12 Horas Por Aire, Tierra y Agua.

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Esperando el viaje por aire.

No recuerdo muy bien a que hora desperté ese día, de hecho no se si en realidad pude dormir. Me esperaba un largo viaje por delante y en caso de que algo saliera mal, un retraso o algo por el estilo, corría el enorme riesgo de encontrarme con un problema de marca mayor. Era el lunes luego de las elecciones.

Llegué al aeropuerto como a las 5 de la mañana, justo a tiempo para registrarme. El vuelo habría de salir a las 6:15. Luego de un rato escuchando música y vagando por las salas de espera del aeropuerto, se escuchó la primer mala noticia: el vuelo se había retrasado por el mal tiempo. Tocaba esperar. Una hora después todo seguía igual. Dieron el aviso de que había que esperar otra hora adicional, ya me imaginaba que no había modo de llegar a tiempo, al menos no esta vez.

Finalmente a las 8:15 dieron la autorización para abordar, finalmente. Entré al avión y coloqué mi equipaje debajo del asiento de enfrente y como mi reproductor de música es realmente uno de mis teléfonos celulares como que no había posibilidad de entretenimiento. Al menos en el vuelo de ida había llevado un sudoku que en estos momentos ya debe estar en la basura, pero ahora, por falta de espacio, no tenía mucho con que entretenerme.

Estaba tan cansado que ni siquiera podía dormir. Saqué mi notebook y pues empecé a organizar algo del trabajo pero en realidad no fue mucho lo que hice porque en realidad no tenía con que trabajar. Todo lo había dejado y debía trabajar cuando finalmente llegara.

Eran como las 9:45 cuando finalmente el avión llegó a Cartagena. Haciendo mis cuentas no había nada que hacer: no llegaría a tiempo, pero nada me impedía intentarlo.

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Tierra.

Mientras el avión aterrizó, fui a buscar mi única maleta y eso, ya eran las 10:10. Salí a buscar un taxi y pues había alguien que iba para el terminal de transportes y como no iba exactamente con exceso de dinero, se me ocurrió que compartir el taxi sería una buena idea. No. La persona que iba conmigo en el taxi, debía recoger algo y en eso se tardó un poco más de lo esperado, cuando llegué al terminal ya eran las 11 de la mañana.

Afortunadamente había una van lista para partir apenas llegué y por suerte había alguien allí que también debía abordar en Magangué, así que pensé que si al menos perdía el viaje no estaría solo.

La van arrancó e iba a toda velocidad, aunque de vez en cuando paraba a recoger uno que otro pasajero, pues no estaba completamente llena. No pude dormir tampoco. Me puse los auriculares y encendí la música mientras me perdía en pensamientos que ahora parecen tan tontos y ridículos que me dan pena.

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Por agua.

Vi pasar uno a uno los pueblos a los que siempre miro desde una ventana cuando voy en bus a Barranquilla, Santa Marta o Cartagena, miré el reloj pensando en las posibilidades que el tiempo me estaba dando, cuando el reloj dio las 2 de la tarde, pues ya se me habían empezado a agotar las esperanzas, pero no me quedaba otra que disfrutar de los bellos paisajes verdes que se abrían por mi ventana.

Me bajé de la van a las 2:10 y a las 2:15 entré a la oficina donde vendían los tiquetes para abordar la lancha que me llevaría al lugar donde trabajo. Para mi sorpresa aún estaban vendiendo los tiquetes. De hecho me dio tiempo hasta de almorzar, mientras la tarde caía lentamente, a eso de las 3:10 arrancó la lancha.

