Lo Que Las Lluvias Revelan Sobre Colombia

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Los recursos hídricos de Colombia son enormes ¿Se han sabido aprovechar?

Colombia, ubicado en la mejor posición de América del Sur, entre el Caribe y el Pacífico, con enormes recursos hídricos, atravesado por grandes ríos, que cubre extensos valles y llanuras. Colombia es sin duda una tierra privilegiada.

Pero toda esa maravilla se asemeja mucho a un hermoso collar de perlas, pero arrojada a los cerdos, justo como en la parábola bíblica. Es cierto, nuestro país tiene un potencial enorme en cuanto a aguas se refiere, pero aquí en vez de utilizarlos a nuestro favor, lo que se ha hecho continuamente desde que se fundó esta nación ha sido maldecir ese enorme privilegio contenido en nuestros mares y ríos.

Solo en un país como este, se les ocurre hacer el desarrollo a kilómetros del mar, huyendole, renegando de el, como si fuera una carga a cuestas, en lugar del enorme benefactor económico que en realidad es. Solo en un país como este, se les ocurre producir todo en la cima de las montañas para después poner todo en camiones que avanzan por desfiladeros de espanto, en las peligrosísimas faldas de los Andes Colombianos. Solo en un país como este ocurre semejante despropósito. ¿Cuanto daría Bolivia por un marginal pedazo de tierra costera como el que han pelado históricamente con Chile?

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Pueblos Inundados por la Ola Invernal

Pero eso no es todo, no solo los mares, sino los ríos, las cienagas, los humedales, revelan mucho más de esta tierra, nacida a destiempo por unos afanes históricos innecesarios. Sólo en este país se ha tratado de contener los ríos, como si fueran en lugar de una fuente de agua y alimentos como un monstruo adormecido que debe ser mantenido fuera de la vista de los seres humanos. No es sino ir al puerto fluvial por excelencia, Barranquilla, para darse cuenta que ahí uno no ve el río por ningún lado, la ciudad se abrió lejos de él. Mientras que en ciudades de índole semejante, como New Orleans, es el río el epicentro de la ciudad, el corazón, el núcleo urbano.

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Los Zenues aprovechaban las inundaciones, para nosotros es una tragedia anual ¿Se puede hacer algo?

En ese sentido no es sino recordar cuantas cienagas y humedales han sido drenados y secados a la fuerza para dar paso a asentamientos humanos, no es sino ver La Mojana y Chía para darse cuenta que estas embarradas garrafales han ocurrido en todas las regiones del país. Muy pocas obras inteligentes, como las represas con fines hidroeléctricos, han utilizado sabiamente nuestros ríos. A diferencia de los Zenúes que redirigian todo el agua en una red descomunal de zanjas y canales, que aprovechaban para la agricultura toda el agua en la época de lluvias, hoy esa misma época es sinónimo de tragedias. Muchos le echan la culpa a la tala indiscriminada en la orillas, otros a la corrupción, y en fin no nos damos cuenta que todo está mal desde el principio. Creemos que el agua es el enemigo, cuando es el mejor regalo que se le ha dado a la humanidad y aquí tenemos de sobra. El día que comprendamos que no es cuestión de apartarnos del agua, sino acercarnos para utilizarla adecuadamente, ese día cesaran las inundaciones, y podremos por fín contemplar la lluvia con gozo y no con miedo.

Memorias de mis viajes: Colosó, Sucre

Instalaciones de CARSUCRE en los Montes de María

Me encanta viajar. Creo que luego de escribir es la que más me gusta hacer, me gusta explorar nuevos territorios, lugares que no haya conocido, lugares que me sorprendan. Todos los lugares, desde los antiguos, los nuevos, las ciudades, los pueblos, todos tienen su encanto particular, por eso he decidido escribir sobre esos lugares, tan diferentes unos de otros, pero que todos logran inspirar mi imaginación. Empiezo con Colosó.

Hace muchos años, Colosó era sinónimo de «Zona Roja», un sitio donde la guerrilla se paseaba como Pedro por su casa, donde hizo de las suyas, desplazó cientos y cientos de campesinos, explotó a sus pobladores y ni mencionar las muertes que ocurrieron allí. Luego del gobierno de Uribe, todo cambió, el ejercito regresó al pueblo y retomó el control. Se fortaleció el pie de fuerza y por primera vez en mucho tiempo, se empezó a hablar de las bellezas naturales de los Montes de María y no de las tragedias que por desgracia azotaron ese hermoso lugar.

