Este Jueves (¡Hoy!) cuando Google haga el lanzamiento de su servicio de acortamiento de URL «G.CO», la compañía de busquedas de Internet se estará mudando a un nuevo y muy exclusivo vecindario en la web.
Beyondrics le llama a este vencidanrio «La Ciudad Alfabeto» (Alphabet City). Twitter, Amazon, Overstock y GoDaddy ya se mudaron allí comprando URLs tan pequeñas como a.co, t.co y x.co.
De estas direcciones web .co aún quedan 18 alfabéticas y 9 numéricas. La llamada «Ciudad Alfabeto está probando ser bastante lucrativa para la República de Colombia, dueña del dominio .co.
«Estos días, con Twitter, donde solamente dispones de 140 caracteres, tener una URL de sólo tres caracteres es increíblemente valioso» dice Lori Anne Wardi, vice-presidente de .CO INTERNET, firma que opera el dominio. «Cada vez que vendemos uno de estos nombres, la piscina se vuelve más pequeña y el vecindario al que te unes es cada vez más valioso.
Juan Diego Calle, co-fundador y jefe ejecutivo de .CO INTERNET no confirmó cuanto pagó Google gor G.Co.
Sin embargo, el mismo le dijo a FT que «cualquier negociación que hacemos (por la dirección web de tres letras) está muy por encima» de la marca de $1,5 millones que ha estado circulando.
Calle, en sociedad con Neustar en los Estados Unidos, ganó el contrato para operar .CO para Colombia por 20 años a partir de 2009.
El Exclusivo Vecindario de los .CO
La compañía celebra su primer aniversario de su lanzamiento oficial, este Miercoles (¡Ayer! Día de la Independencia en Colombia) y ya pasó la «dulce marca» de un millón de dominios registrados.
La mayoría de los dominios en los diferntes países, tienen muy poco valor por fuera de sus fronteras nacionales. Tuvalú y Montenegro han tenido cierto éxito haciendo el mercado de sus dominios .tv y .me.
La buena fortuna de Colombia es que .co hace que los angloparlantes piensen inmediatamente en «compañía».
Y la segunda parte de la buena fortuna es trabajo interno: el dominio fue ofrecido, sólo luego de una larga consulta, a un grupo encargado de hacer que .co sea un lugar exclusivo en la web.
Tal como Alexia Tsotsis de Techcrunch anota, Google y 500 emprendimientos más, están prestando su confianza al dominio .co, haciendo de este uno de los nuevos geeks dentro de Silicon Valley. Para generar confianza en la marca, .CO INTERNET persuadió a Twitter y AngelList, una comunidad de emprendedores e inversionistas (angel.co) a subir a bordo antes del lanzamiento público. También ofreció a las marcas más grandes del mundo un dominio.co para evitar el secuestro de dominios y repetir los días salvajes de los inicios de la era punto.com.
Calle, un empresario Colombiano que inició su primera compañía a los 20 años, dice que el beneficio más tangible para su país de origen se da en forma de regalías, un promedio de 25% de las ganancias, en promedio.
«El beneficio menos tangible, el que nos enorgullece más, es que ahora se puede señalar a Colombia, como un país que está teniendo un impacto global en el paisaje digital» dice Calle. «Es difícil hacer el cálculo, pero el hecho es que nuestros dominios .co ya están registrados en más de 200 países.
Luego de ganar tres puntos, convertirse en el lider único del grupo A, y ser la primera selección en ganar un juego, Colombia recibe fuertes críticas, de parte de la prensa y sus compatriotas.
Hay que esperar lo mejor de la Selección, apoyarla y hacer anotaciones constructivas, no críticas destructivas.
Los resultados son sólidos y consistentes:
1) Colombia se hizo con los primeros tres puntos en esta Copa América.
2) Colombia es el líder único del grupo A luego de la primera fecha.
3) Las posibilidades del equipo nacional para clasificar a la siguiente fase son altas.
Aún así las críticas (la mayoría destructivas) llueven en las redes sociales y en los artículos de prensa. Aunque Colombia no tuvo un partido particularmente brillante, antes de criticar negativamente a la selección, hay que reconocer que en el inicio del encuentro, el equipo llegó, le faltó efectividad pero el número de tiros al arco confirman que había buen juego por parte del equipo nacional. Si no se le metieron 3 o 4 goles al equipo de Costa Rica fue más por un buen trabajo del guardametas tico que de un mal trabajo de Colombia.
