Reseñas X (Libros) ^ Cuerpos Secretos de Alonso Cueto.

A decir verdad, esperaba más, mucho más de esta novela. Escrita por el autor peruano Alonso Cueto Cuerpos Secretos cuenta la historia de Renzo, un humilde, pero emprendedor profesor de matemáticas radicado en Lima, que un día cualquiera, saliendo de una de sus múltiples clases particulares conoce a Lourdes Schön, una empresaria de tejidos peruanos, casada con uno de los hombres más poderosos del Perú.

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Orlando Trejo y su esposa Katie McInvale. Fotografía que refleja parte del conflicto del libro Cuerpos Secretos de Alonso Cueto: el conflicto racial en el Perú.

Si bien, la premisa central del libro es casi que Continúa leyendo Reseñas X (Libros) ^ Cuerpos Secretos de Alonso Cueto.

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Reseñas X (Libros) ^ Persuasión de Jane Austen.

Alguna vez escuché decir a alguien que el secreto para escribir una novela exitosa en nuestros tiempos consiste en leer a Jane Austen. Después de todo, autores como J.K. Rowling, Stephenie Meyer y Suzanne Collins han citado a la autora británica como una de sus más grandes influencias. Pero la verdad como nunca había tenido la oportunidad ni la voluntad de leer a Jane Austen, dichas declaraciones siempre me parecieron francamente exageradas.

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Por eso al empezar a leer Persuasión (no quise empezar con los super clásicos de Austen como Orgullo y Prejuicio, o Emma) me empecé a preguntar si pensaría lo mismo al terminar.

Ya para empezar, Persuasión está escrita de una Continúa leyendo Reseñas X (Libros) ^ Persuasión de Jane Austen.

Reseñas X ^ La quinta ola.

Debo admitir que en el momento de comprar la entrada para ver La quinta ola (Título original: The fifth wave) estaba completamente convencido de que me iba a gustar, e incluso si por alguna paranormal y extraña razón no me gustaba, me iba a obligar a mí mismo a que me gustara porque, es decir ¿Chloë Grace Moretz como figura de acción en una película de ciencia ficción, con extraterrestres? ¿Dónde tenía que firmar? Desafortunadamente y pese a todos mis esfuerzos y sugestiones mentales, la película no llegó ni a la quinta parte de mis expectativas.

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A decir verdad, si La quinta ola, tal y como Continúa leyendo Reseñas X ^ La quinta ola.

Sin Siquiera Conocerte.

Camino. Camino acompañado intentando prolongar un momento, la compañía de alguien, la sensación de no estar sólo. Es sólo una cita ¿Cuántas he tenido en el último mes? ¿Tres? ¿Cuatro? ¿Cuántas en el último año? Intento convencerme que quizás sólo esta vez no estoy  arrojando perlas a los cerdos. ¿Hay un futuro? ¿Una probabilidad? ¿Un número racional que encierra las reacciones bioquímicas que mi sistema nervioso necesita para hacerme sentir feliz? ¿Completo? ¿Dichoso? ¿Cuál es ese número racional? ¿Existe? No puedo prolongar más el momento, es hora de la despedida. Un saludo de agradecimiento, una mirada perdida en la desidia, sin rastro de lujuria, me dice que por mucho que intente convencerme de lo contrario, sólo estoy soñando, de nuevo, como todos los días, como siempre. Una parte de mi se quedó en la velocidad de una curva, con los ojos empapados del rocío de la mañana, mirando hacia adelante. Entonces apareciste tú. El azar, la suerte, las posibilidades matemáticas jugando para mi, aún sin saberlo. Estoy cerca a ti, las seis de la tarde, no nos queda de otra que compartir nuestro espacio. Me hablas, criticas el caos, a los seres anónimos que rompen las reglas escritas y sin escribir… estoy de acuerdo contigo, quiero estar en esta conversación. Sigues hablando, detalles, experiencias, trabajo, escucho atento, puedo identificarme contigo, pero sólo presto atención al mensaje explícito, ignoro el mensaje furtivo detrás de tus palabras. ¿Eres así con todos? ¿Compartes así con todos? ¿O es sólo conmigo? Mis incertidumbres aparecen como libélulas en el aire después de llover. Sigues hablando, ríes, yo río contigo, pero es demasiado tarde, tu estación es la siguiente y yo lo sé. Alarmado intento buscar la manera de volverte a ver, la probabilidad matemática, el número racional que nos vuelva a poner en el mismo espacio, al mismo tiempo, sin presiones, ni plazos, ni obligaciones. Busco la manera, la busco, en serio. Las puertas se abren y te tienes que ir, me dices dos frases que yo, perdido en mis pensamientos, no logro escuchar. ¿Qué dijiste? Nada, una tontería nada más y te ves, tal como llegaste, te vas, para siempre, quizás. De nuevo intento convencerme que hice lo correcto, no miro atrás, sigo y sigo adelante, sin detenerme, pensando en la en la coincidencia, en la conveniencia, en mi cobardía, en la oportunidad ahora perdida en el laberinto sin salida del azar. Ni un teléfono, ni una dirección, ni un nombre. Nada. Ya es tarde. ¿Cuántos segundos fueron? Los suficientes para enamorarme de ti, sin siquiera conocerte.

