Actividad Paranormal: Los Marcados ¿O Los Resucitados?

Debo confesar que me costó trabajo ir a ver Actividad Paranormal: Los Marcados; y es que después de cuatro años y tres películas espantosamente aburridas y patéticas como fueron Actividad Paranormal 2, 3 y 4; la perspectiva de entrar a aburrirme dos horas en una sala de cine, viendo la hora cada cinco minutos, como que no me llamaba mucho la atención. Sin embargo, luego de leer algunas críticas sobre la película y ver que no la estaban aniquilando, como de costumbre, decidí ir a ver a que se debía tan extraño comportamiento.

Debo reconocer que me sorprendió muy gratamente el enfoque que tuvo la cinta. En las versiones anteriores, el argumento era exactamente el mismo: una familia en la que alguien tiene la manía de grabar hasta las idas al baño, se muda a una casa donde cosas muy extrañas empiezan a pasar, al final todos terminan muertos por unas brujas inverosímiles. FIN. Pero en «Los Marcados» parece que Christopher B. Landon aprendió de todos sus errores en las tres cintas anteriores y desarrolló un producto, que si bien no es la octava, ni la novena maravilla del mundo, al menos es entretenido, divertido… y que increíblemente logra asustar al público por ratos, lo que esta franquicia no había podido hacer desde su primera entrega.

Landon decide salirse de sus infiernos suburbanos y sus casas de clase media, para llevarnos a los barrios latinos de Los Ángeles, donde en lugar de seguir a una familia clásica estadounidense, seguimos a un grupo de amigos de origen hispano. La primera parte de la película es refrescante, los protagonistas (Jesse y Hector) pasan haciéndose bromas pesadas entre ellos, mismas que graban con una cámara nueva, regalo a uno de ellos por haberse graduado de la secundaria. Esta parte es divertida y entretenida, con cierto tufillo a Jackass, pero sin perder su propia identidad en el proceso.

Andrew Jacobs y Jorge Diaz, lograron presentar unas actuaciones creíbles, algo muy raro para el género y mucho más para las películas de Actividad Paranormal.

La película pasa de este tono divertido, a un tono más oscuro, donde empezamos a ver algo de la historia que vimos en las anteriores entregas: logra en realidad ponernos en el lugar de sus protagonistas en su parte final, especialmente de Hector, quien es el que sostiene la cámara la mayor parte del tiempo, viendo como su vida sencilla y divertida, se convierte lentamente en un verdadero infierno… con demonios y todo.

Es bastante interesante que hayan aprovechado el trasfondo de la historia (la brujería) para hacer algo mucho más sci-fi al final y darle un giro, sino inesperado, al menos entretenido donde hasta la presencia de Katie Featherston logra ser impactante y no ridícula.

Lo único que lamento es que esta haya sido la quinta entrega de la serie; si hubiese sido la segunda, seguramente esta franquicia hubiese tenido la oportunidad de convertirse no sólo en un éxito de taquilla, sino en un éxito en la crítica. Pero bueno, no se puede llorar sobre la leche derramada y por ahora sólo resta esperar el próximo año Actividad Paranormal 5, que espero no vuelva al mismo argumento repetido en las primeras cuatro entregas de la serie.

Calificación: 4.00/5.00

PD: Los dejo con un trailer y una entrevista (en inglés)a los protagonistas.

¿Cómo terminará American Horror Story: Coven? Estas son mis apuestas.

¿Cómo crees que terminará? Yo me hice una idea.