Vi que hubo técnica y trabajo dentro de la Selección, quizás demasiado a nivel individual, que no se traducía necesariamente en buen trabajo de equipo. Es cierto, un jugador que conecte el fondo con la delantera, un 10, un Pibe Valderrame, como se le quiera llamar hace falta, y tal vez por eso los delanteros no pudieron hacer bien su trabajo de marcar y el resultado final se debió a un momento brillante de Guarín y Ramos en un buen momento del partido.
De nuevo los que quieren denigrar a la selección y sobre todo al Director Técnico, hablan de que Colombia «no pudo» con un equipo de 10 (causa de una expulsión en el equipo tico en la primera mitad del primer tiempo) pero lo que no dicen es que los 10 que quedaron demostraron talante y capacidad, no se rindieron. Aunque la táctica del equipo centroamericano fue retirarse a su arco y enredar el avance de Colombia, no se puede decir que eran un equipo malo.
Por último quiero agregar que parece ser que muchos están tan encandilados con las ligas Europeas y sus simpatías (exageradas a ese nivel con equipos extranjeros) con esos equipos que han llegado al extremo de defender los otros equipo por cuenta de sus múltiples figuras, y no por el desempeño mostrado, tan grande es la ceguera que se quisieron morir cuando sacaron a Falcao del partido. Si Falcao es un gran jugador, campeón con su equipo y todo lo demás que usted quiera (lo mismo va para Messi) pero si no encajan dentro del engranaje que es una selección nacional y se aferran al estilo de juego al que los ha acostumbrado su paso por Europa, sencillamente hay que sacarlos. Así de sencillo. Se vienen dos juegos importantes y bastante complicados para Colombia, Argentina y Bolivia no son rivales sencillos, como todos en esta Copa América, pero al menos ahora tenemos las posibilidades de seguir son más altas.
Sólo queda rodear y apoyar a la selección Colombia y al técnico, al final de cuentas es nuestro equipo, el de nuestra tierra, no un equipo que juega 12000 kilómetros de aquí que a fin de cuentas muy poco tiene que ver con nosotros.
El inicio de la más reciente versión de la Copa América celebrado este año en Argentina estuvo cargado de arte, luces y sobre todo de sorpresas. En un espectáculo cargado de simbolismo, creatividad y muy buen gusto, los argentinos demuestran su talante en cuanto al fútbol se refiere. Pocos países viven y sienten este deporte con la pasión que demuestran los habitantes de ese lado del hemisferio.
El resultado del equipo local frente a Bolivia, una vez más confirma que en Sudamérica no hay equipo pequeño, a pesar del liderazgo indiscutible de Brasil y Argentina a nivel de torneos internacionales. Es un torneo que congrega a los mejores jugadores del mundo y por el cual los SUDAMERICANOS debemos estar orgullosos.
Este torneo debe servir para exacerbar nuestro orgullo continental, nuestro orgullo como sudamericanos. No es por querer sonar como un idiota comunista, sino por revelar una realidad evidente y es que Sudamérica, con sus enormes recursos, con su calidad humana y con sus hermosos y diferentes paisajes está llamado a un nuevo liderazgo mundial, liderazgo posible de la mano de la integración y de la mancomunidad entre sus países, no a la fuerza, de la mano de el chantaje petrolero y de la presión de un trastornado que quiere comprar la voluntad popular a punta de petrodolares. No.
Sudamérica es única.
Es hora de mirar, recorrer, aprovechar a nuestro continente cuya política de integración ha avanzado bastante, ninguno de los países de Sudamérica (a excepción de Venezuela) exige visa a los Colombianos, podemos ingresar sólo con la cédula en tres de ellos y las puertas se siguen abriendo. Es por eso que hoy por hoy además de identificarme como Caribe y Colombiano, también estoy orgulloso de identificarme como sudamericano.
Bogotá DC, Martes 7 de Junio de 2011, 9:25 am. Crucé rápidamente el puente peatonal sobre la Autopista Norte, y ya el bus había avanzado unos centímetros cuando alcancé a gritar el nombre de mi destino y logré subir. Pronto estaría en Tunja por un poco más de 7 U$. De los pocos paisajes que he visto, debo admitir que el de la Sabana verde en el altiplano, es uno de mis favoritos. El verde intenso, la hierba tocada por la neblina matutina, el cielo encapotado. Todo en su conjunto producen una sensación de tranquilidad y frescura.
