Notas de Película | El Hombre de Acero | Man of Steel

4,4

⭐⭐⭐⭐

Warner Bros. Pictures

Guión
⭐⭐⭐⭐⭐
Dirección
⭐⭐⭐⭐⭐
Actuaciones
⭐⭐⭐⭐
Impacto
⭐⭐⭐⭐
Premisa
⭐⭐⭐⭐

Más o menos así se siente uno cuando va a ver «Hombre de Acero».

Hace un par de años, en uno de mis intermitentes viajes a la capital del país, tuve la suerte de ser invitado a un parque de diversiones y por supuesto no faltó el que quería ver al costeño provinciano gritando en la montaña rusa, a la que prácticamente me subieron a la fuerza. Para gran decepción de mis acompañantes, ni siquiera solté un grito mientras parecía que mi cabeza se iba a estrellar contra la pesada estructura metálica que sostenía aquél entretenimiento, a decir verdad si daba susto, pero me parecía ridículo andar gritando allí, como si fuera verdad que uno estuviera a punto de morir o algo. Al bajar de la afamada atracción, sentí una mezcla de mareo, encandilamiento y sobrecarga de adrenalina. Todo en uno. Y eso fue exactamente lo que sentí luego de ver la película de superhéroes más anticipada del año: El Hombre de Acero (Man of Steel).

A estas alturas, a más de 3 semanas de su estreno, no creo que sea necesario andar colocando alertas de spoilers, pero en todo caso si usted no se la ha visto, deje de leer y vaya al cine más cercano… o en su defecto al andén de CDs piratas más cercano a la comodidad de su hogar.

«El Hombre de Ácero» es un conjunto de piezas perfectamente ordenado que incluye ciencia ficción, drama, acción y en uno que otro momento hasta comedia.

La cinta inicia con un prólogo más bien extenso, que de cierta forma, es quizás el cortometraje más costoso y mejor producido de los últimos tiempos. Hay que decirlo, es en este prólogo donde vemos las mejores actuaciones. Russel Crowe demuestra que no se ganó el Oscar por su linda cara y encarna a un Jor-El que pone en vergüenza al de Marlon Brando. Michael Shannon, que encarna al general Zod, intimidante, pero sobre todo muy creíble, pero la joya de la corona es Ayalet Zurer, quien encarna a Lara, la madre biológica de Superman. Esta israelí que ya habíamos visto en «Ángeles y Demonios» y «Vantage Point» se roba completamente la pantalla cada vez que aparece y no sólo por su belleza, sino por la clase, la elegancia, el amor de madre y la inteligencia que le imprime a su personaje.

Este prólogo nos muestra a una civilización extraterrestre muy avanzada en Kripton. El planeta está a punto de desparecer luego de extraer energía del mismísimo núcleo del planeta y sólo Jor-El parece estar preocupado por el asunto. Kripton ha pagado muy caro su éxito tecnológico, que sumado con la práctica de crear artificialmente a su población, ha llevado al planeta a una decadencia absoluta. El general Zod, ha decidido que los líderes del planeta son demasiado ineptos para dejarlos a cargo e inicia una insurrección que es aplacada rápidamente, pero no sin antes acabar con la vida de Jor-El, quien ha enviado a Kal-El, el único kriptoniano nacido por medios naturales en siglos, a la tierra. El planeta es destruido, pero no sin antes enviar a Zod y su gente a la famosa zona fantasma.

En la segunda parte de la cinta, vemos a Clark Kent, que a sus 33 años, ha tratado por todos los medios de permanecer oculto de la mirada inquisitiva de la humanidad, aunque de vez en cuando demuestra sus poderes, sobre todo cuando la vida de otros está en peligro. Esta es la parte más aburrida de la película. No creo que hubiese sido necesario tanto melodrama para demostrar que en efecto Clark es un extraño en este planeta y que debe soportar tratos crueles y humillaciones, porque si pierde el sentido de lo correcto terminará destruyendo al mundo. Esta parte se complementa con la historia de Luisa Lane (Amy Adams) que logra internarse en una base militar en Canadá donde una extraña nave ha aparecido luego de 18.000 años de estar sepultada en el hielo del ártico. Clark se interna en la base y rescata a Luisa de una muerte casi segura, luego de aprender todo sobre su origen con una réplica de la inteligencia de Jor-El, lo que le permite a Russel Crowe estar presente en gran parte de la película.