Si hay una serie de televisión que merece ser llamada «impredecible», esa es American Horror Story. En 2011 intenté adivinar como terminaría la primera temporada de la serie y no me acerqué ni en lo más mínimo, definitivamente Ryan Falchuk (de Ryan Murphy y Brad Falchuk, dah?) tiene un don para sorprender en sus series, excepto cuando pasan de la tercera temporada, cuando se convierten en versiones patéticas de sí mismas como Nip/Tuck o Glee. Si la tendencia sigue, esta será la última temporada de American Horror Story que valga la pena ver y por eso no quiero dejar pasar la oportunidad para intentar adivinar como sería el final de temporada en esta ocasión. No vaya a ser que la próxima vaya a ser igual de enredada que Asylum (El cielo nos libre). ¿Cómo creo que será el capítulo final? Estas son mis apuestas. (Vale decir que me voy a basar en la synopsis de FX y en el video promocional, tampoco soy tan tonto).

A mitad de la noche, Myrtle está terminando de arreglar la mansión para las pruebas que Queenie, Misty, Zoe y Madison deberán pasar para encontrar la próxima suprema. Cordelia se esconde a lo lejos y Myrtle le pregunta por qué se esconde. Cordelia le dice que no puede dormir, después de todo su madre ha muerto por su culpa. Myrtle intenta decirle que es natural que se sienta mal, pero que debe superar pronto la muerte de Fiona y ser fuerte por el bienestar del Coven. Cordelia le dice que en realidad no se siente mal, sino que el momento en que vio como había muerto había sido el más feliz de toda su vida y que para deshacerse por completo su memorio, borró para siempre el fantasma de Spalding de la casa, por lo que en aquel momento debía estar en su propio infierno.

En su versión del infierno, Spalding está para siempre cavando tumbas para una interminable montaña de cadáveres, con Papa Legba viendo sonriente.

Al amanecer, la primera que baja es Madison, quien dice no recordar haberse levantado tan temprano nunca, pero que ser la próxima Suprema es el papel más glorioso que tendrá jamás y que no permitirá que nadie se lo arrebate. Justo en el momento en que Zoe baja junto con Kyle y le informa que no permitirá que Madison dañe a nadie para probar que ella es la Suprema y ejerce presión sobre ella presionando sobre sus motivos para serlo, preguntándole si la violación en grupo que había sufrido la había afectado tanto porque no era la primera vez. Madison se sorprende al ver que Zoe conoce su historia, fue violada a muy corta edad, cuando audicionaba por una película. Zoe sigue presionando a Madison para que revele el nombre del violador, justo en el momento en que Queenie baja y confirma lo dicho por Zoe: El padre de Madison abusó de ella, no sólo una, sino repetidas veces. Madison está a punto de atacar, en el momento en que Misty baja con el chal que Stevie Nicks le regaló bailando y saltando, preguntando a que horas son las pruebas.

Luego de un breve desayuno, donde Zoe toma la iniciativa para hacer el brindis, con toda la casa cerrada, Cordelia les informa que las pruebas iniciarán. Madison pide ser la primera en intentarlo y empieza con mostrar la primera de las Siete Maravillas: Concilium forzando a Kyle a besarla en frente de Zoe, sólo para que Kyle la rechace por última vez y decida regresar a Zoe, diciéndole que lo único que lo ha mantenido con vida era la esperanza de revivir el momento en la fiesta. Madison enloquece y utiliza su segunda maravilla: Pyrokinesis, en la cuál Kyle para proteger a Zoe es quemado vivo. Madison lograr utilizar su tercera maravilla, Transmutation para evitar que las demás brujas logren detener el asesinato a tiempo.

Zoe está devastada al ver que Kyle no puede ser revivido y utiliza su primera maravilla: Telekinesis, para atacar a Madison con cuchillos, Madison intenta defenderse, pero se siente realmente debilitada, Zoe le recuerda que su segunda maravilla: Vitalum Vitalis no sólo le da el poder de dar vida, sino también de dar muerte. Cordelia intenta convencer a Queenie y Misty que hagan algo, al darse cuenta que el poder de Zoe no sólo está debilitando a Madison, sino a todas ellas. Zoe levanta a Madison del piso y la vida empieza a abandonarla lentamente, hasta que su cortada en la garganta se empieza a abrir nuevamente, acabando con ella. 

