Ensayos Electorales (Parte 4): La Economía Colombiana y Las Elecciones.

Traducción Libre del Artículo «In Colombia’s Election, It’s The Economy (Not FARC), Stupid» escrito por Kevin Lees y publicado en Suffragio.org

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia ha sido etiquetada como una decisión trascendental entre la guerra y la paz. Juan Manuel Santos, el presidente en ejercicio, ha moldeado su gestión (y por ende su campaña) basado en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo con las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo de izquierda, nacido en 1964, a partir de los embrollos políticos que surgieron del asesinato del candidato liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y de la violencia que siguió la década siguiente al magnicidio. En los últimos 50 años, las FARC se han convertido en la piedra en el zapato para lograr una Colombia verdaderamente pacífica, teniendo en cuenta que los oscuros días del narcoterrorismo provocado por los carteles de Cali y Medellín hace rato son historia.

El oponente de Santos, Oscar Iván Zuluaga es el protegido del ex-presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, quien rompió relaciones con Santos a partir de las negociaciones con las FARC. Santos fungió como Ministro de Defensa en el gobierno de Uribe y ganó la presidencia en 2010, con el respaldo total del ex-presidente, quien esperaba (al igual que muchos colombianos) que continuara la misma presión militar que Uribe había demostrado contra las FARC en su gobierno.

Cuando las FARC ofrecieron la posibilidad de unos diálogos de paz, de manera sorpresiva, Santos aceptó la oferta y los diálogos empezaron en Octubre de 2012 (Con la promesa que si no estaban terminados en un año, se levantaría de la mesa, promesa que no se cumplió). Las conversaciones fueron diseñadas para lograr acuerdos en cinco puntos principales: 1) Reforma Agraria y Desarrollo Rural, 2) Participación Política, 3) Cese al Fuego y Final del Conflicto, 4) Narcotráfico y 5) Comisión de la Verdad y Reparación a las Víctimas (curiosamente, no a las víctimas de las FARC).

Estas conversaciones han alcanzado acuerdos en 3 de los 5 puntos, más recientemente en el fin del narcotráfico; más de dos décadas después de la muerte de Pablo Escobar y de la decadencia definitiva de todos los carteles del narcotráfico, las FARC se han convertido en el primer productor y conducto principal de cocaína y otras drogas no sólo en Colombia, sino en todo el ámbito del Norte de Sudamérica y el Caribe.

Zuluaga no ha dicho explícitamente que quiera acabar con los diálogos en caso de que sea elegido presidente. Sin embargo, ha dejado en claro que de ser elegido el próximo 15 de Junio (¡hoy!) impondrá condiciones que los líderes de las FARC estarían muy poco dispuestos a aceptar, prácticamente dando por terminada la mejor oportunidad en medio siglo de negociar una salida política a la insurgencia de izquierda, que seguiría luego de la exitosa campaña militar de Uribe-Santos que diezmó efectivamente a las FARC, si bien no la eliminó por completo. Sin embargo, los colombianos no le guardan ninguna simpatía a las FARC, tal y como lo revelan las encuestas, aunque en principio, expresan cierto grado de apoyo por el proceso de paz.

Así que la elección es realmente trascendental y el resultado casi seguramente determinará la continuidad de las conversaciones.

Sin embargo, esa NO parece ser la razón por la que Santos parece estar perdiendo las elecciones, al quedar en segundo lugar en la primera ronda el 25 de Mayo.

Mary O’Grady, columnista del Wall Street Journal, realiza un análisis de la elección colombiana que falla por completo en las razones por las que Juan Manuel Santos se encuentra en tales aprietos de cara a la segunda vuelta electoral el 15 de Junio:

Hace un año Santos (mitad liberal económico, mitad populista pasado de moda) parecía seguro en su puesto. El Producto Interno Bruto aumentó en un 4.7% de 2010 a 2013 y en 2011 la deuda colombiana ganó el estatus de grado de inversión de las tres principales entidades crediticias en los Estados Unidos. Si Santos hubiese aprovechado este logro, podría haber ganado la primera vuelta. La mayoría de los votantes entre la política económica de Santos y Zuluaga, pero al hacer de la paz su caballito de batalla electoral, dejó la puerta abierta a sus puntos más débiles.