Para ir a Colosó desde Sincelejo, hay servicio de taxis, aunque también un servicio de jeeps mucho más económico. Lo primero que sorprende de Colosó es su arquitectura, muy diferente de la que estamos acostumbrados en el resto de municipios de Sucre, la gran mayoría de las construcciones son en madera, no en mampostería, lo cual le da un aire distinguido a la pequeña población.

Pero además de deleitarse con la bella arquitectura, la idea de ir a Colosó era explorar las corrientes de agua que bajan desde la cima de los Montes de María. Para llegar hasta las famosas caídas de agua, hay que tomar una moto (mototaxi) que nos llevó a explorar la zona. La moto nos llevo hasta una instalación de CARSUCRE, donde se supone investigan las especias endémicas de la región, y les dan protección. Luego seguimos por el trayecto de un caño, seco en esa época del año, cuyo fondo rocoso hacía complicado caminar, pero la formación en sí es muy interesante, teniendo en cuenta que el resto del terreno es bastante arcilloso, pero esas rocas no serían las únicas que veríamos.

Luego de caminar casi medio kilometro salimos hacia un campo, donde se ve al fondo los Montes de María, y luego de un rato, por fin llegamos a las famosas caidas de agua. Es impresionante, el agua es cristalina y de temperatura muy agradable, hay que tener cuidado cuando se va a llegar allí, las rocas son lisas y no dan mucho agarre al calzado, mucho menos al pie, muchos llevan comida y traje de baño para disfrutar del paseo, aunque algunos días no se permite la entrada al lugar pues también es la fuente de agua del pueblo.

Fondo rocoso en un caño.

Regresé a pie, al pueblo luego de un par de horas en el sector de la cascada, es una caminata interesante, un poco larga pero vale la pena, aunque hay que protegerse bien del sol. No cabe duda de porque muchos llaman a Colosó «El Próximo destino Turístico de Sucre». Luego escribiré mucho más sobre mis otros viajes.

El famoso "chorro", o caída de agua en Colosó

Los Demonios Secretos de Estados Unidos

Los Estados Unidos de América, la nación más rica y poderosa del planeta. Así como la nación de George Washington se merece dichos epítetos, a través de su no tan antigua historia, se ha ganado otros, mucho menos boyantes, como intervencionista, imperialista y explotadora.

 

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El Comercio, El Origen de la Riqueza de EUA, sustentado por su poderío militar.

No solo las imágenes de Libia, Iraq y Afganistán que conocen nuestros niños y adolescentes, otras mucho más tardías que le llegan a nuestros padres y abuelos, en Kuwait, Corea, América Central y Vietnam, demuestran sin lugar a dudas la necesidad casi obsesiva de involucrarse en los asuntos externos de otros países, queriendo parecer el adalid de la paz y la justicia en el planeta tierra, cuando en el fondo, todos sabemos que las razones no son otras que la de consolidar su posición y su poder.

Pero he aquí lo extraño de la situación. El pueblo de los Estados Unidos, a diferencia de los pueblos europeos de donde salieron sus primeros pobladores y a diferencia de los pueblos hermanos que comparten su herencia histórica, cultural y étnica, como Australia y Canadá, es un pueblo que adolece de solidaridad. En eso es muy parecido a sus similares en América Latina.

Los gobiernos de los países del Norte de Europa, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y hasta otros culturalmente diferentes, pero fuertemente influenciados por la filosofía de vida Europea como Japón, tienen un fin similar y es “Todos vamos para arriba” Todos los habitantes, empresas, consorcios, grupos económicos, desde los más grandes hasta los más chicos tienen el compromiso de ayudar a crecer a todos sus habitantes, todos son parte del país y todos merecen el mismo grado de respeto y ayuda. No es socialismo y mucho menos, como el que quiere implantar el dictador del Caribe en su país, es una cultura de mercado, donde la propiedad privada tiene una secularidad legal indiscutible, y donde el gobierno cumple su papel con responsabilidad pero sin intromisiones innecesarias.

El pueblo de los Estados Unidos no es así. Es un pueblo bastante egoísta y elitista, al mejor estilo de sus hermanos latinoamericanos, solo que allá las dimensiones de las que hablamos son tan inmensas que hasta nos cuesta imaginarlas.

