones por cuenta del flujo de dinero de los cupos indicativos, lo cuál terminará de destruir la ilusión de democracia que existe en este país. Para que luego SU candidato salga a decir que ese dinero es para inversión en obras sociales y no para comprar conciencias.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando tengan que pasar semanas para que les asignen una cita con un médico adolescente, que sólo sabe recetar ibuprofeno; cuando usted o un familiar suyo se enfermen y les toque esperar horas en una silla plástica a espera de que desocupen una cama; o de que la centro médico le niegue la remisión para poder facturarle todo lo que pueda a la EPS. O cuando, no lo quiera Dios, tenga que esperar una semana para que la EPS le apruebe un procedimiento que es de vida o muerte. Para que luego SU candidato salga a decir que ha hecho todas las reformas pertinentes a la salud.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando, a pesar de todo el tiempo que pasa en el colegio, su hijo, su sobrino o su primo, no pueda leer correctamente un simple parrafo, no pueda sacar una simple cuenta, o diga en televisión nacional que Gabriel García Márquez era el pintor que escribió Rin Rin Renacuajo. Para que luego SU candidato salga a decir que es el presidente de la educación.

Y sobre todo espero que tengan la entereza de quedarse callados cuando la tan anhelada «paz» por la que creyeron que votaron se traduzca en otro ciclo de violencia, peor que el anterior, nutrido por el dolor ocasionado por 60 años de asesinatos, robos y secuestros que están en vía de quedarse impunes.  Para que luego SU candidato salga a decir que la paz tenía sus riesgos.

Ganaron, sí, pero perdieron el derecho de protestar, de quejarse, de indignarse. Espero que puedan vivir con eso los ciento veintiséis millones de segundos que dure el próximo gobierno de Santos, cuyo peligro no es que nos convierta al castro-chavismo como algunos puedan pensar, sino que nos termine de hundir en la miseria, la inseguridad y la violencia,como bien lo hicieron sus pares políticos durante buena parte del siglo XX.

Disfruten ahora del sabor de la victoria de SU candidato, antes de que este les empiece a saber a mierda. Igual, sarna con gusto no pica.

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Cáncer, Infinitos & The Fault in Our Stars (Reseñas X: Películas)

Shailene Woodley y Ansel Elgort personifican a Hazel Grace Lancaster y a Augustus Waters en «The Fault in Our Stars».

¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar por qué las matemáticas son tan importantes? ¿Por qué en el colegio nos hacían ver más horas de matemáticas que de otras asignaturas más divertidas? ¿Por qué nos hacían pasar horas enteras haciendo ejercicios con números y variables, con decimales e irracionales, con ecuaciones y funciones? Algunos pensarán que era por la necesidad patológica del maestro o la maestra de matemáticas de hacer sufrir a sus estudiantes; otros, mucho más aterrizados, responderán que por la necesidad básica del ser humano de sacar cuentas, no nos vayan a embaucar con las vueltas en la tienda de la esquina; y unos pocos, muy pocos con mentes muy abiertas, responderán que es porque la misma realidad en la que vivimos está escrita con el lenguaje de las matemáticas.

«The Fault in Our Stars» (me rehúso a utilizar el nombre que le dieron en español) es una historia que se basa en un principio matemático para enseñarnos que incluso con el tiempo y las probabilidades en nuestra contra, aún tenemos esperanza.

La película narra la historia de Hazel Grace Lancaster (Shailene Woodley) una chica de dieciséis años, a la que el cáncer le ha arrebatado no sólo la posibilidad de una vida normal, sino la esperanza de sobrevivir más allá del tiempo que cree tener señalado. La condición pulmonar de Hazel la obliga a llevar siempre consigo una bala de oxígeno para evitar que su cuerpo entre shock por una hipoxia general.

En el inicio de la película, Hazel ha renunciado a toda posibilidad de una vida normal y sólo quiere disfrutar a solas de las pocas cosas que disfruta: la lectura y su familia… hasta el momento en que conoce a Augustus Waters (Ansel Elgort), un atractivo muchacho al que el cáncer también ha tocado,pero cuyas ganas de vivir y ser recordado contagian a la introvertida Hazel, iniciando una historia de amor, en la que los villanos no son personas llevadas por la ambición, la obsesión o el deseo, sino las circunstancias de la muerte que se ciernen inexorablemente sobre ellos.