(La señora como que no tiene ni idea que Zuluaga fue el Ministro de Hacienda de Uribe, y que en parte por él se logró el grado de inversión para el país.)

De acuerdo con O’Grady (y para ser honestos, de muchos otros columnistas) Santos estaría ganando ampliamente si hubiese cambiado el enfoque del proceso de paz, de cara a las elecciones. Mucho más fantasiosa es la noción de que el fuerte de Santos es la economía.

No lo es, de hecho es la economía el aspecto de la política de Santos, que más amenaza su reelección. Él podría perder el próximo 15 de Julio, no por las conversaciones que sostiene con las FARC en La Habana sino porque no ha ofrecido una solución a los ciudadanos del común, que sienten que han perdido demasiado en lo que para otros parece un comportamiento estelar de la economía.

Si Santos pierde este domingo, no será porque le haya dedicado demasiado tiempo a hablar con el líder negociador de las FARC, Iván Márquez, sino porque ni siquiera tomó en serio a los líderes campesinos que protestaron en su gobierno, como por ejemplo César Pachón.

Sí, Colombia está creciendo a una tasa del 5% anual, que para los estándares europeos o norteamericanos, califica como un crecimiento alto. Pero ¿Cuándo ha sido que la economía colombiana no ha crecido? Llámenlo «Realismo Mágico», pero Colombia no ha enfrentado una recesión desde 1999 y la retracción de la economía en ese año, marca la única vez desde el nacimiento de las FARC, que la economía colombiana no se ha expandido. Ese bajonazo en 1999, fue la primera recesión en la economía colombiana en 60 años (y ya sabemos por qué) y la segunda que sufrió en todo el siglo XX. Eso significa que la economía colombiana creció durante la segunda guerra mudial, durante La Violencia en los años 50 y durante el torbellino social que se produjo entre 1980 y 2000, donde Colombia fue catalogada como un Estado Fallido basado en el narcotráfico.

Está claro que para ganar la reelección es necesario que el presidente en funciones muestre resultados positivos en crecimiento económico, porque esa ha sido la tendencia histórica en el país por más de un siglo.  Pero eso no significa que los ciudadanos del común reciban los beneficios de tal crecimiento. El crecimiento económico de Colombia, que lo sitúa tercero en América Latina, después de Brasil y México, no significa nada para los agricultores, si las ganancias se quedan en un reducido número de personas en los grandes centros urbanos. La economía colombiana ha sido excelente para la minería y para la industria de servicios, pero muy pobre para la agricultura y la manufactura. Eso significa que detrás de las fabulosas cifras de crecimiento, muchísimos colombianos están luchando.

Casi improbablemente, Zuluaga ha surgido como la voz más populista y carismática en política económica. Un tecnocrático ex-ministro de hacienda, que aún es visto como el suplente de Uribe, Zuluaga se ha conectado con los electores con sus programas de creación de empleo y el incremento del gasto en bienestar social, aunque en gran medida está de acuerdo con Santos sobre el curso que debe seguir la economía política en Colombia. Ambos candidatos apoyan el libre comercio, la liberalización y otras políticas neoliberales en boga.

Zuluaga y Uribe (que ganó la elección al Senado en Marzo) realizan su campaña con el eslogan «Mano Firme, Corazón Grande», podría ser más bien «Mano Firme, Billetera Abierta». Zuluaga ha repetido continuamente en su campaña llevar el crecimiento económico al 6%, así como toda clase de beneficios económicos, incluyendo condonación de créditos para los pequeños productores  y la eliminación de impuestos a la maquinaria agrícola. Zuluaga ha prometido incrementar el gasto social en salud, educación y vivienda, financiado en parte por los impopulares impuestos estatales.

