Canción Obstinada: Dícese de aquella canción que una vez entra en tu cerebro, se repite, se repite y se repite, hasta que queda sabiendo a cacho. (Para el sumario, no sé a que sabe el cacho).
Que mejor manera de recordar el año que está a punto de llegar a su final, que esas canciones obstinadas que duraron en tu cabeza por días, semanas y hasta meses, cada una evocando un momento, una ocasión, una fecha específica. La siguiente lista trata de especificar mis canciones obstinadas de este año, tratando de ubicar cada una en un mes calendario, aunque no sin cierto margen de error.
No habrá necesidad de explicar cada una de ellas, porque si algo tiene la música es su inmensa de capacidad de explicarse a ella misma.
Una película colombiana que es fiel al género que promete, una comedia para reírse de principio a fin, con muy buenas actuaciones, una excelente dirección, una banda sonora acorde y sobre todo, la proporción correcta entre todos sus elementos que hace, que por primera vez, ilumine una luz de esperanza para el cine de comedia en nuestro país.
En lo referente al cine colombiano, sobre todo a los bodrios que suelen salir por la época de fin de año comoMamá, Tómate la Sopa, El Paseo 2, Muertos de Susto, o Mi Gente Linda, Mi Gente Bella, siempre hay muy poco que esperar, pero al igual que todos los años, al igual que la cena navideña, y el «faltan cinco pa’ las doce» el 31, ir a ver la película colombiana de navidad se ha convertido en casi una tradición, inflada por supuesto, porque es siempre la única película de la quedan asientos disponibles cuando uno se acerca a la taquilla. Pero a diferencia de lo que ha sucedido en los últimos lustros, desde que a Dago García se le ocurrió que era una buenísima idea lanzar películas colombianas en esta fecha, que en realidad sale un buen producto, de buena calidad cinematográfica, incluso mejor que su intento del año pasado, El Paseo 3, que no estuvo tan mal después de todo.
De las películas de Dago García podemos decir cualquier cosa, que es un director mediocre, que no sabe distribuir el drama en sus películas, que no acaba de entender el melodrama… y una larga serie de etcéteras que bien son del dominio público, lo único que no podemos decir de él es que no intenta entregar un mensaje en cada una de sus cintas. Y quizás es en la forma de entregar ese mensaje donde ha tenido la falla en sus anteriores trabajos.
En «Uno al año no hace daño» el mensaje es claro y está dirigido a reflexionar sobre el uso del licor. Pero a diferencia de otras películas colombianas del mismo tipo, uno no siente que sale regañado al final de la función, porque precisamente para dar ese mensaje, el argumento hace uso de todo tipo de situaciones de comedia que harán reír hasta el más amargado, que entró a la película porque no pudo conseguir entradas para Big Hero 6.
«Uno al año no hace daño» cuenta la historia del barrio Las Delicias, un barrio estrato 2/3 en Bogotá, vistos a través del lente de Marcos (Manuel Sarmiento), quien realiza un documental sobre el trago, haciendo un seguimiento a los vecinos del barrio. Es allí donde conoce a don Álvaro (Waldo Urrego) y a su esposa Pilar (Aida Morales), así como auna serie de personajes que demostrarán que el trago, mal tomado y mal adquirido, puede desatar las situaciones más vergonzosas y peligrosa a las que alguien se pueda enfrentar.
Se destaca, y por amplio margen Aida Morales, que casi, casi tiene todo el peso de la película en sus hombros y lo mejor es que no le queda grande, es sin duda una de las mejores actrices con las que cuenta nuestro país hoy en día. Cabe destacar también a Katherine Porto, a quien no veíamos desde los tiempos de Hasta Que La Plata Nos Separe (o bueno, al menos yo no la veía) quien logra también una dualidad interesante entre mujer recatada y símbolo sexual. ¡Y qué símbolo!
Hay que destacar también la excelente dirección, con tomas profesionales, que demuestran que ha habido estudio por parte del director (Juan Camilo Pinzón), haciendo uso de todas las posibilidades que la cámara ofrece y no únicamente a las que había estado acostumbrado haciendo telenovelas para Caracol. Los diálogos son divertidos, con el tinte de reflexión al punto, y con escenas que sin duda generarán recordación en el público (atentos a la bandera de Estados Unidos). A los que digan que con eso se ridiculiza la clase trabajadora en Colombia, pues… la película no muestra nada que no sea cierto, así somos, y es mejor reírnos de eso, que echarnos a morir. Así de simple.
