Cuando a mediados de febrero de este año, decidí publicar en redes sociales mi intención de irme de recorrido por el Amazonas Colombiano, varios de mis contactos me expresaron su sorpresa ante la elección de mi destino, teniendo en cuenta mi evidente predilección por los climas más templados y fríos que la tórrida y remota punta sur del país.
Pero fue precisamente, la lejanía y el misterio que envuelve esa última punta del país, para alguien como yo, proveniente del otro extremo del país en la Costa Atlántica, lo que me hizo decidirme. Aunque al final lo haya hecho con poco más de quince días de antelación.
Desde el jueves pasado (24/03/2016) pude ver superficialmente algunos comentarios sobre esta película, y digo superficialmente porque en realidad quería saber lo menos posible sobre ella antes de verla, pero me fui imposible no percatarme que los comentarios, en su gran y amplia mayoría eran negativos y no en el sentido de (léase en voz de niña consentida) «Ay, a mí me hubiese gustado que esto lo hubiesen hecho así, o sea» sino en el de «¡Qué fiasco de película!» «¡Qué porquería» y «¡Devuélvanme mi plata!». Pero tal y como me ha sucedido con otras películas, en esta ocasión vuelvo a disentir de la opinión de moda y tendré la mía propia basada en mis argumentos.
Y antes de que preparen su ira contra esta publicación, recuerden ese principio filosófico, que seguro su aburrido profesor de filosofía no supo explicar y que curiosamente está explícito en el contenido de esta película: la verdad absoluta no existe y sólo podemos acercarnos a ella a través del debate y la discusión respetuosa con aquellos que tienen posiciones diferentes a la nuestra.
Ben Affleck y Henry Cavill como Batman y Superman. Imagen de Warner Bros. Pictures (2016).
Personalmente considero que Batman vs Superman: El origen de la justicia (Título original: Batman v Superman) es una de las mejores películas que he visto en mi vida y creo que la principal razón para considerarla así es que se fundamente en una premisa sólida a partir de la cual se desprenden todas las ramificaciones de su historia: ¿merece este mundo tener un Salvador? Espero explicar con más detalle este punto en específico, pero como me resulta imposible hacerlo sin entrar en detalles trascendentales de la trama, lo guardaré para otra publicación.
Empezaré esta reseña advirtiendo a todo aquel que tome el riesgo de leerla que no va a ser nada objetiva por la sencilla razón de que detesto toda la franquicia de Kung Fu Panda y no sólo porque haya sido desde el inicio una desabrida serie de películas, con una premisa ridícula y con el único objetivo de vender muñecos y peluches a la bola de malcriados que pululan como mala hierba por todos lados, no, sino por el hecho de que se hayan atrevido a lanzar tres de esos horrorosos largometrajes.
Por supuesto, no faltará el desocupado que haciendo uso de una muy poco inteligente sorna me pregunte por qué me fui a ver la película si la detestaba tanto, bueno, la respuesta es muy sencilla: no tenía nada mejor que hacer ese día. ¿Contentos? Además quería comprobar por mí mismo que en este tercer intento nada iba a cambiar. Y salvo unos pocos y muy contados momentos, creo que tuve la razón todo el tiempo.
Se acabaron las vacaciones de Semana Santa y mientras preparo la reseña sobre mi viaje a la región del Amazonas y la triple frontera, debo ponerme al día con las reseñas que se me quedaron en el tintero antes de salir de viaje, la primera de ellas con una temática bastante polémica ¿El nombre del libro? Bastante elocuente: Los hombres no van juntos a cine.
Stiles & Derek de la serie de MTV Teen Wolf, en analogía a Arturo y Emilio en Los hombres no van juntos a cine.
Diciembre de 2006. Cúcuta se encuentra en un estado de tensión histórica. El equipo local, el Cúcuta Deportivo ha clasificado a la final, y en caso de ganar el partido frente al Deportes Tolima, sería su primer campeonato nacional. En medio de la locura previa y posterior al partido, Arturo Valdez, un adolescente aficionado a la lectura vivirá la semana más Continúa leyendo Reseñas X (Libros) ^ «Los hombres no van juntos a cine» de Manuel Valdivieso.
En la entrega anterior empezamos con las 10 peores mentiras de Juan Manuel Santos, desde que asumió el mando como presidente, tarea titánica, considerando que se trata de un periodo de tiempo relativamente corto en referencia a la edad del presidente. Y si aún con esta restricción temporal, es tal la magnitud de sus mentiras, que ha tocado dividirla en dos entregas, no me quiero ni imaginar cuántas se necesitarían para enumerar las peores de miserable existencia, empezando por aquella de «La paz está de un cacho», que dijo en 1997, época en la que ni a los más crédulos se les hubiese ocurrido que el vago marihuanero de la familia Santos se iba a convertir en presidente.
Pero sin más preámbulos (con el de la entrega anterior hubo más que suficiente) veamos las cinco mentiras restantes, del total de diez elegidas especialmente para el presidente.
6. «Le puedo firmar en piedra, en mármol, en lo que usted quiera: NO VOY A SUBIR TARIFAS».