Aunque Santos no fue lo suficientemente tonto para utilizar un eslogan de campaña como «Colombia, vamos de maravilla», todo en su presidencia y ahora en su campaña de reelección, sugiere que ha sido demasiado complaciente en lo referente a esos problemas sobre los cuales Zuluaga ha conseguido ganancias.

Los agricultores son un ejemplo de eso y no en balde, Santos ha pasado gran parte de su campaña pidiendo disculpas por ignorar sus preocupaciones. El pasado Agosto, incluso, se negó a reconocer que los agricultores estaban en paro. Pachón se ha negado a apoyar a Santos o a Zuluaga, notando que ambos candidatos sostienen principios neoliberales, ero Zuluaga ha sido más exitosos ganando el apoyo de otros grupos de agricultores en la última semana y Pachón ha sido particularmente duro al referirse a la indiferencia de Santos. Cuando se le preguntó sobre las iniciativas de los dos candidatos para el sector rural, Pachón expresó su decepción con Santos diciendo que el presidente no intentó acercarse a los campesinos durante estas elecciones y constantemente los ha «subestimado».

«El presidente Santos no se quiere reunir con nosotros. SI él no quiere hablarnos ahora ¿cómo pretende hacerlo en los próximos 4 años? No nos hizo caso en el paro, no nos da respuestas claras, no nos da recursos a los campesinos. No podemos comunicarnos ni con el ministro ahora, estamos hablando con subordinados que no tienen poder en la toma de decisiones» dijo Pachón.

Después de la primera vuelta, pronostiqué que se formaría un «Frente por la Paz», con los elementos de la política colombiana de centro, izquierda y del socialismo, todos unidos detrás de la figura de Santos (¡Acertó!) Algunos colombianos predicen que la elección se sentirá como la de elección en Francia de 2002, en la cual todo el el espectro político se unió con Jacques Chirac para oponerse al xenofóbico Jean-Marie Le Pen.

Pero eso no ha sucedido, y es otra muestra que detrás de los titulares sobre las FARC, el catalizador del ascenso de Zuluaga han sido las condiciones económicas. Aunque Clara López, la candidatas del Polo Democrático, ha sumado su apoyo a Santos, muchos de sus seguidores no la respaldaron. El ex-alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que finalizó en un increíblemente pobre quinto ligar, no sumó su apoyo a ningún candidato. Esto sugiere que las conversaciones de paz no son tan importantes para la mayoría de colombianos como las diferencias ideológicas en política económica.

Santos tiene el apoyo de varios grupos que alguna vez apoyaron a Uribe, incluyendo el Partido Liberal Colombiano, el Partido de la U, y Cambio Radical. Zuluaga tiene el apoyo del partido creado recientemente por Uribe, Centro Democrático y luego de la primera vuelta, el apoyo de Marta Lucía Ramirez, la candidata del Partido Conservador Colombiano.

Si Santos pierde el domingo, casi seguramente las conversaciones con las FARC terminarán, pero si eso sucede,  no será exclusivamente por los intentos de Santos de llegar a acuerdos con las FARC. Las negociaciones, que representan la mejor oportunidad de Colombia, en medio siglo de salir de la guerrilla y del narcotráfico, para llegar a una existencia más normal y pacífica caería víctima de la victoria de Zuluaga, pero la correlación, en este caso, no necesariamente indica causa.

Las cursivas son mías.

Ensayos Electorales (Parte 2): Colombia, País de Derecha.

Izquierda y Derecha. ¿A que hacen referencia estos términos que aparecen tan ubicuamente en tiempos de campaña electoral? Muchos en Colombia han hecho la analogía errada de que Izquierda es sinónimo de FARC, ELN y terrorismo y que la derecha es sinónimo de paramilitares, motosierras y asesinatos selectivos. Esa conclusión peligrosamente simplista es propia de aquellos individuos que no quieren, o en definitiva,no pueden hacer un análisis más complejo del espectro político, no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Revolución francesa
Izquierda y Derecha, términos originados en la revolución francesa.