Hay que reconocerlo, la historia de dos amantes condenados a estar separados desde el principio, no por vampiros, ni zombies, ni por vicios extraños, ni por su extraña cobardía, sino para la misma crueldad de la vida es un enfoque ciertamente original que se separa de toda la basura young-adult que emerge como mala hierba tanto en el cine, como en la literatura.

Si he de elegir el aspecto que más me gustó de la película, debo decir que en definitiva es el elenco. A pesar de que ni Woodley, ni Elgort fueron de mi total agrado en la última película que los vi, en esta encajan muy bien en sus roles. La introversión, sarcasmo, inteligencia y resignación de Hazel son muy bien representados por Woodley, pero es Elgort el que se roba el show, no sólo en sus escenas de super encantador niño con cáncer, sino en sus escenas dramáticas, tanto así que me atrevo a augurarle muchísimos premios por su interpretación.

Woodley y Elgort me recordaron mucho a Ewan McGregor y a Naomi Watts en The Impossible, no sólo por la extraordinaria química que muestran en pantalla, sino porque Woodley, al igual que McGregror en la mencionada cinta, hace un buen trabajo con algunos momentos brillantes (quizás el más brillante de la película), pero Elgort, al igual que Watts, se luce durante TODA la película. Quizás hay que darle al director Josh Boone algo de crédito también.

La fotografía y la puesta en escena son adecuadas para el contexto y la intensidad de la historia, evitando cometer el error de las películas basadas en los libros de Nicholas Sparks donde en medio de tanto color chillón y tantos encuadres naturales, termina uno distrayéndose de los personajes y su desarrollo.

Los diálogos son muy inteligentes y no podía esperar menos de una historia escrita por John Green, siendo la parte más importante la de los diferentes infinitos. «Existen infinitos más grandes que otros», esa realidad matemática (demostrada en 1874 por Georg Cantor) es el tema de una de los diálogos más inteligentes que haya visto en el cine desde… bueno desde siempre. Para alguien que tiene una enfermedad terminal puede parecer que el número de días que le quedan es un número finito, pero la realidad matemática, que entre dos números existen una cantidad infinita de otros números, indica que quizás un número finito de días pueden convertirse en un infinito más, a pesar de tener todo en contra.

Diálogos inteligentes, no esperaba menos de una historia escrita por John Green.

Pero a pesar de todos los puntos positivos, hubo ciertas cosas que no me terminaron de cuadrar en «The Fault in Our Stars». Primero, la historia es increíblemente predecible, en los primeros quince minutos pude pronosticar con toda exactitud como terminaría, lo cuál me dejó situado en el «¿Cómo?» y no en el «¿Qué»? pasaría al final. Por otro lado, es evidente la intención de los escritores, los productores o el director de darles contentillo a los lectores adolescentes del libro, por lo que la se siente forzada en ocasiones, sólo para fomentar la lágrima fácil. Y por último, lo más irritante de esta película es precisamente el montón de adolescentes tontos que van a la sala de cine creyendo que por haber leído un libro (uno sólo, porque estoy seguro que no se han leído más) se creen los más intelectuales hablando de lo que va a pasar y llorando como magdalenas en la mitad del teatro, sólo para verse mainstreams. Si hubiese sabido eso, mejor espero la versión en DVD.

Una última sugerencia, estudien los conceptos básicos de las matemáticas, porque quizás en la próxima película young-adult que vean, las puedan necesitar.

(Nótese el sarcasmo)

Calificación 4.00/5.00

Reseñas X: Game of Thrones 4×10 «The Children»

Por fin, por fin, por fin, por fin, llegó el capítulo final de la cuarta temporada de Game of Thrones y hago tanta insistencia en ese «por fin» porque en definitiva de esta temporada lo único que me gustó fue su capítulo final… en parte porque fue bueno (relativamente) y en parte porque pone fin a una temporada que personalmente considero, fue de puro relleno. Pero, como siempre,vamos por partes:

En El Norte:

Más exactamente en El Muro y sus alrededores, siguiendo a la «épica» batalla de la semana pasada, Jon decide enfrentarse a Raeghar Targaryen Mance Rayder, con el fino objetivo de matarlo en su propia tienda.  El diálogo Jon-Mance se dirige esencialmente a que tanto cambió a Jon su experiencia con los salvajes, sobre todo su experiencia con Ygritte… al gigante que murió en el muro y por supuesto en su clara (y estúpida) intención de asesinarlo. Pero justo en medio de la conversación, el ejército de Stannis cabalga hacia el ejército salvaje, disminuyéndolo rápidamente; Mance, que parece tener más sentido común que Jon, declara la rendición total ante las fuerzas de Stannis. Jon se identifica como hijo de Ned Stark, cuya lealtad a Stannis le provocó la muerte.