La Luisa Lane de Amy Adams es igual de inquisitiva y mordaz, pero Adams le imprime algo que no tenían ni Kate Bosworth ni Margot Kidder: credibilidad. Sí, Kate Boswroth es una mamasita, pero como periodista en «Superman Returns»  dejó todo que desear. En cuanto a Margot Kidder, con todo respeto, pero gritar mientras luce extremadamente delgada, no cuenta como actuación.

Luisa se obsesiona con su misterioso salvador y logra localizarlo en Kansas, Clark la convence de que deje la historia, pues ni la humanidad, ni él, están preparados para semejante noticia. Clark utiliza la nave para aprender mucho más de sí mismo y es allí donde empieza a probar sus limites, aprendiendo a volar. Esta escena me pareció una imitación tan descarada de la clásica escena de la primera película del Spider-Man de Sam Raimi que casi me hace dudar de la capacidad de Nolan y Snyder para hacer esta cinta.

Y es aquí cuando aparecen los villanos. El general Zod llega a la tierra, luego de recibir la señal de auxilio que Clark activó con la nave del glaciar… y tiene malas noticias. O la humanidad entrega a Kal-El o él empieza a asesinar gente. En medio de esta locura, se descubre que Luisa sabe quien es el extraterrestre y es apresada. Clark se entrega, y él y Luisa son tomados prisioneros por los lacayos de Zod.

Hay que anotar aquí la participación de Elliot Stabler Cristopher Meloni, que dejó la Unidad de Víctimas Especiales para irse al ejército estadounidense… espero que le estén pagando mejor por allá y junto con Meloni, también Antje Traue se destaca aquí. Hay tanta tensión entre estos dos, que no me sorprende que haya una escena de sexo cortada de la cinta con Faora y el personaje de Meloni, Nathan Hardy.

En fin, dentro de la nave, Luisa se comunica con la inteligencia de Jor-El y ayuda a liberar a Clark, quien llega justo a tiempo antes de que Zod y Faora maten a Diane Lane (Martha Kent), que aún con tanto maquillaje para hacerla ver vieja, se ve espectacular. Resulta que Zod y su gente buscan el Codex, el registro genético de los ciudadanos de Kripton nacidos y por nacer. El plan del sujeto es cambiar a la tierra para hacerla inhabitable por los humanos y empezar la civilización kriptoniana desde cero. En una batalla encarnizada entre Clark, Faora y Zod, Clark los supera al estar completamente adaptado a la tierra. Zod se retira, para iniciar su super plan, luego que descubre que el Codex está dentro de Clark. Así mismo Stabler Nathan Hardy y los soldados reconocen que Superman es un amigo.

Es aquí donde reconozco la buena dirección de Snyder, el problema con Superman es que es tan poderoso que buscar una manera creíble de lastimarlo es muy dificil (sino recuerden la infame escena de Superman Returns donde una manada de rufianes levantan a pata al superheroe) , sin embargo aquí las escenas fueron muy bien logradas y hasta cierto punto creíbles.

Luego viene la parte Transformers de la cinta. Zod, empieza a terraformar el planeta utilizando sus naves y Clark logra detener la inminente destrucción de la humanidad, mientras que Luisa, en compañía de Stabler Nathan Hardy, logran mandar al resto de la invasión kryptoniana a la zona fantasma. Notable aquí, que Henry Cavill es mucho más convincente físicamente como Superman, tanto que hace ver a Reeves (QEPD) y Routh como unos currutacos de alfeñique en comparación.  Bueno, el resto ya lo han visto en películas como Transformers y The Avengers, una destrucción innecesaria de edificios, por todos lados, Zod desesperado por hacer pagar a Superman por el fracaso de sus planes, se vuelve loco y Clark tiene que torcerle el cuello.