En los Estados Unidos, al igual que en Latinoamérica, el pueblo vive de las sobras que caen de la mesa de los grandes emporios industriales y comerciales, pero esas sobras son tan grandes que en ese país la ancha clase media se puede dar lujos que la mayoría, en otros países, apenas soñarían.

Ese estilo de vida no es gratuito. De cierto modo, los Estados Unidos son como una pirámide, pero no las famosas de Egipto, o las Mayas, del estilo de las pirámides que pulularon en el sur del país y que elevaron a un pelafustán de pacotilla como David Murcia hasta el grado de empresario, claro antes de terminar capturado, escupido y encanado.

El país del Norte se puede dar semejantes lujos por la avalancha de recursos que le llega de todos lados, recursos provenientes de la explotación de materias primas y seres humanos llevada a cabo por sus multinacionales, recursos provenientes de las burbujas comerciales que se forman gracias a la carencia de controles gubernamentales al comercio, recursos provenientes (ahora sí) de rincones del globo, donde ellos compran a precio de chichigua lo que luego venden a precios exorbitantes, países que se lo entregan todo (incluyendo el petróleo, el gas, el carbón…) por cuenta del enorme poderío militar sostenido por las divisiones del ejército que se ciernen amenazantes desde Japón y Corea, pasando por la India y Sudáfrica, hasta Italia y Puerto Rico. Eso sin mencionar la constante propaganda pro-norteamericana, que se vende por todo el mundo a través de las series de televisión, el cine y la poderosa industria del entretenimiento estadounidense, que genera en el subconsciente de los pueblos la idea de que todo es glamoroso, excitante y lleno de lujos en ese país. Pero al igual que las pirámides, el sistema puede colapsar y ya lo ha hecho varias veces, no es sino recordar la crisis del 29, las crisis en los 70’s por cuenta del petróleo y la reciente crisis provocada por la burbuja inmobiliaria.

Y la pregunta del millón ¿Hace el pueblo de los Estados Unidos algún esfuerzo para cambiar? La respuesta es un NO rotundo, la filosofía estadounidense de SI NO ESTÁ ROTO NO LO REPARES, que defiende a capa y espada el Status Quo, que se resiste con fiereza al cambio, jamás va a permitir los cambios estructurales que requiere dicha nación para darse un respiro y concentrarse en el bienestar de su pueblo, en lugar de estar provocando situaciones violentas alrededor del mundo, tratando de arreglar problemas que ellos mismos provocaron.

El cuestión es que tal vez, sólo tal vez, el sistema con el que funciona la nación más poderosa del mundo, no esté completamente roto y disfuncional, pero si tal vez esté lo suficientemente dañado, para que aunque de vez en cuando falle y siga funcionando apelmazado con esparadrapos y pañitos de agua tibia, un día dejará de funcionar definitivamente y se llevará al resto del mundo junto con él.

¡Este es el fin del mundo! (como lo conocemos)

Ver las desgarradoras imágenes de primero el terremoto de casi 9 grados en la escala de Ritcher que azotó a Japón, luego el monstruoso tsunami con olas más altas que edificios y la destrucción, las victimas, el desastre, (ni hablar de la pavorosa crisis nuclear) nos llevó a pensar a más de uno que en definitiva, este si es el fin del mundo. Mucho más cuando muchas de nuestros abuelos y abuelas crecieron bajo la tutela de los sacerdotes y religiosas católicas que no veían otra cosa que asustara más a propios y extraños, que los mandara más rápido a la iglesia, que les aflojará más rápido los bolsillos para las limosnas que gritar a los cuatro vientos que el mundo podría llegar a su fin.

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El desastre en Japón es de proporciones incalculables.

Muchas son las historias que nos cuentan nuestros viejos de épocas en las que los avistamientos de «bolas de candela» (presumiblemente meteoros), movimientos en la tierra, «trompas marinas» (también presumiblemente tornados) solo podían significar que el mundo estaba por acabarse y hasta estando yo de muy tierna edad, recuerdo que el lanzamiento de una luz de reconocimiento desde un avión del ejercito sobre un pueblo donde viví con mi familia, sumió a los habitantes en estado de histeria que jamás pude ni podré borrar de mi memoria.