Stannis en una especie de admiración por la inteligencia de Jon o quizás sólo por lástima, le pide su opinión sobre lo que debe hacerse con Mance Rayder, a lo que Jon responde que debe perdonársele la vida y mantenerlo prisionero. Jon, por supuesto le insiste a Stannis en que debe quemar todos los muertos en la batalla, si no quiere que la serie deje de llamarse Game of Thrones  para ser The Walking Dead going Wild.

Jon luego habla con Tormund y le explica el cambio en su situación con la llegada de Stannis, y en esencia Tormund le dice lo mismo que le dijo Mance, sólo que con menos palabras bonitas, también hablan de los funerales… por lo que el asunto de Ygritte sale a relucir. Jon lleva a Ygritte más allá del muro y la quema en un funeral privado, mientras que de regreso a Castle Black, los hombres de Stannis y lo que queda de la guardia de la noche, le dan cristiana sepultura a los caídos en la batalla, y es entonces que vemos a Melisandre echándole el ojo a Jon… por lo que seguramente la veremos sin ropa la próxima temporada.

Mientrás que más allá del muro (pero mucho más allá, como en el Polo Norte de Westeros o algo así), Bran, Hodor, Meera y Jojen llegan finalmente al árbol que veían en sus sueños verdes, o como se llamen. Con la sorpresa que el lugar está rodeado de zombies, por lo que los esfuerzos de Jon de que la serie no cambiara de nombre, se vieron frustrados de momento. Meera y Jojen combaten con fuerza, pero Hodor ni siquiera puede ayudar, por lo tonto que es, por lo que Bran lo posee y le da guerra a los muertos vivientes (no tiene nada que ver con la serie de AMC), pero no tanto como para que uno de ellos le clave siete puñaladas en la espalda en el pecho de Jojen. Teniendo en cuenta que Jojen NO muere aún en los libros, esto sí que fue sorpresivo. Pero bueno, en medio de la batalla, una niña con cara de elfo de «El Señor de los Anillos» se aparece y le pide a los muchachos que la sigan.

 

Bran, Hodor y Meera entran a la cueva que está protegida por una especie de escudo anti-zombies. Dentro, en un lugar lleno de ramas, está el cuervo de tres ojos… que es mucho menos aterrador que en el libro, porque acá es sólo un anciana con un ojo sentado en un tronco de raíces. El cuervo le dice a Meera que Jojen sabía que moriría (¡y nosotros no!), y el lo sabe porque prácticamente él lo sabe todo, el pasado y el futuro, es así como sabe que Bran no caminará nunca más, pero si volará…. espero que no sea en BluJet o en Viva Colombia.

En *Bosteza con la boca bien abierta*, Perdón En Meereen:

Que flojera tener que hablar de Meereen, no tanto porque la historia sea mala (que sí lo es), sino por tener que ver a la loca de Daenerys, que es peor que Juan Manuel Santos intentando complacer a todo el mundo. Por la mente transtornada de Daenerys no pasa la idea de que exista gente que se haya acostumbrado a la sociedad esclavista de Meereen y se le ocurre la maravillosa idea de hacer contratos de trabajo… tan linda ella, y está hasta feliz cuando un campesino le trae el cuerpo de uno de sus hijos, quemado por Drogon.  Daenerys que es una tonta sin igual, se deja afectar por eso, sin darse su lugar de reina y decide encadenar sus dragones a las catacumbas de Meereen. Sí, claro, voy a encerrar a dos criaturas que matarían a cualquier que yo se lo ordenase y que son la clave para conseguir mi corona… ay, por favor.

En El Valle (Nada que ver con el Valle del Cauca, gracias a los cielos):

Bueno Brienne y Pod se dirigen a Eyrie donde esperan encontrar a Sansa Stark, pero en su lugar encuentran a Arya y al Sabueso… Brienne, haciendo uso de sus poderes mágicos, descubre que Arya es Arya, sin conocerla ni nada y está dispuesta a llevarla a un lugar seguro… ¡con Jaime Lannister! O sea… no por nada El Sabueso inicia una pelea con ella, que los deja heridos a ambos, pero mucho más al perro que cae por un acantilado. En la confusión, Brienne pierde a Arya, quien se queda cerca. El Sabueso tiene una pierna rota y está muriendo y le pide a Arya que lo asesine, tratando de provocarla, pero ella lo deja allí, sólo para morir. Arya encuentra un barco que se dirige a Braavos y mostrando su moneda se gana un tiquete directo a las ciudades libres. Buen viaje, Arya.