Al final Clark habla con su madre y se va a Metrópolis para estar informado de lo que sucede en el mundo y se vuelve el Clark nerd que hemos visto en todas partes. La película termina en su máximo, lo que en conjunto con los indicios de la existencia de Lex Luthor y Bruce Wayne, nos hacen pensar en una pronta secuela. Para resumir, «Hombre de Acero» es una película excelente, con algunos momentos malos, pero que en promedio dan un buen resultado.

El Ejemplo de Brasil

Brasil, el gigante de Sudamérica, el imperialista, el industrial; ese mismo que mencionan junto a Rusia, India y China cuando hablan de los países del futuro, ese mismo que a pesar de ser tan cercano, es a la vez tan lejano, ese mismo país que nos ha llenado de orgullo al sacar la cara por esta parte olvidada del planeta en más de una ocasión, hoy le está dando una lección de madurez y de desarrollo al resto del mundo, especialmente a sus hermanos latinoamericanos.

Brasil es, junto a Rusia, India y China, parte del llamado BRIC, el conjunto de países llamados a liderar la economía mundial.

Irónico, mientras en Colombia, Venezuela y Argentina saltábamos de la alegría al tener la posibilidad de tener tan cerca unos Juegos Olímpicos y un Mundial de Fútbol, que al fin un privilegio que se creía hasta entonces exclusivo de los países «ricos», estuviera al alcance de nuestros estropeados bolsillos, son los mismos anfitriones de estos eventos, los que han salido a la calle a protestar por la realización de los mismos.

Realmente fui yo el primero en sorprenderme ante los ríos de gente que han salido en las principales ciudades de Brasil a protestar en contra de estos espectáculos que llenarían de orgullo a cualquier país y enumero: Copa Confederaciones (2013), Copa Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016).

Cuando al presidente Álvaro Uribe se le ocurrió proponer el nombre de nuestro país como sede para el Mundial del 2014, más de uno (y me incluyo en ese grupo) nos alcanzamos a ilusionar en grande, claro antes de que el presidente de la FIFA prácticamente nos obligara a retirar dicha candidatura y nos dieran el contentillo del Mundial Sub-20 de 2011. Aún así, el hecho de ser sede de un evento mundial, así sea de segunda categoría como ese nos llenaba de un orgullo y una alegría que ahora, con el ejemplo que no está dando Brasil, me parece absurda e irracional.

En Colombia estabamos tan contentos con el Mundial Sub-20, que nadie se puso a examinar con ojo crítico la rentabilidad del evento.

Sí, muy chevere que hayan llegado selecciones de tanta talla futbolística como Malí, Nueva Zelanda, Panamá o Corea del Norte (nótese el sarcasmo) y todo lo demás, pero sólo hasta ahora me empiezo a preguntar si el dinero invertido en este evento realmente tuvo algo de rentabilidad para nuestro país y sobre todo CUÁNTO se gastó en total. Las cifras oficiales rondan los 250 mil millones de pesos, pero hasta los alcahuetas más acérrimos del gobierno han reconocido que esa cifra está muy por debajo de la realidad. Aún así ¿Cuántos hubiese ayudado al sistema de salud esos 250 mil millones de pesos? ¿Cuántas carreteras se hubiesen terminado? ¿Cuántos calzadas dobles?

Siempre pensé que la decisión que se tomó en 1986 de renunciar a ser la sede del Mundial de mayores, que terminó en manos de México, había sido una oportunidad perdida, pero ahora hasta me parece sensata dicha determinación. No tiene presentación que un país con necesidades urgentes en atención a la población esté literalmente echando la plata a la basura organizando eventos cuya rentabilidad dista mucho de ser positiva.

Brasil, un país cuya población goza de unos niveles de vida mucho más elevados que el del resto de sus «hermanos» latinoamericanos, que no tiene tanto de que quejarse como nosotros, que no sufre de carruseles de corruptos en todas las esferas del poder, ni de carreteras obsoletas, ni de un sistema de salud ineficiente, ni de un montón de asesinos haciendo de las suyas en todo el país… y aún así ha salido a las calles. En una muestra de madurez digna de admirar, no se han dejado encandilar por las mieles de los mundiales de fútbol y de las olimpiadas y han mirado primero las necesidades que tienen y que se han dejado de atender para asignarle recursos a estos eventos.