No hay duda que la Biblia advierte de fenómenos extraños que serían vistos por «todo ojo», y es cierto pero hay que tener calma; si bien estos episodios monstruosos de la naturaleza no son consecuencia de que la tierra esté llegando a su fin, sino de sus procesos geológicos naturales, nunca antes en la historia, la humanidad había presenciado tan oportunamente y tan ampliamente no solo el desastre en sí mismo sino también informado minuto a minuto de cada una de las novedades y actualizaciones que se iban presentando.

Este sin duda fue el fin del mundo, pero tal y como lo conocíamos,  donde las tragedias del otro lado del mundo se sabían con días, meses, o años de diferencia dependiendo la época y donde obtener imagenes era una tarea casi imposible. Hoy, internet, YouTube, Facebook, Twitter, Google, los teléfonos moviles, todo se sumo para que antes de que todos desayunáramos el viernes del desastre supieramos que era lo que sucedía en Japón y ya tuviésemos a la mano información de primera sobre lo sucedido.

Pero así como resulta sencillo enterarse del desastre, también lo es caer en los dos extremos dañinos, el primero sencillamente tomarlo con frivolidad como la cantante mexicana Dulce María para quien la tragedia en Japón solo le dio para redactar canciones (imagínese usted la estupidez) o tomar las cosas tan a pecho que ya anda tomando pastillas de Yodo para prevenir la radiación que ha escapado de las centrales nucleares del otro lado del mundo.

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Debemos empezar a prevenir.

Hay que darle a las cosas sus justas proporciones y utilizar todo lo sucedido para evitar desastres similares, y teniendo un país altamente sísmico como el nuestro, es imprescindible tomar medidas, pero no esperar a que el presidente, el gobernador o el alcalde le meta mano a eso, infórmese usted, y prevenga a si familia, chequeé muros, columnas y vigas, tenga siempre un kit de emergencias a la mano, y sobre todo no olvide su celular en casa, en un momento de emergencia podría ser la única arma con la que podría contar.

¿Sigue siendo América Latina el Patio trasero de Estados Unidos?

Traducción NO literal del articulo original de la revista The Economist.

La nueva promesa de América Latina y la necesidad de una nueva actitud al norte del Rio Grande.

Este año se cumplen 200 años del inicio de América Latina por la independencia política de la Corona Española.  No se puede culpar a los extranjeros por concluir que no hay mucho que celebrar por allá. En México, que festejó su Bicentenario hace algunos días,  las bandas narcotraficantes se han enfrentado al gobierno en una campaña con una nivel de violencia que no se había visto desde los tiempos de la Revolución Méxicana hace ya casi un siglo. El reciente descubrimiento de 72 cadáveres, posiblemente inmigrantes de tan lejos al sur como Brasil, en un granero en el norte de México, no solo marca una nueva marca en la escalada violenta, sino que también es un recordatorio de que algunos latinoamericanos siguen frustrados por la falta de oportunidades en sus propios países, y corren terribles riesgos en la búsqueda del esquivo sueño Americano al norte de la frontera.

La democracia puede que haya remplazado a los dictadores de antaño (a excepción, claro está de la isla de Cuba que todavía pertenece a Castro) pero los muchos otros vicios latinoamericanos como la corrupción y la injusticia parecen estar más atrincherados que nunca. Igual que los Caudillos (neo-dictatoriales) como Hugo Chavez en Venezuela que ha dilapidado la gran bonanza petrolera del país, con el fin de ganar a toda costa la elección legislativa que tiene lugar este mes.

Un Renacimiento Económico.

Ahora, mirando más allá de los titulares y como lo indica nuestro reporte especial, algo extraordinario está ocurriendo en América Latina.  Por cinco años hasta 2008, las economías de la región crecieron 5.5% mientras que la inflación permaneció en un solo digito. La crisis financiera interrumpió solo brevemente este crecimiento, crisis en la que por primera vez América Latina era solo un inocente espectador, no el protagonista. Este año la economía de la región crecerá más del 5%. El crecimiento económico va de la mano con el progreso social. Decenas de millones de Latinoamericanos han salido de la pobreza y se han unido a una creciente clase media-baja. Aunque la distribución de ingresos permanece mas desigual que en cualquier rincón del globo, al menos se está reduciendo en la mayoría de los paises. Mientras que los peleones políticos vociferan tonterías sobre integración, los negocios de la región muy calladamente están haciendo el trabajo y testigo de ellos es el cohorte emergente de las «multilatinas».