En Aterrizaje del Rey King’s Landing:

Tywin la tiene clara, no, no es que vaya a votar por Clara López, sino que sabe que la única manera que tiene de gobernar en Westeros es deshacerse de Cersei para ejercer control sobre Tommen y para eso tiene que casarla con Loras Tyrell. Cersei prefiere morirse antes de hacerlo y le dice a Tywin que prefiere decir toda la verdad sobre el origen de Tommen si Tywin insiste en enviarla lejos. Cersei acude a Jaime para consolarse, o más bien para manipularlo y que él haga algo antes de que su padre los separe.

Pero Jaime está más interesado en otras cosas, como por ejemplo, en liberar a Tyrion, quien en su camino de escape se encuentra con los aposentos de Tywin… y encuentra allí nada más y nada menos que a Shae. En los libros, Tyrion asesina a Shae ciego de dolor, pero aquí en la serie lo hace por defensa propia… y no es que esa puta mereciera menos. Luego Tyrion va en busca de su padre, con una ballesta en la mano y no es precisamente para mostrarle lo bonita que es. Tywin intenta manipular a Tyrion, pero no le funciona al señalar la condición de puta de Shae, por lo que Tywin muere en el baño, mientras (literalmente) la cagaba. Varys mete a Tyrion en un barril y lo embarca con dirección a Pentos desconocida. Con lo cuál la temporada marca su fin.

Y ahora a esperar un año para ver la quinta temporada si es que el cambio climático y el gobierno de Juan Manuel Santos lo permiten.

Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que «los conservadores» (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.

Ensayos Electorales (Parte 4): La Economía Colombiana y Las Elecciones.

Traducción Libre del Artículo «In Colombia’s Election, It’s The Economy (Not FARC), Stupid» escrito por Kevin Lees y publicado en Suffragio.org

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia ha sido etiquetada como una decisión trascendental entre la guerra y la paz. Juan Manuel Santos, el presidente en ejercicio, ha moldeado su gestión (y por ende su campaña) basado en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo con las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo de izquierda, nacido en 1964, a partir de los embrollos políticos que surgieron del asesinato del candidato liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y de la violencia que siguió la década siguiente al magnicidio. En los últimos 50 años, las FARC se han convertido en la piedra en el zapato para lograr una Colombia verdaderamente pacífica, teniendo en cuenta que los oscuros días del narcoterrorismo provocado por los carteles de Cali y Medellín hace rato son historia.

El oponente de Santos, Oscar Iván Zuluaga es el protegido del ex-presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, quien rompió relaciones con Santos a partir de las negociaciones con las FARC. Santos fungió como Ministro de Defensa en el gobierno de Uribe y ganó la presidencia en 2010, con el respaldo total del ex-presidente, quien esperaba (al igual que muchos colombianos) que continuara la misma presión militar que Uribe había demostrado contra las FARC en su gobierno.

Cuando las FARC ofrecieron la posibilidad de unos diálogos de paz, de manera sorpresiva, Santos aceptó la oferta y los diálogos empezaron en Octubre de 2012 (Con la promesa que si no estaban terminados en un año, se levantaría de la mesa, promesa que no se cumplió). Las conversaciones fueron diseñadas para lograr acuerdos en cinco puntos principales: 1) Reforma Agraria y Desarrollo Rural, 2) Participación Política, 3) Cese al Fuego y Final del Conflicto, 4) Narcotráfico y 5) Comisión de la Verdad y Reparación a las Víctimas (curiosamente, no a las víctimas de las FARC).

Estas conversaciones han alcanzado acuerdos en 3 de los 5 puntos, más recientemente en el fin del narcotráfico; más de dos décadas después de la muerte de Pablo Escobar y de la decadencia definitiva de todos los carteles del narcotráfico, las FARC se han convertido en el primer productor y conducto principal de cocaína y otras drogas no sólo en Colombia, sino en todo el ámbito del Norte de Sudamérica y el Caribe.