Zoe está completamente fuera de control, Queenie y Misty están muriendo en medio del torbellino creado por ella y en un último esfuerzo logran arrojarla contra la pared, empalandola en el acto. Zoe instintivamente  ataca a Queenie con un cuchillo que se inserta en su boca y provoca un incendio que termina con la vida de Misty, justo al lado del piano.

Cordelia no lo puede creer, su visión se ha cumplido y todas sus chicas ahora yacen muertas… se arroja al piso a llorar, justo para encontrar a Myrtle tras de ella, diciéndole que todo esto ha sido provocado por su debilidad. Myrtle tiene un arma en la mano, le dice a Cordelia que su muerte será rápida y no sufrirá a diferencia  de sus chicas que murieron en agonía. Myrtle dispara asesinando a Cordelia al instante. Myrtle entonces le quita el collar a Cordelia y descubre que ese horrible cabello rojo le sirvió para algo, revelando que en realidad es Fiona. 

Fiona revela que utilizó lo último de sus poderes para cambiar a Myrtle por ella, por lo que la mujer que el Hombre del Hacha asesinó fue en realidad Myrtle. Fiona está a punto de marcharse cuando Cordelia se levanta, la bala sale de su cabeza, manifestando su primera maravilla: Vitalum Vitalis. Con su segunda maravilla, Concilium, Cordelia inmoviliza a Fiona con su tercera, Telekinesis  la amarra a una silla, le informa que siempre pudo ver a través de sus mentiras, desde que pudo leer claramente su mente como lo estaba haciendo en ese momento, con su cuarta maravilla: Divination.  Cordelia le dice que decidió sacrificar a Myrtle por el grupo, a sabiendas que era la única manera de evitar la extinción de la generación. Cordelia inicia un fuego alrededor de Fiona manifestando que debe morir sufriendo, pero le dará la oportunidad de unas últimas palabras. Fiona le dice que no tiene defensa alguna, pero que su destrucción le costó muy caro al grupo, pero le alegra que por fin haya hecho lo que era necesario provocando la muerte a ese grupo de niñas estúpidas. Cordelia la corrige y con su sexta maravilla: Vitalum Vitalis regresa a la vida a todas las chicas, quienes reconocen que ninguna era la próxima suprema: Cordelia lo es. Cordelia las corrige y les dice que aún hay una maravilla que no ha desarrollado.

Varios días después las chicas deciden reconstruir los daños en la mansión y logran trabajar juntas,  la mayoría utiliza sus habilidades, pero estas se han debilitado. Madison decide ayudar a Zoe a controlar su nefasta habilidad, para que quizás esta vez si pueda encontrar el amor sin asesinarlo, nunca serán amigas por lo de Kyle, pero al menos no intentarán asesinarse de nuevo, son brujas después de todo. Queenie habla por última vez con Cordelia y decide restaurar la Casa del Voodoo, estableciendo que nunca serán enemigas, sino aliadas. Cordelia ve a Queenie partir, Misty se ofrece a curarle su visión, pero Cordelia dice que sólo hay una cosa en el mundo que desea ver y lo hace con su séptima maravilla.

Una Cordelia con visión perfecta entra en una habitación de hospital donde una Fiona decadente, calva y anciana se haya en una cama completamente sucia y devastada. Cordelia le hace saber que el grupo de brujas está iniciando una nueva era y que de allí en adelante la volvería a ver, sólo para ver en que se podría convertir si es una mala Suprema. Cordelia se va mientras, el Hombre del Hacha entra para limpiar el excremento de Fiona, mientras Papa Legba sonríe maléficamente. FIN.

¿Qué tal? ¿Y ustedes como creen que va a terminar? Espero sus comentarios.

Mi Corta Travesía Por Venezuela (Parte 1).

maracaibo maicao
Foto de Nelson Izquierdo (Neddy).