Los términos curiosamente tuvieron un origen común. Corría el año de 1789 en Francia, la Revolución se traducía finalmente en un gobierno de carácter republicano, con tres ramas del poder independientes las unas de las otras, sistema que se copiaría extensivamente en todo el mundo en los años sucesivos. Precisamente fue este recién nacido experimento republicano, más exactamente en el parlamento que se acuñaron los términos Izquierda y Derecha. Mientras los representantes que favorecían la tradición, los aspectos religiosos y la monarquía, se sentaban en la parte derecha del recinto;  los partidarios de la secularización y la república lo hacían en la parte izquierda.

Hoy en día se entiende la Izquierda como el sector de la política evidentemente progresista, cuya principal preocupación es la de apoyar a aquellos que no pueden ayudarse a ellos mismos, los «oprimidos», dirían algunos de sus fervientes militantes. La Izquierda, al menos en teoría, es un sector idealista y que cree en la igualdad a ras. La izquierda tiene a favorecer la carga impositiva, como soporte a la política de «redistribución de la riqueza» ; de cubrimiento universal en salud y educación y numerosos subsidios para diferentes sectores de la población.

La Derecha, en el otro extremo del espectro político, tiene como principales preocupaciones la conservación de los valores, la libertad económica y la equidad. El pensamiento de derecha se basa en la esperanza de que todos los individuos en una sociedad tienen la capacidad y la oportunidad de salir adelante. Así mismo se basa en la idea de que los mercados deben ser lo más libres posible, siempre que no atenten contra los intereses del Estado. La Derecha es partidaria de un Estado mínimo, con reducidas cargas impositivas donde es el individuo, con su trabajo y talento, el que debe proveerse.

Teniendo en cuenta estas definiciones y el escenario electoral que se presentó para la primera vuelta presidencial en Colombia el pasado 25 de Mayo, es más que evidente que Colombia es un país de derecha. De los 5 candidatos que se presentaron a la elección, 4 eran de ideología claramente de derecha: Marta Lucía Ramírez, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga; mientras que solamente 1 pertenecía a la corriente de izquierda: Clara López Obregón.

Clara López, en lo que ella misma consideró una victoria histórica de su partido, alcanzó apenas el 15% de los votos válidos, que sumados con la mitad de los votos de Enrique Peñalosa, que estaba en alianza con el izquierdista movimiento progresista, llegarían apenas a un 20% de el total de votos válidos.

Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014
Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014

Resulta interesantísimo que en Colombia, uno de los países menos productivos del mundo, donde se esperaría que la población estuviera más inclinada a la izquierda, vote de manera tan masiva por candidatos de clara tendencia derechista ¿Por qué? Considero que hay (al menos) tres razones principales: religión, guerrilla y chavismo.

Con un 86% de población religiosa, Colombia es uno de los países más religiosos del mundo, ocupando la posición número 13 en proporción de población de tendencia Cristiana. Pero no hay necesidad de conocer las cifras para darse cuenta de la índole religiosa en nuestro país, donde hasta en la forma de saludar se escuchan expresiones como «Dios te bendiga» y «Amén». No sólo eso, basta con mirar la asistencia a las iglesias católicas, cristianas y evangélicas para darse cuenta que la religión en Colombia está lejos de perder popularidad.  Y teniendo en cuenta que la Izquierda favorece prácticas que la religión considera pecaminosas como el aborto y el matrimonio gay, no sorprende que toda esta población religiosa se volque a los candidatos de derecha.

Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.
Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.