El viaje por agua siempre me ha parecido un poco traumático, pero de hecho esta vez era diferente. Las nubes ocultaban débilmente el sol, por lo que el agua brillaban de un modo espectral, casi mágico. Mientras escuchaba música, veía la margen del rio, y luego la amplia ciénaga y finalmente las aguas lentas del caño, hacía dentro. Luego de pasar por un avión, por una van y por una lancha, y luego de dos horas en una incomoda silla de madera dura. Había llegado. Se escuchaba la música y el jolgorio, había celebración, obviamente por la política, me eché la maleta al hombro y pensaba en las vueltas que había dado aquel día, hacía menos de 12 horas estaba helado hasta los huesos, aguantando frió y ahora era tiempo de aguantar el calor y los mosquitos, como ya lo he venido haciendo por más de un año y medio.

La Educación En Colombia: Cantidad Sobre Calidad.

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Para el gobierno Santos este sería el escenario perfecto.

El Tratado de Comercio de Colombia (TLC) con la economía más grande del planeta (Estados Unidos) es prácticamente un hecho. Pero en lugar de prepararnos para este evento maximizando la calidad de la educación, el gobierno de Juan Manuel Santos, por medio de su Ministra de Educación, María Fernanda Campos, están haciendo un esfuerzo desmedido por bajar todos los estándares de calidad con el fin de satisfacer metas porcentuales, inflar estadísticas para que este país parezca ante el mundo mejor de lo que realmente es.

Es un hecho fuera de discusión que la educación pública en los niveles de primaria y secundaria en Colombia es un chiste cuando se le compara con los niveles que existian antes de que un pelmazo como Andrés Pastrana pusiera un pie en la Casa de Nariño. Desde la administración Pastrana se encargaron de hacer inflar como sea, las cifras sobre la presencia y permanencia de estudiantes en las instituciones educativas. Para lograrlo se les ocurrieron un par de ideas geniales. La primera, en lugar de crear cursos de máximo cuarenta estudiantes, se obligó a los colegios a subir esta cuota de estudiantes por grupo (eso sí, sin invertir en calidad de las aulas) y es por eso que hoy en día se ven situaciones tan rídiculas como 70 estudiantes compartiendo una clase, tratando de aprender algo en medio del hacinamiento y la incomodidad. Y segundo, obligaron a todas las secretarías de educación y por tanto a todos los colegios a NO permitir que los estudiantes perdieran el año, y que se les garatizara COMO FUERA su permanencia en la institución so pena de sanciones y acusaciones de violación de derechos en caso contrario.

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La educación en Colombia necesita cura, no maquillaje como quieren estos dos personajes.

Estas dos medidas, han causado un caos de espanto en las instituciones educativas, que sumadas con otros factores como que los padres de hoy en día no les importan un pito los hijos que traen al mundo, han bajado enormemente la calidad de la educación.

Durante el gobierno de Uribe la política se mantuvo y dentro de los pocos cambios positivos se cuenta el de la meritocracia para asignar las plazas dentro de las instituciones, lo cual fue una EXCELENTE idea, puesto que algunos docentes que se encontraban dando clase, por ejemplo de Inglés entendían lo mismo o menos que los estudiantes a los que pretendían enseñar.

Ahora Santos, que es de la misma onda elitista de Pastrana, quieren terminar de joder la educación en este país aplicando las misma políticas con un par de adiciones fenomenales que terminaran por hundir la educación y de paso a la competitividad de nuestro país en un foso sin fondo.

Las Universidades Públicas, a diferencia de los colegios o de algunas universidades privadas, funcionan como un filtro regulatorio. No es cualquier perro el que pasa en una universidad pública, hay que tener cacumen para por lo menos entrar. Y segundo los que entran se enfrentan a un estilo educativo exigente y demandante que no todos pueden soportar, por lo que el que no tiene madera para pararse firme termina retirándose. Medidas como el retiro forzoso de estudiantes que repiten 3 o 4 veces una asignatura y/o tenga un promedio acumulado bajo 3.0 son medidas efectivas para mantener una calidad relativamente alta.

No quiero decir con eso que se deba efectuar una discriminación basada en el coeficiente intelectual de los individuos o de su capacidad intelectual, pero hay que enfrentar el hecho de que todos no nacieron para ser doctores, ingenieros o abogados. La educación superior, se debe garantizar a todos aquellos que se la merezcan, NO a todo el que se gana un devaluado cartón de bachiller.