Zuluaga no ha dicho explícitamente que quiera acabar con los diálogos en caso de que sea elegido presidente. Sin embargo, ha dejado en claro que de ser elegido el próximo 15 de Junio (¡hoy!) impondrá condiciones que los líderes de las FARC estarían muy poco dispuestos a aceptar, prácticamente dando por terminada la mejor oportunidad en medio siglo de negociar una salida política a la insurgencia de izquierda, que seguiría luego de la exitosa campaña militar de Uribe-Santos que diezmó efectivamente a las FARC, si bien no la eliminó por completo. Sin embargo, los colombianos no le guardan ninguna simpatía a las FARC, tal y como lo revelan las encuestas, aunque en principio, expresan cierto grado de apoyo por el proceso de paz.

Así que la elección es realmente trascendental y el resultado casi seguramente determinará la continuidad de las conversaciones.

Sin embargo, esa NO parece ser la razón por la que Santos parece estar perdiendo las elecciones, al quedar en segundo lugar en la primera ronda el 25 de Mayo.

Mary O’Grady, columnista del Wall Street Journal, realiza un análisis de la elección colombiana que falla por completo en las razones por las que Juan Manuel Santos se encuentra en tales aprietos de cara a la segunda vuelta electoral el 15 de Junio:

Hace un año Santos (mitad liberal económico, mitad populista pasado de moda) parecía seguro en su puesto. El Producto Interno Bruto aumentó en un 4.7% de 2010 a 2013 y en 2011 la deuda colombiana ganó el estatus de grado de inversión de las tres principales entidades crediticias en los Estados Unidos. Si Santos hubiese aprovechado este logro, podría haber ganado la primera vuelta. La mayoría de los votantes entre la política económica de Santos y Zuluaga, pero al hacer de la paz su caballito de batalla electoral, dejó la puerta abierta a sus puntos más débiles.

(La señora como que no tiene ni idea que Zuluaga fue el Ministro de Hacienda de Uribe, y que en parte por él se logró el grado de inversión para el país.)

De acuerdo con O’Grady (y para ser honestos, de muchos otros columnistas) Santos estaría ganando ampliamente si hubiese cambiado el enfoque del proceso de paz, de cara a las elecciones. Mucho más fantasiosa es la noción de que el fuerte de Santos es la economía.

No lo es, de hecho es la economía el aspecto de la política de Santos, que más amenaza su reelección. Él podría perder el próximo 15 de Julio, no por las conversaciones que sostiene con las FARC en La Habana sino porque no ha ofrecido una solución a los ciudadanos del común, que sienten que han perdido demasiado en lo que para otros parece un comportamiento estelar de la economía.

Si Santos pierde este domingo, no será porque le haya dedicado demasiado tiempo a hablar con el líder negociador de las FARC, Iván Márquez, sino porque ni siquiera tomó en serio a los líderes campesinos que protestaron en su gobierno, como por ejemplo César Pachón.

Sí, Colombia está creciendo a una tasa del 5% anual, que para los estándares europeos o norteamericanos, califica como un crecimiento alto. Pero ¿Cuándo ha sido que la economía colombiana no ha crecido? Llámenlo «Realismo Mágico», pero Colombia no ha enfrentado una recesión desde 1999 y la retracción de la economía en ese año, marca la única vez desde el nacimiento de las FARC, que la economía colombiana no se ha expandido. Ese bajonazo en 1999, fue la primera recesión en la economía colombiana en 60 años (y ya sabemos por qué) y la segunda que sufrió en todo el siglo XX. Eso significa que la economía colombiana creció durante la segunda guerra mudial, durante La Violencia en los años 50 y durante el torbellino social que se produjo entre 1980 y 2000, donde Colombia fue catalogada como un Estado Fallido basado en el narcotráfico.

Está claro que para ganar la reelección es necesario que el presidente en funciones muestre resultados positivos en crecimiento económico, porque esa ha sido la tendencia histórica en el país por más de un siglo.  Pero eso no significa que los ciudadanos del común reciban los beneficios de tal crecimiento. El crecimiento económico de Colombia, que lo sitúa tercero en América Latina, después de Brasil y México, no significa nada para los agricultores, si las ganancias se quedan en un reducido número de personas en los grandes centros urbanos. La economía colombiana ha sido excelente para la minería y para la industria de servicios, pero muy pobre para la agricultura y la manufactura. Eso significa que detrás de las fabulosas cifras de crecimiento, muchísimos colombianos están luchando.