El volumen de mi equipaje lo decía todo. Un morral y un tubo portaplanos negro, demasiado grande para su contenido indicaban que definitivamente no me iba a quedar mucho tiempo del otro lado de la frontera. Había tenido que arreglar todo a las volandas. Rodrigo, el compañero de trabajo que me guiaría hasta mi destino final en Venezuela había decidido adelantar su viaje 24 horas, así que faltando 2 horas para la salida del bus me tocó organizar todo a las carreras. Metí en el morral los 3 cambios de ropa que podía necesitar, los documentos pequeños en una carpeta de trabajo, y los grandes en el enorme tubo plástico, demasiado grande para su labor.

Llegué al terminal de transportes donde Rodrigo y su esposa me esperaban. A diferencia de mi escueto equipaje, el de ellos era impresionante. Además de los bolsos de mano, llevaban maletas, cajas y sacos, perfectamente cerrados y amarrados y listos para la travesía. La esposa de Rodrigo estaba muy entusiasmada y apenas me senté a su lado, temeroso y excitado por la perspectiva del viaje, empezó a recitarme la larga lista de recomendaciones para el viajero colombiano promedio al vecino país: que si llevaba el pasaporte, que los sellos, que los carros, que el cambio, que si la mercancía… en fin un cúmulo de consejos prácticas que ella había tardado más en decir, que yo en olvidarlos.

Subí al bus con mi reducido equipaje y conseguí un puesto los suficientemente cerca para ver a Rodrigo y a su esposa, pero lo suficientemente lejos como para no tener que alargar las convenciones sociales de las conversaciones entre conocidos, y echarme de una buena vez a dormir. Para ser un viaje nocturno, dormí bastante bien, un sueño apenas interrumpido por las pausas esporádicas en los peajes y los terminales de transporte de todas las capitales de la Costa Caribe Colombiana, que se levantan en el camino entre Sincelejo y Maicao. Pero luego de salir de Riohacha, no pude volver a dormir.

Era aún de madrugada, y el sol estaba aún lejos de salir, pero el sólo hecho de ver que el verde intenso que acostumbro a ver por la ventana, había desaparecido, dando paso a un marrón rojizo, interrumpido apenas por un puñado de plantas espinosas me hizo poner los pies en la tierra: estaba a punto de salir de Colombia por segunda vez y no había vuelta atrás.

El terminal de Transportes de Maicao es igual de caótico y desordenado que el resto de terminales que he visto en Colombia, pero ya desde allí se podía percibir la frontera, tangible y concreta, desde los acentos extraños, pasando por los gritos de los mercaderes de divisas, hasta el de los chóferes que prometían ponerte en Venezuela a un módico precio.  Estaba tan fascinado viendo el espectáculo alienígena, que apenas si pude recordar que había dejado mi tubo portaplanos en el bus y apenas si pude recuperarlo.

Lo primero que me indicó Rodrigo era la manera de cambiar el dinero. Me dijo que preguntara en varios lugares, para hacerse una idea del precio estándar y luego de allí pedir rebaja. Conseguimos un buen precio, o por lo menos lo que yo consideré que era un buen precio, 35 pesos por Bolívar Fuerte, por lo que el millón de pesos que llevé se transformó en 30.000 Bolívares o como me dijo Rodrigo «30 Millones de Bolos«. Como la máxima denominación del Bolívar es el billete de 100, el volumen del dinero era impresionante y más cuando la palabra «millones» aparecía de un momento a otro.