A la vez que enfrentan dificultades en una China cada vez más complicada, las multinacionales del mundo rico están empezando a mirar a América Latina con un nuevo interés.  Martin Sorrell, un publicista británico, habla del «Amanecer de la Década de América Latina». Brasil, la gran potencia regional es la causa de la mayor parte de esta excitación. Pero Chile, Colombia y Perú están creciendo generosamente e incluso México está avanzando, a pesar de la narco-violencia y la profunda recesión  ocasionada por sus estrechísimos lazos con la enferma economía de los Estados Unidos.

Hay dos factores detrás del renacimiento de América Latina: el primero es el apetito de China y la India por materias primas en las que el continente está muy bien dotado. Pero el segundo factor son las mejoras en el manejo económico que ha traído estabilidad a una región que ha cojeado por mucho tiempo por causa de la inflación y ha fomentado una expansión rápida pero sustentable del crédito de un sistema bancario bien regulado. Dentro de estos dos factores, se ha creado un circulo virtuoso en el que el crecimiento de las exportaciones se equilibra con el crecimiento del mercado doméstico. Ya que fueron fiscalmente más responsables durante la bonanza pasada que en las que ocurrieron antes, los gobiernos pudieron permitirse medidas de estímulo durante la recesión. Hay una lección aquí para el Sur de Europa: América Latina reaccionó a su crisis de deuda soberana de los años 80 con reformas radicales,  deuda que se ha ido pagando con el tiempo.

El Peligro de la Satisfacción

El peligro para América Latina es la satisfacción. Comparada con la mayor parte de Asia, América Latina continua sufriendo de discapacidades auto-infligidas, a excepción de la agricultura, la productividad está creciendo más lento que en cualquier otro lugar. La región ni ahorra ni invierte lo suficiente, ni educa ni innova. Por causa de regulaciones obsoletas la mitad de la fuerza laboral se encuentra en la economía informal, incapaz de cosechar las ganancias en productividad que surgen de la tecnología y la economía de mayor escala.

Arreglar estos problemas requiere que los líderes políticos de América Latina redescubran el apetito por las reformas. La democracia ha traído mejoras en la política social: los gobiernos están gastando en los antes descuidados pobres, parcialmente a través de esquemas de transferencia condicional de efectivo, una iniciativa en la que América Latina es pionera. Pero hay más necesidades por suplir , especialmente a mejorar las escuelas y el servicio de salud,  para que así TODOS tengan la oportunidad de salir adelante. También se necesita un gran acuerdo para frenar la economía informal, en el cual las reformas en el mercado laboral se vinculen con una fuerte red de seguridad social. E incluso si algunas cosas como la infraestructura, la investigación y el desarrollo sencillamente necesitan mas gasto gubernamental, la preocupación es que el triunfalismo por haber escapado de la crisis financiera promueva el retorno a una participación mayor y obsoleta del estado en la economía (a pesar del fracaso de estas políticas en la región en el pasado).

Llevar a cabo estas cosas será mas facil si las relaciones con los Estados Unidos mejoran. América Latina necesita liberarse de sus viejos resentimientos, manifiestos en la obsesión del «señor» Chavez con estar en el odiado patio trasero yanqui. Las potencias mucho más inteligentes como Brasil, deberían oponerse mas notablemente a esa estupidez. A medida que empiecen a adentrarse en el escenario mundial, trabajar con los Estados Unidos será un factor cada vez más importante.

La actitud de los Estados Unidos también necesita cambiar. Las preocupaciones sobre la criminalidad y la migración (simbolizadas por el muro que se construye a lo largo de la frontera Sur) han llevado a concentrarse más en los riesgos de las relaciones con sus vecinos que en las ventajas. Esto es bastante extraño cuando los latinos son el segundo grupo étnico más grande en el Norte (ver este articulo), así como contraproducente ya que mientras mientras más abierto sea Estados Unidos a América Latina, mayores las oportunidades de crear properidad, que al fin de cuentas es la mejor protección contra el conflicto y los desordenes. Después de dos siglos quedando rezagados, las partes  Central y Sur de las Americas están por fin cumpliendo su potencial. Para ayudar a cementar ese éxito, sus primos del Norte deben construir puentes, no muros.