Y si la religión constituye una fuerte incentivo para no votar por la izquierda, la guerrilla sí que termina de hacer el trabajo. Un grueso sector de la población colombiana literalmente aborrece a la guerrilla, no por nada en todas las encuestas aparece con una popularidad cercana a 0%; y es que 50 años de secuestros, narcotráfico, minas quiebrapatas, asaltos a poblaciones, carros-bomba, collares-bomba, niños-bomba y otra serie de atrocidades sin nombre han tenido su efecto en la psique de los colombianos, quienes asocian a este flagelo con los partidos de izquierda (que suelen defender las acciones de la guerrilla a cada rato) razón por la cuál no le tienen ni cinco de confianza.

collar bomba
A Colombia no se le ha olvidado esto…

Por último, si la religión y la guerrilla no fueran suficientes, el chavismo terminó de orientar al país a la derecha. Para los colombianos, Venezuela fue por décadas, el equivalente de Estados Unidos para los mexicanos: un país rico que ofrecía empleo y divisas para sostener sus familias. Muchos colombianos tienen familiares que emigraron a Venezuela buscando mejores oportunidades y muchos las consiguieron… hasta que llegó el chavismo. A partir de entonces la dirección del flujo de emigrantes se invirtió y no sólo fue que muchos de los colombianos residentes allá decidieron regresar, sino que hasta los mismos venezolanos empezaron a abandonar su país para radicarse en Colombia.

El hecho de que un gobierno de izquierda haya prácticamente arruinado a uno de los países más ricos del mundo dejó su huella en los colombianos, muchos de los cuales conocen de primera mano como era el vecino país ANTES de la hegemonía chavista y la perspectiva de convertir a Colombia en otra Venezuela no cae para nada bien. Mucho más cuando se recuerdan los discursos de Hugo Chávez donde no ahorraba insultos para nuestro país y sus habitantes, hasta el punto de mandar tanques a la frontera.

Es entonces que Colombia es un país de derecha, no tanto porque su población esté de acuerdo con el libre mercado, o con la estratificación social, o la desigualdad; sino sencillamente porque es una población religiosa, golpeada por 50 años de guerrilla y por los embates económicos y morales de la izquierda chavista que gobierna en Venezuela.

El hecho de que uno de los candidatos para la segunda vuelta haya empezado a utilizar expresiones izquierdistas para atrapar incautos podría, en lugar de ayudarlo en su objetivo, terminar de hundir sus aspiraciones reeleccionistas. En menos de 36 horas lo sabremos.

Ensayos Electorales (Parte 1): Clientelismo, Compra de Votos y Mermelada.

A menos de 36 horas de las elecciones presidenciales más controversiales y reñidas en la historia reciente de nuestro país, he decidido publicar una serie de 5 ensayos cortos, todos referentes a un aspecto de la situación política que vive Colombia en estos momentos. ¿Los temas? 1) Vicios Electorales 2) Tendencias Políticas 3) Resultados Primera Vuelta 4) Economía y 5) Paz. Empecemos con el primero: los vicios electorales.

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El departamento de Sucre es tristemente reconocido en todo el país como el lugar de origen de una serie de personajes oscuros, entre los que se cuentan Álvaro «El Gordo»García, Erick Morris, Jairo Merlano y Salvador Arana Sus, famosos por haber consolidado su poder político a nivel nacional a punta de la escalada de terror y muerte de sus aliados paramilitares, de los cuales el más famoso es el hoy desaparecido Rodrigo Antonio Mercado, alias «Cadena».

Uno de los errores más frecuentes de los columnistas bogotanos (y de ciertos tuiteros desinformados) es creer que el ascenso político de estos personajes se debió exclusivamente al terror paramilitar; de hecho, las elecciones del 9 de Marzo demostraron que el poder político de estos personajes siniestros, en manos de sus ahijados políticos está más fuerte que nunca. ¿Por qué? Sencillo, porque su poder electoral siempre ha dependido de dos técnicas que, si bien, son utilizadas ampliamente en el departamento de Sucre, no son exclusivas de este: el Clientelismo y la Compra de Votos.