Gracias Brasil, por este ejemplo tan grande que nos estás dando.

Los brasileros no tienen ni idea del ejemplo que le están dando al mundo, sobre todo a sus países hermanos con esta actitud, llena de sensatez. Nunca faltan los aguafiestas como «el rey» Pelé, que amarrado con sus contratos de publicidad con cuanto banco y tarjeta de crédito patrocinadora del mundial existe, le pidió a sus compatriotas que «olvidaran» las protestas y se concentraran en el fútbol… o más bien en la publicidad de sus patrocinadores. Muy mal por Pelé, pero igual no esperaba más de un sujeto que ha hecho su fortuna a costillas de patrocinios comerciales luego de retirarse. Cuanta razón tienen Maradona y Romario cada vez que se refieren a dicho personaje, ¡cuanta razón!

Ojalá no sólo en Colombia, sino en toda América Latina tomemos nota de lo acontecido en Brasil y empecemos a luchar, después de todo el gobierno y el Estado están allí para garantizarnos nuestros derechos, no para pisotearlos y hacer con ellos lo que les de la gana.

Educación, Noticieros y Responsabilidad.

No seré yo el fanático más acérrimo de Rafael Correa y de sus políticas, pero cada vez que enciendo el televisor y por casualidad se me da por ver un noticiero, comprendo más la posición del presidente de Ecuador frente a los medios de comunicación.

El día de ayer, los noticieros de los dos canales privados, RCN y Caracol, anunciaron con bombos y platillos de que un joven de 15 años en Bogotá se había suicidado porque «había perdido el año». Me sorprendió la seguridad con la que estos periodistas hicieron esa afirmación, porque a menos que Vicky Dávila y Luis Carlos Velez hayan contratado los servicios de Regina 11 para hablar con el joven suicida desde el más allá, a ellos no les consta nada.

Al parecer los «prestigiosos» periodistas que cubrieron la noticia se basaron en los testimonios de los padres y en una supuesta nota dejada por el estudiante antes de morir. Y no hay que estudiar 5 años de comunicación social para darse cuenta que estas dos fuentes no son nada objetivas. Primero que todo el testimonio de los padres está fuertemente influenciado por el dolor y por las ansias de evadir la responsabilidad por la muerte de su hijo, porque en efecto bajo cualquier luz que se vea, son los padres los principales responsables de cualquier cosa que suceda con su hijo… al decir que fue responsabilidad del colegio y no de ellos, están apelando al viejo truco de lanzarle la pelota al más pendejo.

Segundo, está la nota suicida del estudiante. Si los periodista se hubiesen tomado la molestia de averiguar un poco sobre el tema del suicidio, o de al menos aplicarle algo de lógica al asunto hubiesen descubierto que una nota escrita por alguien tan mentalmente afectado como para quitarse la vida, no tiene mucha credibilidad que digamos, mucho más si es alguien tan influenciable como un joven en plena adolescencia.

Lo que ni RCN, ni Caracol dijeron en sus noticieros amarillistas, es que el joven venía presentando un cuadro depresivo desde mucho antes de saber que había perdido el año, como si lo expresaron los periodistas de RCN Radio y otros medios más responsables. Ahora habría que mirar si en realidad existe la famosa nota y sobre todo habría que mirar quién la escribió, porque teniendo en cuenta el afán de los noticieros por enlodar al colegio, ni siquiera se habrán detenido a preguntar bien que fue lo que pasó.

Es notorio entonces que el objetivo primordial de los noticieros en estos días es escandalizar, más no informar… y creo que una ley al mejor estilo de la ecuatoriana que impide el «linchamiento mediático» le permitiría al colegio en cuestión levantar cargos penales en contra de RCN y Caracol por injuria, calumnias, y también por daños y perjuicios… sencillamente por hablar lo que no es.

La Desteñida de Barack Obama

Y resultó que el negro no era tan bueno después de todo. Y es que a pesar de los aires de pureza y bondad que se dio Barack Obama para hacerse elegir, no una, sino dos veces, resulta irónico y hasta gracioso que haya sido el presidente que se vendió como la encarnación del cambio durante sus campañas el que más haya pisoteado los derechos de sus ciudadanos y poner a los Estados Unidos, la nación de la libertad y la democracia, en el mismo plano de países con un talante tan controversial como China, Rusia y hasta la misma Corea del Norte. Pero claro, como era el presidente negro, nadie lo creyó capaz de semejantes barbaridades hasta ahora.