Me imagino que el director y los guionistas estuvieron poderosamente tentados a incluir una escena súper dramática al final de la cinta, para demostrar visualmente el peor escenario cuando se toma licor, pero afortunadamente decidieron seguir fieles al género de la cinta y hacer algo mucho más ligero, que es al fin y al cabo lo que el público busca en una cinta de fin de año y que no desdibuja el mensaje que se quiere enviar.
Una excelente opción para finalizar el año.
Calificación: 4.45/5.00
P.D. Esta es mi última Reseña X del año y probablemente mi última nota para este 2014, por lo que sólo me queda desear a todo el que la lea, un Feliz Año Nuevo 2015, donde espero seguir escribiendo hasta donde la voluntad, los dedos y la vista me lo permitan. ¡Feliz Año!
Un relato que combina magistralmente el estilo de realismo mágico presente en las obras clásicas de Gabriel García Márquez, con los crueles e impensables hechos de la realidad colombiana en el penúltimo lustro del Siglo XX, Noticia de un Secuestro le proporciona al lector un viaje en primera fila por el tejido mismo de la sociedad colombiana, desde las inalcanzables esferas de la élite y el poder en Bogotá, hasta la miseria como causa principal de la violencia en el país. Una obra de metaficción recomendada para todos aquellos que queremos conocer la historia del país desde un punto de vista objetivo y ameno.
Noticia de un Secuestro es el recuento, muy al estilo de Gabo, de los hechos que condujeron a la entrega del gran capo colombiano Pablo Escobar Gaviria, en uno de los momentos más críticos en la historia de Colombia. Pablo Escobar, bajo la fachada de «Los Extraditables» ha secuestrado a varias figuras de la más rancia élite nacional con el fin de presionar al gobierno y a la recién elegida Asamblea Nacional Constituyente a eliminar la extradición y proponer condiciones favorables a los narcotraficantes en busca de seguridad y tranquilidad luego de décadas de crímenes atroces.
Pero la historia tiene a Escobar y sus motivaciones es sólo el marco de referencia para contar la historia de los secuestrados; en primer lugar de Maruja Pachón de Villamizar (madre de Juana Uribe, escritora y guionista de TV, de Nicolás Uribe, compositor de cine y TV y de Andrés Villamizar, hasta el día de ayer director de la Unidad Nacional de Protección), de su cuñada Beatriz Villamizar, de Francisco Santos, de Diana Turbay, Azucena Liévano, Richard Becerra, Juan Vitta, Orlando Acevedo y Hero Buss, con un énfasis evidente primero en Maruja y luego en Pachito Santos.
Los detalles de estos múltiples secuestros y el destino final de muchos de los personajes son del dominio público (a menos que usted sea de la horda post-adolescente pro-izquierdista que desconoce la historia del país antes del gobierno de Uribe) así que no cabe el cuento de que se le va a dañar el libro por lo detalles que se puedan dar en esta reseña.
A través de poco más de 300 páginas divididas en 11 capítulos y 1 epílogo, Gabriel García Márquez escribe un relato lo suficientemente ameno para mantener al lector enganchado y lo suficientemente serio como para no trivializar una situación tan terrible y trágica que aún resuena como un eco en la actualidad nacional. El estilo de este relato es muy parecido al de Crónica de Una Muerte Anunciada, al menos en la forma como aborda un hecho real, jugando con la cronología, la temática, la superstición, la religión y, en este caso, la política y el poder.
Acostumbrado a leer a Gabo desde los nueve años, aproximadamente la misma época en que se empezó a escribir este libro, es sumamente interesante verlo narrando hechos reales, por lo cual estoy de acuerdo con Juan Gossain (?) en que el periodismo perdió un gran nombre cuando Gabito decidió saltar de lleno al mundo de las letras. Su visión del país, sin tomar partido, analizando las causas de los problemas y permitiendo al lector entrar al mundo de la cruda real nacional, sin sensacionalismo, como un buen padre le explica el mundo a sus hijos, es algo que definitivamente no existe en este país, lleno de payasos que bailan al son de la plata como Luis Carlos Vélez, Vicky Dávila y Natalia Springer.
También es sumamente interesante ver a personajes de la realidad nacional como personajes de una novela, así sea de realidad y no de ficción, es así como quisiera creer que Cesar Gaviria es el político de piedra que describe Gabo y no el politiquero cínico que le lame los pies a Juan Manuel Santos para que le den un puestico a él y a sus hijos. Así mismo a Francisco Santos, quizás la figura más subestimada en la política colombiana, por cuenta de su actitud peculiar, que Gabo describe como un hombre con ideales y objetividad, capaz de poner a un lado el lastre de la orientación política para ver las cosas como son. Pero a lo largo del libro, también es evidente que Colombia es un país dominado por la misma élite reciclada desde los tiempos de la Reconquista Española.