En Sucre es un secreto a voces que todos los cargos públicos (excepto los ofrecidos por concurso) son la moneda de cambio que utilizan los politiqueros locales para consolidar su poder. En Sucre todo el mundo sabe que todo el que trabaje en la gobernación, en las alcaldías o en cualquiera de las entidades públicas necesita de un «palancazo», es decir de la intervención de alguien cercano al círculo de políticos corruptos, asociados con los antiguos socios de «Cadena» a cambio de cierto número de votos para las distintas elecciones.

Este «cierto número de votos» no es opcional, de hecho es bien sabido que para las elecciones de congreso, se exigió en la alcaldía de Sincelejo un número de votos que oscilaba entre los 50 y los 300, dependiendo de la posición del empleado, para uno de los candidatos.  Y la situación se repite en todas las entidades públicas, por lo que una carrera dentro del sector público es prácticamente imposible sino se está untado de la inmundicia de la corrupción local.

Lo irónico del asunto, es que personas con estrechos vínculos familiares con este grupo de «beneficiarios» son los que aparecen a cada rato en las redes sociales dándose baños de pureza, cuando reciben los beneficios de la corrupción de sus allegados.

Cada funcionario tiene la responsabilidad de comprar votos, deben conseguir no sólo los números de cédula, sino la misma cédula de los individuos, que un encargado lleva el día de las elecciones a un comando con un cuarto secreto donde al individuo se le entrega su cédula para que vote por el candidato elegido. A este grupo de individuos no se les entrega nada porque se supone que eso era labor del funcionario. Pero estos no son los únicos que compran votos.

En todos los municipios existe la llamada «red de favores» ¿Cómo funciona esto? Sencillo, muchos de los programas estatales que llegan a los municipios, nunca llegan a quienes realmente los necesitan, sino a aquellos que dentro del círculo de los politiqueros locales han recibido favores. Es así como los alcaldes ayudan a sus amigos actuales y otros potenciales con insumos agrícolas, con pavimentación selectiva de calles, caminos de herradura, transporte para eventos y hasta para licor para un cumpleaños. Estos agradecidos beneficiados también compran votos, porque llegado el momento de la elección también deben «colaborar» con quien tan amablemente «te colaboró». Es así como hay familias que tienen décadas de perritos falderos de estos nefastos personajes.

Con todo esto, aún no es suficiente. Los mismos candidatos a estas instancias del poder, destinan partidas para comprar más votos, generalmente con una red de compradores aparte de los funcionarios públicos y de la «red de favores». Esta práctica se hace aún más evidente el mismo día de las elecciones donde al acercarse la hora del cierre de las urnas, el valor del voto se empieza a cotizar desde los $50.000 que ofrecen como mínimo, hasta $300.000 y $350.000 pesos.  Y no es broma.

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Estas repugnantes prácticas se sostenían con los porcentajes que los corruptos recortan de los proyectos que aprueban, del porcentaje que reciben por favorecer licitaciones, o de prestamos que toman pensando en los futuros dividendo de su posición de poder. Y digo sostenían, porque para las últimas elecciones este grupo de personajes tuvo una fuente adicional: los cupos indicativos.

Más conocidos como «mermelada», los cupos indicativos cumplieron la función que otrora tuvieron los jefes paramilitares: constreñir al elector y debilitar la democracia. Cinco millones de votos obtuvieron los partidos que recibieron estos beneficios (Partido de la U, Cambio Radical y Partido Liberal) de los cuales considero que al menos el 50%, unos dos millones y medio fueron comprados utilizando los recursos de estos cupos, aunque la cifra podría ser mayor.

Los caciques electorales ya no salen a conseguir votos en las poblaciones apoyándose en el terror de asesinos de baja ralea, los consiguen con la plata que debería estar invirtiéndose en infraestructura y generación de empleo, dos aspectos en los que este gobierno ha fallado estrepitosamente.

Y como última reflexión queda: los corruptos no podrían comprar votos, si estos no estuvieran a la venta.

Carta Abierta a Marta Lucía Ramírez.