Puede que George W. Bush haya sido el peor presidente de los Estados Unidos en toda su historia, un inepto, un incompetente y todo lo que sus detractores le quieran colgar encima, pero al menos Bush nunca trató de ocultar sus intenciones y siempre fue partidario abierto de reducir ciertas libertades en favor de la seguridad. Eso no es ningún secreto. Pero el asunto con el «inmaculado» Barack Obama, es que en sus discursos siempre habló mierda sobre construir una mejor nación, respetar los derechos de los ciudadanos y una sarta de embustes que ni los mismos demócratas se alcanzaron a tragar en su totalidad.

Si el cambio que prometía Barack Obama empezaba con quitarle el derecho a la privacidad a la gente, entonces sí cumplió.

Y es en medio de toda este desfile de embustes donde la verdad empezó a salir a la luz. Edward Snowden, ex-técnico de la NSA, le confesó a The Guardian y a otros medios, hace menos de dos semanas que la famosa Agencia Nacional de Seguridad (NSA) no sólo estaba interviniendo teléfonos sin ninguna orden judicial, cosa que podían hacer bajo la luz de la Ley Patriota, sino que además estaban grabando y recolectando cientos de millones de llamadas telefónicas, no sólo en los Estados Unidos, sino fuera del país también. Pero el asunto no llegaba hasta ahí. El gobierno Obama no se conformó con escuchar las llamadas telefónicas, sino que prácticamente se le metió en la pieza a medio mundo. Sí, medio mundo.

Microsoft y Facebook ya admitieron que la NSA estaba metida de cabeza en sus servidores, teniendo acceso a la información privada y privilegiada de miles de millones de usuarios. ¿Le parece eso monstruoso? Sólo es la punta del iceberg, el gobierno Obama decidió que ya no quería ir hasta Facebook y Microsoft a violar la privacidad de la gente, sino que era mejor consultarla desde la comodidad de sus cuarteles y es allí donde entra el llamado proyecto PRISM (Prisma).

Desde 2007, PRISM o Prisma empezó a recolectar datos de los más importantes proveedores de servicios informáticos en el mundo, empezando con Microsft hasta llegar a Apple (Fuente: Techcrunch).

Sólo en los más oscuros trabajos de ciencia ficción se podría concebir algo más retorcido. PRISM o Prisma permitiría a la NSA (o sea a un montón de desconocidos de moralidad bastante cuestionable) acceder directamente a todos los servidores no sólo de Microsoft y Facebook, sino de Yahoo, Google, PalTalk, Aol y Apple… y está claro que en este punto ya no sólo se está hablando de la privacidad de los estadounidenses, sino de miles de millones de personas en el mundo que usan estos servicios.

La magnitud de esta violación descarada a los derechos de los ciudadanos es difícil de comprender, pero para poner un ejemplo… si usted es propietario de un iPhone, un Android o un WindowsPhone con conexión a internet en cualquier lugar del mundo, el gobierno de Estados Unidos tendría la capacidad de acceder a los archivos de su teléfono, activar sus cámaras y grabar esta información y utilizarla luego en su contra. No suena divertido ¿O sí?

Edward Snowden, el técnico que destapó la olla podrida de la NSA, es considerado un criminal por la autoridades estadounidenses, pero otros lo consideran un héroe.

No soy realmente un fanático del Status Quo o de eso de «Sino está roto no lo arregles» (de hecho creo que el mundo requiere cambios urgentes) pero cada vez que veo la palabra «Cambio» atada a una campaña electoral, se que las cosas se van a poner muy mal, si lo sabremos los colombianos que elegimos a un inútil como Andrés Pastrana con el eslogan de «El Cambio es Ahora», y ahora mismo lo están experimentando los estadounidenses con el «El Cambio En El Que Podemos Creer» de su «salvador» Barack Obama.´

En Colombia también votamos por «el cambio» y ya todos sabemos como terminó todo eso.