En lugar de querer garantizarle un precioso título universitario a personas que no tienen ni el talante, ni la inteligencia, ni la formación para ser profesionales, debería la Ministra preocuparse por los miles de buenos estudiantes que si están en los colegios y que se deben quedar en sus casas, en el campo o de mototaxis en las ciudades, y que les ganan el cupo por desinformación o por falta de planificación y conexión entre el nivel de secundaria y el nivel superior.

De todas maneras, el que quiera graduarse que al menos pague los 2, 3, 4 o 5 Millones que cuesta un semestre en una universidad privada, pero que exista un esfuerzo, así sea económico y no académico para que no sea cualquier idiota que no sabe ni donde está parado el que se gradúe (o lo gradúen) a la fuerza.

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!

Es por estos gobiernos de pacotilla que el país no progresa. Es como una mujer enferma que en lugar de buscar la cura para su problema, usa todo el maquillaje que tiene para ocultar su condición. Así no se puede, así no son las cosas.

Sobre Revenge, Madeleine Stowe y Emily VanCamp.

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Revenge, sin duda de las mejores series de la temporada.

De todas las nuevas series que se anunciaron en los canales estadounidenses para este otoño, la serie que menos me llamaba la atención era Revenge y no sin justa razón, después de todo era promocionada como una telenovela con una historia bastante repetida no sólo en la televisión estadounidense, sino en la del resto del mundo: la búsqueda de venganza. Y no sólo eso, Ringer una serie producida para estrenarse en la misma temporada con un estilo muy semejante, parecía prometer mucho más, después de todo, maracaba el regreso de Sarah Michelle Gellar a la televisión. Pero luego de haber visto los cinco episodios que han salido al aire de Revenge, y también los otros estrenos de la temporada, además de Ringer, como Terra Nova y Person of Interest queda claro que esta serie le saca una ventaja enorme a todas, al menos en el estilo dramático y en la manera como atrapa a la teleaudiencia.

Revenge se promocionó como una adaptación de la novela de Alejandro Dumas «El Conde Montecristo», que a pesar de ser un libro de larga lectura, es decididamente adictivo. Pero en Revenge no tenemos a Edmond Dantès transformado en un poderoso noble europeo empeñado en aplastar a miembros de la burguesía francesa que orquestaron su hundimiento, sino a una hermosa princesa rubia que aparece en una de las zonas más exclusivas del mundo: Los Hamptons.

Emily Thorne llega a los Hamptons y poco a poco se mezcla en la enrevesada sociedad que la habita, ganando la confianza de los lugareños, pero detrás de su hermoso rostro angelical y aspecto inocente se esconde una peligrosa sociópata producto de una de las peores traiciones en la historia de los Hamptons. Su padre fue acusado de aportar dinero a una banda terrorista que causó un siniestro aereo, perfectamente planeado por sus vecinos Carson y Victoria Greyson. Amanda, que es su verdadero nombre, es separada de su padre y sigue un derrotero amargo y oscuro que la lleva también a la carcel, hasta que es liberada y encuentra que su padre no la dejó desprotegida y fuente de sus inversiones anteriores, Amanda ahora es extremadamente rica.

Amanda regresa a los Hamptons buscando destruir uno por uno a todos aquellos que maquinaron la caida de los Clark. Hasta ahí parece que no es de lo mejor que hemos escuchado, pero a la hora de ver la serie vemos que hasta allí llega el cliché.

Cada episodio de Revenge marca un paso seguro en la búsqueda de venganza de Emily/Amanda, cada una de las personas que participó en la destrucción de su familia cae bajo el peso de sus propios pecados tal como Mondego y Villefort en el conde de Montecristo. La serie proporciona también una salida dramática a la telaraña de traiciones y secretos en los Hamptons. Charlotte Greyson y Declan Porter llevan el peso de la tipica historia de amor adolescente que nada tiene que envidiarle a Gossip Girl o The O.C. 