Mayo 9 de 2014
DOCTORA
MARTA LUCÍA RAMÍREZ BLANCO DE RINCÓN.
Candidata a la Presidencia de la República por el Partido Conservador.

 

Cordial Saludo:

Empiezo diciendo esta carta confesando que hasta hace un par de semanas, contaba usted con mi voto para las elecciones presidenciales del 25 de Mayo; estoy a favor de la mayoría de sus propuestas, siendo muy afín con su ideología conservadora. Me encuentro a favor de su propuesta anticorrupción que está muy bien diseñada y pensada como una propuesta integral, y no como pañitos de agua como los gobiernos de turno. También estoy muy a favor de las restricciones a las reelecciones de parlamentarios, mismos que han convertido a la politiquería en una carrera lucrativa y no un servicio al estado, como debería ser. Todo eso, sumado a su actitud fuerte frente a la inseguridad, el crimen y el terrorismo, para mi hacían de usted la candidata ideal.

Sin embargo, como educador del sector público, me veo en la necesidad de retirar mi apoyo a su campaña, mismo que hacía incondicionalmente desde mis cuentas de facebook, twitter y google+, en las que, combinadas, cuento con más de 20.000 contactos, la mayoría colombianos., y también aquí mismo en este blog. Y lo hago debido a que a las pocas semanas del lanzamiento de su campaña, que había esperado con ansias esperando la oportunidad de apoyarla, usted convirtió en una de sus propuestas banderas, la de acabar con la doble jornada en los colegios oficiales y cambiarla por una jornada única de ocho horas. Eso, doctora Marta Lucía, es una propuesta de corte populachero, que demuestra un desconocimiento profundo de las dinámicas de la educación no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Salón de clases en Finlandia.

Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?
Salón de Clases en Colombia ¿Ve usted las diferencias?

Doctora Marta Lucía, dicha propuesta es inconveniente y poco pedagógica, primero que todo porque promueve el concepto ya presente de que nuestras instituciones educativas son parqueaderos donde nuestros negligentes y siempre ocupados padres de hoy en día, dejan a sus hijos a falta de niñera, unas cárceles donde los estudiantes y docentes se encuentran rodeados por murallas con puntas filosas, en unos ambientes llenos de pleitos y rencillas. Un ambiente donde los docentes ya no somos educadores, sino guardias de seguridad. Veo con mucha preocupación que dentro de sus propuestas habla mucho de mejorar la calidad de los maestros, otorgando becas, educación gratuita en carreras dirigidas a maestros, pero por ninguna parte veo intención de mejorar sus condiciones salariales  ¿Cómo pretenden atraer a los más pilosos que egresan de nuestras escuelas con salarios tan bajos? ¿Cómo pretende atraer a los genios de los colegios privados a hacer una carrera donde terminarán coaccionados por directivas ministeriales, rectores y coordinadores que no saben nada de pedagogía y por el hacinamiento en las aulas? Lamento mucho decirlo, pero en este sentido su propuesta no es integral.

En Finlandia, de quien tanto hemos escuchado últimamente, las escuelas públicas tienen excelentes profesores, porque vienen de una política de décadas, no se puede pretender mejorar la educación con programitas y medidas a corto plazo (como pretende hacerlo hoy en día María Fernanda Campos), la escuela es libre y cada curso tiene un cupo de 25 estudiantes y donde los docentes seleccionados a lupa, reciben un salario acorde. y donde el tiempo de permanencia es de 5 horas. Ya en Colombia empezamos a seleccionar mejor a los docentes con los concursos de ingreso y eso ha mejorado sustancialmente la calidad educativa, los maestros estamos mejor preparados, pero eso de nada sirve cuando en cada aula hay 50 niños esperando la primera oportunidad para saltar uno encima del otro y donde no se puede hacer el apropiado seguimiento.