Así que antes de votar por un candidato que promete el «cambio» y dejarse llevar por el resentimiento, o por el color de la piel del mismo, piénselo mejor, no vaya a ser que luego de que le violen el derecho a la privacidad, también lo hagan con el derecho a la vida y a la propiedad privada. Uno nunca sabe. Puede que su candidato se destiña lentamente, igual que le pasó a Obama.

PD. Twitter hasta ahora es la única plataforma importante que se rehusó a participar en PRISM (Prisma), así que si sus tweets son privados, relájese.

Jaden Smith, M. Night Shyamalan y Después De La Tierra.

Luego del desastre monumental de «El último maestro del aire» (The Last Airbender) realmente tenía muy pocas expectativas referentes a la más reciente película del director indio M. Night Shyamalan, la cinta de ciencia ficción «Después de la Tierra» (After Earth).  Y es que la mayoría de los que fuimos a verla, fuimos más por las excelentes referencias de sus protagonistas Will y Jaden Smith, que por las referencias del director, que a pesar de haber tenido un momento mágico con «Sexto Sentido» (Sixth Sense) últimamente, andaba como caído.

Jaden Smith es Kitai Raige, el personaje principal de «After Earth».

Personalmente creo que el gran error de «The Last Airbender» fue una pobre edición del guión, que intentó condensar toda una temporada de la serie animada en 3 horas de película, así mismo el estilo de dirección de Shyamalan no está orientado a las secuencias de acción, sino al suspenso… de lo cuál hay bastante en «After Earth».

La historia es bastante concisa: Kitai Raige (Jaden Smith) es un joven cadete en un planeta colonizado por humanos llamado Nova Prima. La relación entre Kitai y su padre Cypher (Will Smith) es bastante tensa y complicada, no sólo por el hecho del alto rango militar de Cypher sino por un oscuro evento en la historia familiar. Cypher y Kitai terminan en un accidente espacial que los conduce a un planeta declarado como peligroso e inhabitable para los seres humanos: la tierra. En este momento la vida de Cypher y Kitai estará en riesgo no sólo por los peligros que le ofrece el planeta, sino también a una extraña criatura que transportaba la nave.

El viaje de Kitai a través del desconocido planeta es una hermosa metáfora de la relación entre él y su padre. La actuación de Jaden es fenomenal. En «En Busca de la Felicidad» era evidente que la actuación de Will era superior, pero en esta es Jaden quien se lleva todos los aplausos y no tiene nada que ver con el hecho de que él sea el personaje principal. Jaden transmite a la perfección cada una de las emociones envueltas en sus escenas y aunque la actuación de Will también es excelente, en esta ocasión su hijo lo supera.

En cuanto a la dirección, creo que Shyamalan nos calló la boca a varios, en esta cinta de verdad demuestra por qué se ganó un Oscar. Las tomas son perfectas, el suspenso está perfectamente balanceado con el desarrollo de la historia y las puestas en escena están muy bien cuidadas. El sonido, impecable. En resumidas cuentas es una película que a nivel técnico está muy bien lograda.

Es notoria la aproximación filosófica que pretenden los escritores, pero sugeriría verlo no como una filosofía de vida, sino más bien como un elemento más de la trama… o terminaremos caminando a las 2 de la mañana en un barrio de pandillas, con el cuento ese de que no hay que tenerle miedo a nada, cuento que es demasiado parecido a las enseñanzas de la cienciología como para dejarlas pasar. Sólo en ese aspecto tengo mis reservas. Pero como dije, esto se puede obviar no prestando tanta atención al asunto y entenderlo como una invención más de los escritores.

La frase clave de la cinta «El peligro es real, pero el miedo es una elección» hace pensar que esta cinta tiene un fuerte componente religioso, muy descarado por momentos.

Definitivamente, «After Earth» superó mis expectativas, pero igual no es que sea de las mejores películas que haya visto en el año. Tiene lo suyo, eso sí, pero sin duda para el presupuesto que tenía y la calidad de los guionistas, diría que fue un trabajo bien hecho.

Calificación: 3.87/5.00