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Stowe y VanCamp, lo mejor de Revenge

La historia tiene dos extremos, personificados por Victoria Greyson (Madeleine Stowe) y Emily Thorne (Emily VanCamp), ambos personajes son en extremo complicados y con múltiples ángulos, que hace casi imposible no identificarse con alguno de ellos. De hecho los únicos instantes en los que Revenge corre el riesgo de que el televidente lo abandone es cuando Stowe o VanCamp no estan en pantalla, instantes muy cortos, por fortuna.

A diferencia de Ringer donde el villano (Siobahn) es cuando menos invisible y todo da vueltas en torno a Bridget y sus mentiras, en Revenge sabemos exactamente entre quienes es la lucha y cual es el propósito final de ambas, no hay lugar para suposiciones.

ABC (quien emite la serie en Estados Unidos) ya ordenó una temporada completa y aunque hay muchos que les preocupa la longevidad de la serie, como claramente lo dice la frase que abrió la serie:

El que se embarca en un viaje de venganza, debe cavar dos tumbas.

La venganza de Emily Thorne no será un viaje de principio y final, ya vimos como algunas de las acciones que ha llevado a cabo para cumplir con sus propósitos, han tenido consecuencias y los enemigos que poco a poco a destruido no son de poca monta. Y aún más, todavía hay muchas preguntas sin contestar y huecos que llenar en la historia.  Pero lo mejor de Revenge es que proporciona una excelente opción con excelente fotografía, muy buena música y con una historia solida y centrada, a las series policíacas que llevan reinando una década y que no parecen tener mucho más que ofrecer.  Ahora, sólo es cuestión de sentarse y disfrutar la serie.

Las Tareas Pendientes de Google+

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Parte del comunicado del Ingeniero de Google que puntualizó la necesidad de una integración más eficiente con otros servicios en la web.

Ya han pasado varios meses desde el lanzamiento de la nueva plataforma social de Google, llamada Google+ o Google Plus o hasta Google Más, bueno el nombre es lo de menos ahora. Hace ya unas semanas, la nueva red social del gigante de las búsquedas pasó de una etapa «experimental» donde los nuevos miembros ingresaban por invitación a una etapa «abierta» donde cualquier persona puede ingresar directamente.

A pesar de los constantes cambios y mejoras por parte de Google, digamos que hay muchas cosas por corregir y se han dado algunos pasos en falso.

Primero que todo, Google+ es una isla independiente en el finísimo tejido de la web 2.0. A diferencia de Facebook y Twitter que tienen un universo de aplicaciones desde las cuales los usuarios pueden interactuar, frecuentemente a través de otros servicios, para publicar en Google+ hay si o si, que entrar al sitio web de la red social, lo cual es bastante frustrante a la hora de, por ejemplo, compartir tus fotos de Flickr, tus posts de WordPress, o tus videos favoritos de YouTube de forma directa. Y siguiendo con YouTube, la integración de Google+ con otros productos de Google es escasísima. Ni Google Reader, ni Gmail, ni Blogger están integrados eficientemente, y si Picasa es de los pocos servicios integrados es más por la necesidad de un servicio de fotos que por querer integrarse con otros servicios externos, como lo dictaría la lógica más elemental en este tipo de servicios.

Bueno, ya sabemos que casi nada se trae de afuera hacía dentro en el stream personal de Google+. Ahora el caso contrario. No hay manera de sacar el contenido de Google+ fuera en forma organizada y vinculada a la red social. No hay aún fuente de RSS, ni Atom, y si hay forma de vincular tus tweets y tus posts de Google+ y de facebook es mediante aplicaciones del browser que en realidad no brindan mucha confianza.

Muy bien lo dijo el ingeniero de Google cuando escribió esa diatriba descomunal en contra del nuevo bebé consentido de Google. No han sacado un API completo y decente que permita que los desarrolladores independientes y los mismos de Google creen nuevas aplicaciones en torno a Google+. Si Google quiere jugar al Apple de la Internet está sencillamente muy equivocado si cree que los usuarios van a despertar, comer y dormir unica y exclusivamente en los productos Google. No sólo de Google vive el hombre 2.0, señor Vic Gudontra.