El bus salió de Bogotá, apenas alcancé a ver los avisos de la desviación hacia Chía, que había sido noticia unos días antes por cuenta de las fuertes lluvias y las consecuentes inundaciones en un sector que muchos consideran privilegiado. Chocontá, Villapinzón, Ventaquemada. Muy cerca estaba ya de mi destino final. Si algún lugar de Colombia se ha de parecer a la mítica Tierra Media, debía ser este. Era interesante ver como le ganaban tierra a la montaña, como los míticos enanos, para buscarse un lugar donde vivir, las casas de ladrillos rojos sin ventanas, junto a otras sacadas de cuentos de hadas, todo en el mismo lugar, en la misma vía, justo donde hace casi dos siglos se libraron las sangrientas batallas que le dieron la independencia a este país.
En la plaza de Tunja
Tunja, Boyacá. Martes, 7 de Junio de 2011. 11:24 am. Llegué al terminal de Tunja, bastante pequeño considerando que estaba acostumbrado a los terminales de Barranquilla, Bogotá y Medellín. Pero al menos era el punto central. Tenía anotada en una hoja la dirección y el nombre de los posibles hoteles donde me quedaría aquella noche. La sencillez del terminal, me hizo pensar que tal vez no sería necesario tomar un taxi para llegar al hotel. Tenía toda la razón. En el baño de la terminal, utilicé mi teléfono y me ubique: el hotel estaba a menos de 5 cuadras, un trayecto que podía caminar a pie. Pero no contaba con las empinadas calles, ni con el poco aire que alcanzaba a respirar. Parecía que había corrido una maratón. Llegué al hotel, muy económico, sólo 13 U$ por la noche, muy cerca de la plaza. Para ir a almorzar salí a dar una vuelta. Es una ciudad extraña. En Cartagena, el centro histórico está casi intacto, no hay edificaciones modernas que sobresalgan en medio de las centenarias viviendas. En Tunja sucede lo contrario. En medio de las hermosas estructuras arquitectónicas coloniales conviven casas y edificios de otras épocas mucho más recientes. Muchas Iglesias, en cuyas casas curales funcionan nada más ni nada menos que bancos y cajeros automáticos. En Calle estrechas, que permiten al transeúnte disfrutar del paisaje sin el temor de ser arrollado. En compañía de un viejo amigo recorrí la ciudad. A diferencia de lo que yo creía, Tunja no era mucho más grande que el resto de los municipios de Boyacá, en realidad (en palabras de mi amigo) está en las mismas proporciones de por ejemplo Duitama y Sogamoso y que Tunja es la capital más por razones históricas que por cualquier otro motivo. Un Martes no es un buen día para disfrutar de una ciudad, sin embargo en la medida de lo posible pude disfrutar de sus sitios, pequeños y atractivos. Sólo pude sentir algo del frío que hace famosa a la ciudad en la noche y en la madrugada cuando desperté a empezar el viaje que me llevaría de vuelta a casa.
Entre lo antiguo y lo contemporáneo.
Tunja, Boyacá. Miercoles 8 de Junio de 2011. 7:55 am. Era hora de subir a la van que me llevaría a Bucaramanga por unos 18 U$. Había despertado demasiado temprano, había ido a averiguar la hora de salida y luego salí a buscar algo para desayunar, luego de varios minutos caminando, encontré una pequeña tienda donde pude tomar algo antes de irme. Rumbo a Bucaramanga pasé por la misma calle donde había pasado el día anterior, se notaba el esfuerzo de la ciudad por salir de su pasado y tratar de entrar al futuro, muchos proyectos, estadios, calles, glorietas que debían cambiarle el sentido a la ciudad. Era hora de decirle «Hasta Pronto». Tengo ganas de volver.
Eran hermosos los paisajes que veía a través de la ventana, pasábamos por túneles creados por las montañas, donde el cielo servía de techo y donde el agua caía en forma de cascada desde la cima de ellas. Horas y horas de viaje. Moniquirá, Barbosa, Socorro, San Gil. Y después el terror. Pocas veces en mi vida me he sentido temeroso dentro de un carro o un bus, pero en esta ocasión literalmente vi pasar mi vida a través de mis ojos. No era solamente que la carretera en el sector que llaman «El Pescadero» fuera estrecha o que las curvas eran asombrosamente cerradas, o que el abismo a centimetros de nosotros tendría cientos de metros de profundidad. Era que los conductores la transitaban como si fuera una autopista de 20 carriles, adelantaban a ciegas, muchos frenaban sin aviso y hasta la gente se atravesaba sin ningún anuncio. Tenía las manos frias cuando llegamos al último tramo, afortunadamente una película me mantuvo lo suficientemente entretenido como para no terminar de perder la cordura en semejante tramo. Bueno, tal vez exageré un poco. Luego Floridablanca, pude ver algunas de las construcciones de Metrolínea, el Transmilenio de Bucaramanga y su zona metropolitana. Pensaba irme lo más pronto posible.
