Con un argumento, una fotografía y en general una dirección desastrosa, la segunda entrega de «La Dama de Negro» logra lo que parecía imposible: destruir por completo una franquicia con un multimillonario potencial; dejando decepcionados a los miles de seguidores del famoso fantasma concebido en la mente de la escritora británica Susan Hill.
Aunque en la primera entrega de «La Dama de Negro», dirigida por el aclamado director James Watkins (Eden Lake), era más que evidente la intención de CONTINÚA LEYENDO
Si usted es de los que andan desesperados porque no se han podido ir a ver la tercera y ojalá última entrega de la serie protagonizada por Liam Neeson, «Búsqueda Implacable», como el par de cachacos que casi me atropellan ayer en la taquilla del cine para conseguir una entrada, les doy este consejo de manera completamente gratuita: relájese, créame que no vale la pena poner en riesgo su integridad física ni mental para ir a ver esa película y le tengo no sólo una, sino diez razones para intentar convencerlo:
Desde los tiempos en que el cine no era otra cosa que un invento de saltimbanquis relegado al absurdo de los circos, las películas siempre se han hecho para generar una reacción en el público, ya sea un estimulo positivo como en los cortos desternillantes de Charles Chaplin; o uno negativo como la propaganda nazi de la época de los 1930s; las películas como cualquier otra manifestación del arte, se hacen para alentar y provocar al público que se anima a comprar la entrada para verlas. «Francotirador» como el 99.97% de todas las películas que se producen en el mundo, tiene la particularidad de que le parece buena a unos, y no tan buena a otros; hasta allí no hay inconveniente, es de lo más normal, pero cuando uno que otro personaje que presume de ser crítico de cine empieza a tachar esta película de «militarista», «republicana», «rencorosa», «vengativa», «insensible», «guerrerista» e «imperialista», es más que evidente que Continúa leyendo La Absurda Polémica de «Francotirador» (Reseñas X)
¿Qué será lo que pasa con el cine colombiano, que cada vez que por fin parece que vamos a salir del cinematográfico atolladero creativo en el que hemos estado por 118 años, viene una película como «Se Nos Armo La Gorda» y nos quita hasta las ganas de mostrar el pasaporte marrón por fuera de nuestras fronteras? Y es que desde que llegaron los primeros cinematógrafos y los primeros vitascopios al país por allá en 1897, el cine en nuestro país no ha terminado de despegar.
Desde aquellos días, más inmortalizados en los escritos de Gabriel García Márquez, por ser el escenario de las batallas perdidas del Coronel Aureliano Buendía, que por los registros fílmicos encargados por los gobiernos de turno para difamar a la chusma, el cine colombiano no ha pasado de ser el instrumento favorito para que algunos saltimbanquis CONTINÚA LEYENDO
Mal, muy mal empezó este año en materia cinematográfica, mismo año que personalmente esperaba fuera uno de los mejores en el séptimo arte, en vista de los estrenos que están en la boca del horno para los próximos meses como The Avengers: Age of Ultron; Star Wars: The Force Awakens; Rápido y Furioso 7; y los reencauches de Los 4 Fantásticos y Terminator. Y es que este mes de Enero las salas de cines no han hecho otra cosa que bombardear a sus usuarios con películas francamente mediocres combinadas con una amplia selección de dibujos animados de la misma dudosa calidad y para la muestra un botón: El Séptimo Hijo.
Afiche promocional de «El Séptimo Hijo».
El Séptimo Hijo (The Seventh Son) cuenta la bastante inverosímil historia de Gregory (Jeff Bridges, el de Tron: Legacy #sigh), el espectro, el último miembro de una legendaria orden de caballeros medievales encargados de luchar contra las criaturas de la oscuridad, de las cuales la más poderosa y peligrosa es la reina bruja llamada Madre Malkin (Julianne Moore) quien se ha liberado de un hechizo que la mantuvo prisionera por diez años. Con el fin de conjurar los peligros que se avecinan con el renacimiento de Madre Malkin y con la prematura muerte de su aprendiz Billy (Kit Harrington), Gregory deberá buscar un nuevo aprendiz, entre los séptimos hijos de los séptimos hijos, encontrando así a Tom Ward (Ben Barnes, ¿el príncipe Caspian?), pero los complejos sentimientos que se formaran entre Gregory, Tom y el resto de las brujas tornarán la tarea en un verdadero infierno.
Hay tantas aspectos execrables en «El Séptimo Hijo» que resulta difícil escoger por donde empezar. En primer lugar la fotografía es desastrosa, parece que estuvieramos viendo una serie de bajo presupuesto de la BBC, o un documental de Discovery Channel, al que sólo le faltaba la narración de algún «experto en fantasía» del mismo estilo del «experto en Chespirito» que presentó el Canal Caracol hace unos meses. El manejo del color es inexistente y el director parece haber tenido demasiada pereza para escoger mejor los encuadres. Una película similar,Hansel y Gretel, a pesar de todo lo mala que fue, manejó bien este aspecto.
Luego están los actores. No sé que le pasó a Julianne Moore cuando aceptó una parte en esta cinta, quiero creer yo que fue que no leyó el guión, le pagaron mucha plata o pensó que se repetiría el milagro young-adult una vez más, con posibilidades de secuela. O quizás (y lo más probable) es que no le están ofreciendo papeles de calidad por su edad, creo que lo mismo le pasó a Halle Berry, y eso que ella se ganó un Oscar. Moore y Bridges hacen sus mejores esfuerzos, pero la dirección y el guión literalmente no dan. Además el elenco juvenil está notoriamente mal elegido. Kit Harrington, que tiene una parte más pequeña, hubiese sido una mejor elección que Ben Barnes, y en cualquier caso ninguno de los dos hubiese dado la talla con el libro donde Tom tiene apenas 12 años. ¿Se imaginan a ustedes a un actor de 33 años interpretando a Harry Potter en su primer año en Hogwarts?
En ese mismo orden de ideas, los gráficos generados por computador, el famoso CGI, que en una película de fantasía medieval resultan INDISPENSABLES, aquí resultan de lo más mediocres, en el mismo nivel de «The Librarians». Es, a fin de cuentas, una película donde prácticamente nada funciona, uno de esos errores que todo aficionado al séptimo arte debe cometer de vez en cuando.
Una película que nunca debió ver la luz de los proyectores de las salas de cine.
P.D. Espero que las cabañuelas no aplique para el cine, porque si es así… nos j*dim*s