Dos cosas más para finalizar. Primero, la nueva super «novedad» de Google+, los ya famosos hashtags, además de ser innecesarios dada el super motor de búsqueda con el que ya habían dotado a la red social, hace ver aún mas desordenado e impersonal el stream de los contactos. Y segundo la aplicación móvil deja mucho que desear, por ejemplo a la hora de compartir un enlace, la aplicación de Google+, a diferencia de la aplicación de Tumblr, NO hace diferencia alguna con el tipo de contenido a compartir y lo manda directamente como texto, y ni siquiera da la opción de acortar los enlaces largos. Definitivamente hay mucho que trabajar.

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Le queda mucho camino a Google+ sino quiere seguir los pasos de Xanga, LiveJournal, o Badoo.

Google+, si tiene potencial, tiene ya una buena base de usuarios, fans de Google y los que recién llegan de otras plataformas, pero si se encuentra con una plataforma que no llena las expectativas de los usuarios actuales, sencilla y llanamente, Google+ se convertirá en otro Badoo, una red social con un nicho de usuarios pero que finalmente no trascenderá.

El Fin de BlackBerry

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La falla general de Blackberry no ha podido llegar en peor momento.

Quizás pueda parecer un poco apresurado augurar desde ya el final de los ya ampliamente reconocidos teléfonos BlackBerry, pero es que luego de 3 largos días en los que los apetecidos aparatitos fabricados por la canadiense Research in Motion (RIM) no han servido ni como papel de baño en todas las latitudes del mundo (Europa, Asia, Africa, Estados Unidos, América del Sur, no hay confirmación aún de la Antartida) y luego de los nuevos lanzamientos de Apple (iPhone 4S) y el próximo de Samsung/Google con el super Android Nexus Prime la vaina está grave.

El lunes los que iban a hacer el primer trino del día o a actualizar su estado de facebook con un «que pereza ir al trabajo hoy» se dieron en la jeta con la novedad de que desde su precioso (y carísimo) BlackBerry apenas salían las llamadas y los mensajes de texto, ni el email, ni el internet, ni las aplicaciones que utilizan el servicio de datos servían. Es decir que con un teléfono de 80 mil pesos usted podía hacer lo mismo que los usuarios de BlackBerry, a los que su sobrestimado teléfono le costó (mínimo) unos 900 mil pesos más (metiendo el amarre que tienen con el plan de datos mensual).

Ya han salido quejas de todas partes, pero ¿Quién los manda? Es OBVIO que los teléfonos Blackberry son todo menos prácticos, yo tuve la oportunidad de utilizar uno y era más los problemas que causaba que la funcionalidad que tenía, nada que ver con la alta funcionalidad de los teléfonos Android, iPhone, y hasta los Windows Phone.

Y bueno a RIM le va a pasar como el pastorcito mentiroso, el martes sacaron un comunicado de «Todo ya está bien» y parecía estarlo, hasta que unas horas después el desastre fue peor.

Aunque el problema es algo técnico, digamos que es una versión «smartphone» de lo que pasó en Fukushima, el sistema que se activa en caso de fallas serias, sencillamente no se activo y ahora tiene a la miriada de usuarios de Blackberry pensando a cual plataforma van a saltar, porque eso sí, ya a RIM no le quedan más cartuchos que quemar. Esta fue la gota que derramó el vaso.

Por último debo decir que se quedaron sin ningún argumento los que decían preferir los Blackberry «por que todos mis amigos tienen PIN» que es el argumento más ridículo y absurdo que pueden sacar, al menos a la hora de elegir un teléfono, más un smartphone, miren a ver cuales son sus características.

OTROS ARTÍCULOS.

La Invasión de los Blackberry (…) Chinos.