Es así como vemos que los hijos de los personajes de esta novela de hace 20 años, son los mismas que están ahora apoderándose de cuanto puesto está disponible en el juego de poderes en el país, empezando, por supuesto, con los hijos de Cesar Gaviria, siguiendo con los de las hermanitas Pachón (Maruja y Gloria) y hasta con el de la difunta Diana Turbay.
Es en esta obra, que Gabo, sin querer, da una serie de guías y consejos a través de su opinión de la negociación con los narcoterroristas del Cartel de Medellín, que son perfectamente aplicables a la actual negociación con la FARC. Estas apreciaciones salen desde la naturaleza misma de la miseria como origen de la violencia, pero así mismo como la terquedad y necedad del monstruo del narcoterrorismo cuando está en el poder y el cinismo con el que se atreven a poner a la ley y a la sociedad contra la pared con las excusas más absurdas. Es leyendo este relato como me doy cuenta de que casi todas las acciones del gobierno actual están contaminadas por las exigencias y el chantaje que hacen las FARC desde La Habana, para lograr una rendición bajo términos absurdos.
Pero así como Gabo habla sin pelos en la lengua de los peligros del narcoterrorismo, también hace constar que los miembros de sus base son seres humanos empujados por las circunstancias, y que los monstruos son los que están arriba y que ya han perdido por completo el sentido del bien y el mal.
Es en resumen, una novela que demuestra con un estilo de escritura ameno, la cara buena y la cara espantosa de este loco país en el que vivimos.
Libro 11/12 para 2014.
PD: Aprovecharé este post para repasar que libros de lo obra de Gabo me faltan por leer, y digo leer de verdad, no ese ejercicio absurdo que se hace en el colegio, bajo la presión de un tipo que no debe haber leído dos libros completos en su vida.
Portada de la edición en inglés.
Ojos de Perro Azul (Cuentos): SÍ
Los Funerales de la Mamá Grande (Cuentos): SÍ
La Increíble y Triste Historia de la Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada: SÍ
La caída mundial de los precios del petróleo, además de tener al borde de la locura a los regímenes cuasi-dictatoriales de Venezuela, Rusia e Irán, y por ahí derecho también al de Cuba, reveló en Colombia una realidad que el «señor» presidente de Colombia se dedicó o ocultar durante cuatro años, al menos para aquellos que se echaron tierra en los ojos para no ver: el país se encuentra al borde de una crisis fiscal sin precedentes.
Y no estamos hablando sólo del gigantesco hueco fiscal reportado oficialmente que se eleva a 12,5 billones de pesos, pero que según Eduardo Sarmiento podría ascender a 17 billones, sino el incremento escandaloso de la deuda externa colombiana que a finales del gobierno de Uribe terminó aproximadamente en 60 mil millones de dólares (Fuente: Banco Mundial) y que en cuatro años Santos ha elevado hasta casi los 100 mil millones de dólares. (Fuente: Banco Mundial).
Pero vamos a poner las cosas en contexto. Imagínese que usted se gana un salario neto de 6 410 000 pesos al mes, pero sus gastos mensuales equivalen a 6 595 000 pesos, evidentemente hay un problema porque está gastando más de lo que gana ¿Qué haría usted en ese momento? ¿Pedir plata prestada?, pero resulta pasa y acontece que usted tiene una deuda de 2 000 000 pesos y el banco no le presta más si le muestra evidencias de que no va a gastar más de lo que gana, para garantizar el pago. Pero apenas el banco hace una inspección se da cuenta que compró a crédito un carro nuevo, puso al niño en un colegio privado y le paga el trago a su hermano alcohólico. ¿Cree usted que el banco le va a prestar?
Pues en esa misma situación estamos en Colombia. En las cuatro años del gobierno de Santos, el gasto público se ha disparado a niveles dramáticos y no precisamente en rubros indiscutiblemente necesarios como la salud, la educación y la seguridad, sino en regalar la plata del estado para apagar temporalmente los paros de todos los sectores, feriar subsidios y regalar casas, para aceitar la maquinaria corrupta y clientelista de las regiones, de la que se sirvió para reelegirse y en crear una política de reparación de víctimas completamente desbordada, que culpa al Estado hasta de la Conquista Española. ¿Y cuál es la magnífica solución de Juan Manuel Santos para solventar el hueco fiscal que se incrementa con cada dólar que baja el barril de petróleo y que no puede tapar pidiendo plata prestada? Pues precisamente lo que en más de una ocasión prometió que no haría, subir los impuestos.