Casi improbablemente, Zuluaga ha surgido como la voz más populista y carismática en política económica. Un tecnocrático ex-ministro de hacienda, que aún es visto como el suplente de Uribe, Zuluaga se ha conectado con los electores con sus programas de creación de empleo y el incremento del gasto en bienestar social, aunque en gran medida está de acuerdo con Santos sobre el curso que debe seguir la economía política en Colombia. Ambos candidatos apoyan el libre comercio, la liberalización y otras políticas neoliberales en boga.

Zuluaga y Uribe (que ganó la elección al Senado en Marzo) realizan su campaña con el eslogan «Mano Firme, Corazón Grande», podría ser más bien «Mano Firme, Billetera Abierta». Zuluaga ha repetido continuamente en su campaña llevar el crecimiento económico al 6%, así como toda clase de beneficios económicos, incluyendo condonación de créditos para los pequeños productores  y la eliminación de impuestos a la maquinaria agrícola. Zuluaga ha prometido incrementar el gasto social en salud, educación y vivienda, financiado en parte por los impopulares impuestos estatales.

Aunque Santos no fue lo suficientemente tonto para utilizar un eslogan de campaña como «Colombia, vamos de maravilla», todo en su presidencia y ahora en su campaña de reelección, sugiere que ha sido demasiado complaciente en lo referente a esos problemas sobre los cuales Zuluaga ha conseguido ganancias.

Los agricultores son un ejemplo de eso y no en balde, Santos ha pasado gran parte de su campaña pidiendo disculpas por ignorar sus preocupaciones. El pasado Agosto, incluso, se negó a reconocer que los agricultores estaban en paro. Pachón se ha negado a apoyar a Santos o a Zuluaga, notando que ambos candidatos sostienen principios neoliberales, ero Zuluaga ha sido más exitosos ganando el apoyo de otros grupos de agricultores en la última semana y Pachón ha sido particularmente duro al referirse a la indiferencia de Santos. Cuando se le preguntó sobre las iniciativas de los dos candidatos para el sector rural, Pachón expresó su decepción con Santos diciendo que el presidente no intentó acercarse a los campesinos durante estas elecciones y constantemente los ha «subestimado».

«El presidente Santos no se quiere reunir con nosotros. SI él no quiere hablarnos ahora ¿cómo pretende hacerlo en los próximos 4 años? No nos hizo caso en el paro, no nos da respuestas claras, no nos da recursos a los campesinos. No podemos comunicarnos ni con el ministro ahora, estamos hablando con subordinados que no tienen poder en la toma de decisiones» dijo Pachón.

Después de la primera vuelta, pronostiqué que se formaría un «Frente por la Paz», con los elementos de la política colombiana de centro, izquierda y del socialismo, todos unidos detrás de la figura de Santos (¡Acertó!) Algunos colombianos predicen que la elección se sentirá como la de elección en Francia de 2002, en la cual todo el el espectro político se unió con Jacques Chirac para oponerse al xenofóbico Jean-Marie Le Pen.

Pero eso no ha sucedido, y es otra muestra que detrás de los titulares sobre las FARC, el catalizador del ascenso de Zuluaga han sido las condiciones económicas. Aunque Clara López, la candidatas del Polo Democrático, ha sumado su apoyo a Santos, muchos de sus seguidores no la respaldaron. El ex-alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que finalizó en un increíblemente pobre quinto ligar, no sumó su apoyo a ningún candidato. Esto sugiere que las conversaciones de paz no son tan importantes para la mayoría de colombianos como las diferencias ideológicas en política económica.

Santos tiene el apoyo de varios grupos que alguna vez apoyaron a Uribe, incluyendo el Partido Liberal Colombiano, el Partido de la U, y Cambio Radical. Zuluaga tiene el apoyo del partido creado recientemente por Uribe, Centro Democrático y luego de la primera vuelta, el apoyo de Marta Lucía Ramirez, la candidata del Partido Conservador Colombiano.

Si Santos pierde el domingo, casi seguramente las conversaciones con las FARC terminarán, pero si eso sucede,  no será exclusivamente por los intentos de Santos de llegar a acuerdos con las FARC. Las negociaciones, que representan la mejor oportunidad de Colombia, en medio siglo de salir de la guerrilla y del narcotráfico, para llegar a una existencia más normal y pacífica caería víctima de la victoria de Zuluaga, pero la correlación, en este caso, no necesariamente indica causa.

Las cursivas son mías.