Bucaramanga, Santander, Miercoles 8 de Junio de 2011. 3:00 pm. Terminales enredados y el de Bucaramanga. Es fuera de serie que haya un terminal de transporte de 3 pisos, así que pasé como quince minutos subiendo y bajando escaleras tratando de encontrar la oficina de Expreso Brasilia, que era la que estaba completamente seguro, tenía rutas a Sincelejo. Sí, en efecto había buses para Sincelejo…a las 9 de la noche. Así que tenía 5 horas que matar en una ciudad en la que nunca había estado. Sabía que un hermano de mi madre vivía ahí, pero gracias a Dios mi teléfono se descargó y mi madre no tenía el teléfono con ella, le dejé el recado con mi hermana. Decidí mirar en Internet a ver que podía hacer un Miércoles en la capital de Santader. Anoté en un papelito las direcciones de los lugares a los que podría ser bueno ir, para relajarme en esas horas. Tomé un taxi hasta el Exito del centro, y de ahí salí a buscar la dirección, de los 3 lugares potenciales, elegí uno que me pareció el más indicado, porque al menos allí me podía asear. Me pasó lo mismo que en Medellín, lo accidentado del terreno hacía difícil ubicar direcciones pero luego de un rato deambulado y conociendo la ciudad a pie, encontré mi sitio de destino. Me relajé y disfruté mucho, cuando me di cuenta ya era hora de partir. Pasé mi niñez escuchando que mi madre decía que Bucaramanga era un lugar frío. Nada que ver. Incluso en la noche, me pareció muy caliente, pero igual, había una ola de calor en el país, así que igual no supe cual era la temperatura promedio en esa ciudad. 9 de la noche, luego de cenar muy bien, me embarqué en el bus, vi pasar entre sueños los trabajos en las obras, San Alberto, Curumaní. Y en la mañana, Bosconia, Plato, El Carmen, ya no resistía más. En ningún lugar en el mundo me siento tan bien, tan cómodo y seguro como en Sincelejo, ya quería llegar, había estado muy lejos, conociendo lugares nuevos, encontrándome con personas muy valiosas para mi, disfrutando, pero quería llegar. Los Palmitos, Corozal, el peaje…y al fin ahí estaba mi ciudad, me bajé del bus, agarré una moto y me dirigí rumbo a mi casa. El viaje había terminado.
PD: ¿Cómo se que fueron 3000 kilómetros? Fácil, Google Latitude me lo dijo una vez terminé el viaje. ¿Por qué hice el post en dos partes? Por que si lo hacía de uno se ponía muy largo y aburridor.
Sincelejo, Sucre. Sábado 4 de Junio de 2011: 9:43 pm. Agarré el morral que siempre utilizo para mis viajes cortos. Se escuchaba la música en las calles, al fin y al cabo era un Sábado de rumba, inicio de mes además. Ya era tarde, la encargada de Expreso Brasilia me había indicado que el bus con destino a Bogotá saldría a las 9:30, por el módico precio de 50 U$, pero me imaginé que ella decía eso con el único fin de hacer que los pasajeros estuviesen a tiempo para el bus que en realidad saldría a las 10 de la noche, pero cuando iba en la moto hacía la troncal, observé los dos buses de esa empresa, entonces sospeché que había perdido el viaje.
En efecto había perdido el bus. Rápidamente me dirigí a la otra empresa que ya sabía que tenía viajes para el interior del país desde mi ciudad, Sincelejo, así que me dirigí a Rapido Ochoa, de suerte el bus que sale para Medellín sale exactamente a las 10, y ya el bus estaba cerrando las puertas cuando, alcance a decirle al tiqueteador que me hiciera un pasaje…35 U$, sabía que gastaría más de lo que hubiese gastado si hubiese hecho el viaje directo, pero ese es el precio de la impuntualidad. No vi mucho del camino, apenas pude dormir los suficiente, despertando de vez en cuando para observar que si íbamos por el camino correcto: Planeta Rica, Tarazá, Yarumal, Santa Rosa de Osos, fueron los que alcancé a ver entre sueño y sueño. Apenas pude ver el amanecer bordeando las montañas cercanas al valle de Aburrá, había llegado a Medellín. En el terminal debía darme prisa, sería demasiado peligroso llegar a Bogotá tarde en la noche un Domingo, conseguí el tiquete por 30 U$, salía a las 8 de la mañana, tenía media hora para desayunar.