Pero para los que ya andan saltando de la alegría creyendo que la reforma tributaria «es sólo para los ricos», deberían escuchar las palabras del Ministerio de Hacienda y la DIAN, que manifiestan que el objetivo es «aumentar la base tributaria», es decir pedir más impuestos a más gente por más cosas… O sea, además del IVA, la sobretasa a la gasolina, el cuatro por mil, los parafiscales (sin contar el impuesto predial para los que tienen vivienda, o el de industria y comercio para los que se atreven a tener un negocio) el gobierno pretende que los ciudadanos de a pie paguemos las consecuencias de su política de estar regalando la plata a diestra y siniestra, con plata contante y sonante que tengamos que pagarle a la DIAN.
Pero no todo está perdido. Ya que hay TANTOS ciudadanos tan comprometidos con el proyecto santista, con su «paz» y con su política de reparación a las víctimas y de casas gratis ¿Por qué no le donan uno o dos meses de su sueldo al presidente para que pueda tapar el gigantesco hueco que le ha dejado al país? Sería apenas lo lógico, luego de que le hicieran campaña, votaran por él y celebraran su victoria. Sería apenas lo lógico.
Si les gusta tanto ¿Por qué no le donan un mes de su sueldo?
Luego de cuatro semanas en las que literalmente se vieron afectados mi apetito, mi sueño, mi salud, mis relaciones interpersonales, familiares y laborales, terminando con un nivel de estrés tan alto que hasta hubo días en los que literalmente no podía pararme de la cama, finalmente pude terminar con el reto del Mes Nacional de la Escritura de Novelas (NaNoWriMo), que al igual que todos los años desde 1999, consiste en escribir una novela de al menos 50.000 palabras entre el 1 y el 30 de Noviembre.
Esta es la segunda ocasión en la que participo, luego que en 2011 escribiera mi primera novela, titulada «El Mototaxi»(disponible en Amazony en Google Books), una historia que revisité y expandí en el año 2012. Había escrito «El Mototaxi» como una manera de aproximarme a un trabajo de ficción que se desarrollara en mi departamento y en mi ciudad, Sincelejo, desde una perspectiva moderna. El año pasado, en 2013, me dediqué a escribir mi segunda obra de ficción titulada «El Penúltimo Espejismo»a diferencia de «El Mototaxi», que fue un experimento relativamente sencillo, El Penúltimo Espejismo fue un trabajo mucho más complicado a nivel de escritura, porque contenía un trasfondo mucho más oscuro, aunque iniciara precisamente como una ficción tipo adolescente, luego se desenvuelve en una historia mucho más densa, que era imposible de escribir en 30 días.
Para este año había decidido que escribiría una novela para NaNoWriMo, sin embargo no estaba seguro de cuál historia debía escribir, por eso el 12 de Octubre, en este mismo blog lancé una encuesta con seis muestras de las seis historias potenciales que escribiría en Noviembre. De lo que estaba seguro era de que quería explorar los géneros. La primera historia era una historia de suspenso; la segunda de acción y romance; la tercera de romance puro; la cuarta de ciencia ficción, la quinta de Fantasía Medieval y la sexta de Fantasía Moderna.
Los resultados de la encuesta fueron los siguientes:
Un empate entre la historia 1 y 5, seguido de cerca por la historia 3, que sumado a las respuestas individuales que me dieron vía facebook y whatsapp, declararon como ganadora a la historia número 1, misma que titulé luego «La Fortaleza Rota».
La Fortaleza Rota (Borrador disponible en este link) es una obra, que al igual que las otras, venía pensando desde hacía mucho tiempo, es interesante ver como cuando inicialmente pienso en las obras son mucho más «rosas» y melodramáticas y en palabras terminan siendo bastante oscuras. Basé la historia en dos tipos de historias, las historias de asesinatos sin resolver, que por lo general se ven en el cine y la televisión estadounidense, y un poco en los melodramas de la televisión latinoamericana, aunque casi sin querer terminé incluyendo una historia completamente local, que se desarrolla en La Mojana colombiana.
La novela aún no está terminada, pero ya he cumplido con las 50.000 palabras iniciales, estoy precisamente trabajando en los últimos capítulos, quizás los más difíciles, pero al menos ahora no tengo el limitante del tiempo para lograrlo. No sobra agradecer a todos los que me ayudaron durante este mes con su apoyo incondicional, su ánimo y sus palabras a alcanzar esta meta, que si bien no fue la de escribir una serie de 12 cuentos, compensa de sobra el objetivo literario que me planteé para este año.
Espero que el próximo año, no sólo yo, sino muchos de ustedes se animen a escribir una novela. Es mucho más de lo que otros pudieran decir.