La Primera Cita.

clubcolHay momentos en la vida en los que deseas que algo suceda, algo que por fin te conmueva y motive a salir de la zona de confort en donde te has instalado. Y es curioso darte cuenta que todas esas dudas que un día anidaron en tu alma pueden ser dispersadas con un simple roce de manos y una sonrisa.

Sin embargo, no es fácil tener una primera cita, al menos no una primera cita exitosa. Lo que sucede es que hay demasiados dementes sueltos y, al menos para mi tipo de locura, no es fácil hallar una persona suficientemente compatible como para lograr desactivar los mecanismos de auto sabotaje y otra clase estratagemas que involucran la interacción entre adultos.

Debo confesar que la ansiedad es algo característico en mí durante los instantes previos a ese primer encuentro, me pregunto si nos entenderemos, si funcionará o no lo que muchos han dado en llamar “química” o, en el peor de los casos, la coartada a utilizar para huir en caso de emergencia. Uno de los grandes retos consiste en romper el hielo, en algunas ocasiones la cita terminó y el hielo siguió intacto. Hay que decir que esta vez no ha sido así. El hielo fue destruido en su totalidad a costa de mi impuntualidad. Fueron sólo 7 minutos de retraso y alrededor de 20 escuchando los reclamos y tratando, inútilmente, de alegar en mi defensa. Por fortuna el plan ya había sido decidido en forma anticipada, lo cual evitó una nueva confrontación.

Cuando recién empiezas a conocer a alguien, los expertos siempre aconsejan alejarse de temas políticos y religiosos, sin embargo, haciendo caso omiso de tal recomendación, iniciamos el debate y encontramos serias diferencias de opiniones, pero de momento, quedó claro que no hay pretensiones de cambiar las ideas del otro en materia política.

Es bastante común que mientras transcurre ese primer encuentro ambas personas traten de escudriñarse entre sí física y emocionalmente. Lo importante es no hacerlo evidente y desactivar ese chequeo mental, cuya finalidad secreta es la descalificación sistemática de cualquiera que se acerque al área neurálgica de los sentimientos. Ahora bien, puede que el autocontrol sea bueno y funcione en condiciones normales, pero no debemos permitirnos perder la espontaneidad en su nombre, así que es preciso conservar la calma, a fin de cuentas es sólo una cita.

Hay que reconocer que, en mayor o menor medida, todos estamos atentos a percibir las señales que nos indicarán si le agradamos mucho, poquito o nada –como dicen los que deshojan margaritas-, a nuestro interlocutor. Labor que debemos ejecutar con total naturalidad, sin parecer demasiado desesperados y sin dejar que la conversación sobre la familia, el trabajo y la incesante lluvia en la ciudad caiga en el temido limbo monosilábico.

Con todo lo anterior, se diría que entablar una relación parece más una prueba de agilidad, valor y destreza que un hecho romántico, pero cuando sientes el calor de quien está a tu lado, la suavidad de su piel y esa increíble sonrisa que te hace querer quedarte ahí sentado disfrutando de ese momento único, ahí es cuando entiendes que después de todo sí fue una cita romántica, más aún, cuando un cálido beso te confirma que el interés es mutuo.

Entonces, te das cuenta de que esa primera cita ya terminó, que ambos esperan volverse a ver y que aprendiste una interesante lección:

Hay que sorprender y sorprenderse, muy seguramente eso será lo que más recuerde la otra persona una vez esté bajo las sábanas en la comodidad de su casa.

@Mr_Brownie