Es en estas cosas que deberían estar centradas sus propuestas y como no lo están, he decidido buscar otras opciones para ejercer mi voto. No pretenda que los maestros encima de tener condiciones tan precarias de trabajo, encima tengamos que cargar con una responsabilidad que le compete a los padres de familia y a la sociedad.

Atentamente:

Carlos Mario CN

@sabanerox

PD: Al menos tenga la tranquilidad que tampoco voy a votar por Juan Manuel Santos o por Oscar Iván Zuluaga, que tienen la misma anacrónica propuesta.

Para Gabriel García Márquez.

GarciaMarquez 1

Que pronto te nos fuiste Gabo. Que importa que haya sido a los ochenta y siete, a los noventa y siete o a los ciento siete años; que triste es saber que ya no estás ahí, imaginando esos mundos fantásticos y reales en el que nos hiciste vivir a millones de lectores de todas las edades, nacionalidades y estratos sociales. Era demasiado pronto para acostumbrarnos a la idea de que la muerte diera el zarpazo final y decidiera llevarte para siempre de este mundo tan injusto y arbitrario, pero a la vez tan fantástico y mágico al que le dedicaste cada una de tus palabras.

Nunca me conociste, como tampoco conociste a todos aquellos que inspiraste con tu obra, pero gracias a ti conocí el amor por la literatura, gracias a ti me di cuenta que no hay mayor placer para la mente que abrir un libro y explorar el cosmos inscrito en cada una de sus páginas. Eras ese amigo invisible, ese abuelo imaginario que me leía siempre al salir de clases y antes de dormir, ese maestro que me sacaba de la tristeza y la soledad de mi niñez, para transportarme a otro universo, un universo tan real y tangible como el nuestro, pero donde nada es imposible. Donde una mujer puede morir desangrada por el pinchazo de una rosa, donde pueden llover flores amarillas en medio de un funeral, donde la mujer más hermosa del mundo asciende al cielo en cuerpo y alma, donde se puede encontrar el amor en una hamaca a media noche, en una niña inocente tocada por la desgracia, o en un barco en medio de un río pestilente, luego de 60 años de esperar por él.

Te nos fuiste Gabo y dejaste un vacío enorme en todos tus lectores, en ese niño inquieto que revolviendo gavetas y escalando armarios encontró alguna vez uno de tus libros, y que después de leer la primer página nunca volvió a ser el mismo.

¿Quién soy yo para juzgar tus convicciones? ¿Quién soy yo para reprochar tus ideales? ¿Quién soy yo para criticar las ideas del más grande escritor de la literatura colombiana? ¿Quién soy yo para criticar al hombre que vivió para admirar y disfrutar su cultura? Gabo, naciste en otro tiempo, creciste en otro mundo, te formaste en otra época, tenías una forma distinta de concebir el mundo y sin embargo cada vez que tomo entre mis manos uno de tus libros, o leo como era tu vida cuando tenías mi edad, me doy cuenta que en el fondo no somos tan diferentes. Ambos nacimos con el rumor del mar sobre nuestras cabezas, sintiendo el Caribe en cada gota de sangre; nunca te dejaste engullir por la flema de los Andes y siempre fuiste fiel al lugar donde naciste, recibiendo el más grande galardón en la historia del arte colombiano vestido de guayabera y no de frac.

Cada vez que me animo a recorrer mi Costa Caribe y veo las enormes ciénagas de la Mojana, las construcciones coloniales de Cartagena, las viejas casas estrechas en Sincé, las infinitos campos cultivados de banano en el Magdalena y el sol reflejado en la arena del desierto de la Guajira, veo con mis propios ojos lo que tú viste: un paraíso lleno de belleza, condenado para siempre por las vicisitudes de la historia.

La muerte es infalible, Gabo, pero ten por seguro que tu obra y tus personajes vivirán eternamente en los millones de personas que han leído, leen y leerán tus obras hasta ese día no tan lejano en que un huracán bíblico nos borre para siempre de la faz de la tierra, porque las especies que buscan su propia destrucción no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.