
Hay quienes dicen que solamente hay dos clases de películas, las películas buenas, como Lo Que El Viento Se Llevó o Vértigo, y las películas malas como cualquiera de las que se producen en nuestro querido país del Corazón de Jesús para estrenarlas el 25 de Diciembre; Caminando Entre Tumbas es una película que, sin caer en el punto mediocre, se acerca demasiado al borde del abismo de la desidia de Hollywood, pero que al final de cuentas resulta siendo una producción entretenida, artística y sobre todo DIFERENTE, que es lo que necesita el cine mundial en estos momentos.
Caminando Entre Tumbas (A Walk Among The Tombstones) es en realidad (¡oh, sopresa!) la adaptación al cine de la novela homónima, que hace parte de la colección del detective Matthew Scudder, mismo que aparece en un total de dieciocho novelas, al mejor estilo de Agatha Christie con Hercule Poirot. Caminando Entre Tumbas es la décima novela del detective, por lo que muchos de los antecedentes del personaje de la película son extraídos de esos libros, los cuales, seguramente ya no los van a adaptar.
En la película, Matthew Scudder (Neeson) es un policía retirado que se gana la vida como investigador privado, mientras trata de mantenerse sobrio luego de una crisis de alcoholismo que lo llevé a cometer errores graves durante su carrera. Scudder es abordado por los hermanos Peter y Kenny Kristo en Nueva York para investigar la muerte de la esposa de Kenny por parte de una peligrosa banda de psicópatas. Para llegar a ellos y rescatar a una nueva víctima con vida, Scudder tendrá que acudir a sus mejores técnicas de detective (que no incluyen entrar a un edificio a asesinar a todo el mundo) y a la ayuda de aliados improbables.
La película tiene una fotografía degradada que corresponde a la época que transcurre la película (1999), lo cuál la hace visualmente llamativa. La actuación de Neeson es sólida y coherente, dándole alma a un personaje que en manos de alguien como, por ejemplo, Sylvester Stallone, hubiese perdido todo sentido. La película hace un gran esfuerzo en aprovechar su género apartándose de los clichés, mientras conserva calidad en el argumento y en los diálogos.
¿Escenas memorables? Ninguna, y por ratos se notan demasiadas ramificaciones que bien podían haberse simplificado, haciendo más corta y dinámica la cinta. Es en este punto donde la película pudo haber caído definitivamente en la etiqueta de MALA, sin embargo logro mantener el balance preciso para quedarse con la etiqueta apropiada. Sí, es BUENA, una película para ver con todos los sentidos alerta, nada de ir borracho, trasnochado o enguayabado.
Calificación: 4.00 / 5.00
PD: Si no se la han visto, les dejo la incógnita ¿Qué papel tendrá esta niña en la cinta? 😀


Bueno, y se preguntarán por qué he dejado por qué hasta ahora he dejado a Josh Hutcherson (Peeta Mellark) fuera de la reseña, bueno, en primer lugar tiene muy poco tiempo dentro de la cinta, contando todas sus apariciones no creo que supere los cinco minutos y segundo, porque en cada una de sus apariciones deja por el suelo al resto del elenco. A Hutcherson es al único al que se le cree algo y genera algo de empatía. Siendo esta una película melodramática, esperaba más de Lawrence que tenía media película para dar una actuación convincente de su amor por Peeta y queda más falsa que sonrisa de reina.



Un comentario sobre la vida en San Francisco, enfocado en los residentes de un edificio en la ficticia Barbary Lane, la novela de Armistead Maupin titulada «Tales of the City» que en español vendría siendo algo como «Cuentos de la Ciudad» o «Historias de la ciudad», describe en un tono un tanto de telenovela rosa los anhelos, frustraciones y secretos del centro de la cultura liberal en Estados Unidos.