No salimos de inmediato a Venezuela. Esperamos en el terminal a que llegaran los familiares de Rodrigo en Venezuela, quienes le traían su pasaporte. Me explicaron que Rodrigo había dejado su pasaporte en Venezuela para que en inmigración no hubiese rastro de su salida del país, lo que para efectos legales quería decir que él y su esposa llevaban más de dos años viviendo en Venezuela y de esa manera acceder a la ciudadanía venezolana, que era uno de los propósitos de su viaje. No fue difícil imaginar por qué tenían tantas ganas de ser venezolanos, en el viaje hasta «La Raya» (como conocen a la linea fronteriza) me contaron que el gobierno está regalando viviendas; y un patrimonio, así sea en el ojo del torbellino de la inestabilidad como es Venezuela es peor que nada. Y pues, también, aún con todos los problemas que hay allí, los venezolanos puede viajar a casi todo el mundo sin necesidad de visa, no como nosotros aquí en Colombia.

Por cuenta del cierre de casi una semana por las elecciones regionales, hubo que hacer una fila monstruosa para cruzar hasta el otro lado. Ya estaba en Venezuela, en un carro que compartía con tres señoras, una de ellas prima hermana de Rodrigo que tenía casi 50 años de residir en el hermano país. Pero antes de seguir tenía que sellar, es decir registrar mi salida de Colombia y mi entrada a Venezuela. Para agilizar los trámites, le entregue al chófer el equivalente a $40.000 colombianos, error de novato, cuando el precio real, como supe después, es el equivalente apenas a $10.000. El conductor regresó con mi pasaporte sellado en ambos servicios, por lo que no tuve ni que bajarme del carro.

A pocos kilómetros de «La Raya», Rodrigo y su esposa decidieron comer algo, por lo que el carro en el que yo iba, también se detuvo en un negocio donde el chivo y la Coca Cola estaban a la orden del día. Fue allí donde entendí un poco más de la índole de la gente del otro lado de la frontera. A pesar de que sólo conocía a la prima de Rodrigo, las otras dos señoras me trataron como un viejo amigo, compartiendo su comida conmigo y siempre tratando de darme consejos para que mi estadía en SU país fuera de mi agrado.

Foto de Jorge Amin.
Foto de Jorge Amin.

Luego empezó el viaje hasta Maracaibo, un camino que definitivamente me mostró que ya no estaba en la comodidad de mi país. Para empezar la carretera carecía de las clásicas lineas amarillas y blancas, de hecho no había nada que señalara si era peligroso adelantar o si era mejor quedarse quieto. NADA. No había señalización, ni marcas de velocidad máxima, ni kilómetros faltantes, ni tacos reflectantes, nada. Y para colmo de males, el carro en el que yo iba tenía un serio problema con las luces; sumado eso al hecho que el tráfico estaba pesadísimo por la apertura de la frontera, me hizo comprender que la cara de la prima de Rodrigo no era de fastidio sino de ira.

Las señoras hablaban de puntos de referencia, que por supuesto yo no entendía, que el puente, que el río, que San no se qué, que Villa no se que otra cosa… y yo viendo por la ventana sin distinguir nada más que las luces de las viviendas en la oscuridad de la noche. Llegamos a Maracaibo a eso de las 8 de la noche y la prima de Rodrigo me llevó hasta su casa, donde ya estaban Rodrigo, su esposa, la hija de su prima y su esposo, quienes habían salido en su carro a la misma hora que nosotros. Les agradecí por todo, pero les pedí que me dejaran en un hotel, estaba molido por el viaje y necesitaba descansar. Aún tenía mucho que hacer en Venezuela al día siguiente.

Google celebra el 156° Aniversario Del Nacimiento De Tomás Carrasaquilla.

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Estaba yo en séptimo, o quizás en octavo grado, cuando llegó el momento de enfrentarme con Tomás Carrasquila, A La Diestra de Dios Padre, leyendo e imaginando como un campesino humilde de Antioquia terminaba, en el mismo trono del Señor Todopoderoso.

A diferencia del estilo tan ajustado al diccionario de Gabriel Garcia Marquez, Carrasquilla con ese lenguaje antioqueño que quizás no lo dejó explorar las mieles de las audiencias internacionales, sino solamente de los nacionales, creo un nuevo estilo, fresco y novedoso, pero sobre todo popular. Oh Tomás, cuanto te debemos aquellos que creemos en en la lengua vernácula de nuestra Colombia bella, de nuestros mares, de nuestras creencias, de nuestras montañas, de nuestros valles.