Medellín, Antioquia. Domingo 5 de Junio de 2011. 7:56 am. Era hora de subir al bus, no era nada agradable pensar que tenía por delante 13 horas de viaje además de las 9 por las que ya había terminado de pasar, pero era más la ansiedad por llegar que cualquier pereza física o mental que el viaje me produjera en ese momento. No había mucho que ver, sino el inclemente calor que hacía en la parte externa que se lograba colar en el poderoso bus con aire acondicionado. Marinilla, Cocorná, Puerto Triunfo. A eso de la una de la tarde pude avistar el Magdalena, estabamos en La Dorada. La vía por Honda no era la que ibamos a tomar. Fue una tarde de perros, el bus no entró de lleno a Cundinamarca, que estaba a la vista, sino que entró al Tolima. Mariquita, Armero, Cambao. Como a las cuatro de la tarde pude avistar el lugar donde ocurrió la tragedia de Armero. Un Cementerio. Increíble, como la fuerza de la naturaleza doblega el orgullo humano y provoca desastres de este tipo. Todavía quedaban muchas horas de viaje. Una señora como de 70 años, que salió de Medellín estaba encartada con unos mecatos que no le gustaron para nada, los repartió en el bus, al menos me pude entretener un rato. Pasé por lo que alguna vez me dijeron que le decían «las playas de Bogotá», en realidad era Girardot, que era lo más cercano que tenían en la Sabana de Bogotá a una ciudad turistica de Tierra Caliente. Me pareció más bien como un coveñas sin mar. Seguimos por la ruta de La Mesa, otra vez los desfiladeros de espanto en la falda de la cordillera, los peajes, algunos tramos inundados y por fin pude ver las luces de la capital. Al llegar al terminal, tomé mi taxi y me fui rumbo a mi destino.
Bogotá DC, Domingo 5 de Junio de 2011. 8:25 pm. Observando la ciudad desde la ventana de mi taxi, recordé las veces que había llegado a esa ciudad anteriormente y todas las promesas, ahora rotas, que me había hecho a mi mismo de regresar para vivir allí algún día. Una ciudad encantadora, en el centro de todo y a la vez tan distante de donde nací. Llegué al barrio donde un amigo me pudo recibir, afortunadamente, era hora de descansar.
Bogotá DC, Lunes 6 de Junio de 2011. 10:20 a.m. Fui al portal de Transmilenio, decidido a ver la ciudad, en compañía de mi amigo que también debía comprar algunas cosas. Fue bueno llegar y ver otra vez la avenida Jimenez, el llamado Eje Ambiental, luego caminar hasta la séptima que me recordó mucho a otra capital, más al sur en la que estuve alguna vez. Y luego, el mercado de las pulgas, fue raro estar en lugar así, pero más raro aún ver como las cosas que otra gente encontraba inutiles o inservibles otros la compraban, incluso pagando más de lo debido, hasta yo caí en esa red. Había quedado con unos amigos de vernos en el Portal de la 80 a eso de las 3, había hecho calor todo el día, pero depronto cuando iba de regreso empezó a soplar un viento helado. Al regresar al apartamento estaba lloviendo ya. Como pude me cambie y llegué al sitio donde estaban todos. La idea era ir a cine. Nunca jamás en mi vida había hecho una fila por más de 5 minutos para ver una película, tarde casi una hora, afortunadamente un amigo estaba al lado mio. Eran las 5 y la película era a las 8:15, es decir quemamos todo ese tiempo conversando de todo un poco. Al finalizar la película debía volver, al día siguiente debía seguir mi camino.
Bogotá DC, Martes 7 de Junio de 2011, 7:15 am. Observaba la carrera 80 desde el interior del articulado, la oficina de la Universidad Pedagógica, hacia donde me dirigía no estarían abiertas hasta las ocho. El articulado dobló por la Caracas y siguió, no me detuve en la estación de la 72 como debía, puesto que era bastante temprano así que seguí hacía el sur, hasta donde estimé que el viaje de regreso tardaría los suficiente como para llegar en horario de oficina, llevaba todo mi equipaje conmigo, así que no era cómodo, pero como pude llegué hasta la estación de Fucha y de ahí salí de nuevo hacía el Norte. Cuando llegué a la 72 eran las 8:25. Subí hacia la pedagógica entregué todos mis papeles en regla, incluyendo las fotografías que eran de la visa canadiense que nunca prosperó. Regresé a la estación, esta vez debía ir hasta el Portal del Norte. El articulado que tomé sólo llegaba hasta Toberín, así que de ahí tuve que tomar otro hasta el portal. Las indicaciones eran claras, debía atravesar el puente peatonal sobre la Autopista Norte hasta el frente de Almacenes Exito, donde me esperaba el bus que me llevaría hacia mi siguiente destino: Tunja.