Al menos en este momento te recordamos, y esperamos que estés igual que tu personaje, allí en el trono de Dios, justo a su diestra desde donde espero que nos mires a los colombianos y finalmente encontremos la justicia y la tranquilidad.

PD: Perdóname, Tomás Carrasquilla, pero estoy borracho y no te pude dedicar más palabras… Feliz Noche.

Carta A Mi Futuro Hijo.

Querido y Futuro Hijo:

No sé desde hace cuanto he soñado contigo, pensando en los nombres que te quedarían bien con mi apellido, en los planes que tendría que dejar atrás para dedicarte tiempo, en la manera de sacarte del mundo de las ideas y traerte a explorar este mundo que tan raro te podría parecer al inicio; pero a pesar de mis deseos de tenerte a mi lado y conocerte, debo decirte que he decido posponer indefinidamente tu llegada, al menos mientras yo, tu papá, esté sembrado en este loco rincón del mundo donde lo inverosímil se vuelve real con una velocidad pasmosa.

No quiero traerte a un lugar donde haya gente que piense que tu vida, mientras estés en el vientre de tu madre, es desechable y valga menos que la de un gato, un perro o un toro.

No quiero traerte a un lugar donde no pueda educarte y corregirte, formarte como una persona de bien, sin que el Bienestar Familiar me acuse de maltrato infantil.

No quiero traerte a un lugar donde por culpa de un montón de psicólogos baratos, crezcas sin saber que existen límites y consecuencias para tus actos.

No quiero traerte a un lugar donde para que te instruyas tenga que recluirte en un colegio donde a todo el mundo lo promueven de grado, porque al gobierno no le conviene que nadie pierda el año.

No quiero traerte a un lugar donde sólo haya dos opciones para tu formación académica: un colegio privado rodeado de pequeños sociópatas (de la calaña de los que mataron a Colmenares), o un colegio público donde tengas que compartir tu espacio vital con media centena de desconocidos (la mayoría no deseados) perfectamente capaces de todo en un salón de 4m x 5m.

No quiero traerte a un lugar donde todo está puesto y diseñado para que creas que tu felicidad está amarrada a la cantidad de cosas que poseas, donde la mejor opción para divertirte sea un espantoso centro de diversiones enclavado en un centro comercial.

No quiero traerte a un lugar donde no puedas encender el televisor sin quedar obsesionado con el sexo para toda la vida.

No quiero traerte a un lugar donde, cuando crezcas, importe más el número de fotos que te tomes en el espejo de un gimnasio, que el número de libros que leas, donde te valoren más por tu cuerpo, que por tu coeficiente intelectual.

No quiere traerte a un lugar donde la educación superior se ha vuelto un chiste y dónde todo el mundo recibe un título profesional, sin siquiera haber cogido un libro durante toda la carrera.

No quiero traerte a un lugar donde para conseguir y conservar un empleo, tengas que bajar la cabeza ante nadie y mucho menos tener que vender tu conciencia; donde lo que vale es la rosca y no el mérito.

Pero sobre todo, no quiero traerte a un lugar donde aquellos que matan, roban, secuestran y estafan, estén por encima de la gente de bien, donde te juzguen por pedir justicia, donde la paz es sinónimo de amnesia y dónde la escoria humana recibe rebaja de penas, luego de cometer las peores monstruosidades.

No, hijo, este no es el lugar donde te quiero traer, no es el lugar que tú te mereces. Espero que quizás, algún día, si es que las cosas mejoran aquí, o si decido finalmente buscar nuevos rumbos, pueda traerte de nuevo a mis planes, pero por ahora es mejor que te quedes allá, en el mundo de las ideas, dónde al menos estarás seguro por un buen tiempo.